Qué hacemos los profesores cuando no tenemos clase (II)

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El resto del mes fue horrible. Hasta la segunda semana controlé, como se suele decir. Pero, a partir de ahí, ya se ha ido haciendo todo más pesado y difícil, todo más desorganizado... Sin tiempo para nada.

Mi intención era mostrar un resumen casi diario de mis actividades durante junio, como en mi anterior post. Pero no he podido ni escribir.

Cosas concretas en que he empleado el tiempo:
  • Impartir la segunda edición de un curso para una empresa. No fue mal, aunque la primera edición fue más exitosa. Ya nos ha llegado el resumen de las evaluaciones de los asistentes, y la puntuación global media ha sido de un 2,6 sobre 3 (la otra vez creo que fue de 3 sobre 3, prácticamente).

  • Exámenes. La preparación del examen del día 12 de jnio me llevó demasiado tiempo, y aun así había un error en una pregunta; menos mal que lo detectamos a tiempo, durante el examen, y lo avisamos. Si no, ¡la que se hubiera armado! Después, en este examen me suelo currar yo la resolución a limpio; suelo contar con más o menos colaboración del resto de profesores, pero al final suelo ser yo quien prepara el documento final, que colgamos para los alumnos en una intranet existente. También fue bastante pesada la corrección de este examen: 129 exámenes (frente a sólo 73 que tuvo que corregir el otro profesor de la asignatura). Los resultados no han sido malos; el lunes tengo la revisión.

  • Congreso. Tardé unos días más de lo previsto en tener terminadas las correcciones del artículo que nos habían aceptado en un congreso. Esos días, no tuve un horario normal.

  • Documentación del proyecto para una empresa. Sí, sigo con ello. Hasta hace poco, no me han dado una parte importante de la documentación que yo tengo que adaptar e integrar dentro de un documento final. Esto también me ha quitado mucho tiempo, energías, y me ha impedido llevar un horario normal.

  • Reuniones para el nuevo plan de estudios. Cada vez me hace menos gracia ir a las reuniones. Todos los viernes a las 10h, y se avanza muy poco cada semana. De todas maneras, es mi forma de ser, o mi manera de hacer las cosas: de cada reunión envío un correo electrónico al resto de profesores del Departamento que están en la Unidad Docente implicada, para que estén al tanto de todo (yo soy un mero transmisor y representante del Departamento en este asunto, por supuesto). Este e-mail ya me quita un tiempo. Esta semana que viene, por ejemplo, me tocará insistir para que quedemos para empezar a tomar decisiones y definir nuestra postura, de cara a la próxima reunión de la comisión.

Lo que me ha matado este mes ha sido una mezcla de: acumulación de tareas urgentes, falta de horarios concretos (mientras das clase, vas a piñón fijo, porque tienes todas las semanas el mismo horario, pero cuando se termina esa rutina...), muchas interrupciones y poco tiempo para mí, cansancio mental, y —la última, pero no la menos importante— incomodidad por el calor.

No podía quedar con todos mis amigos y familiares que ya están más o menos de vacaciones, o de medio veraneo. Yo sigo empantanado con mis cosas, pero con muchas ganas de terminar.

Qué hacemos los profesores cuando no tenemos clase (I)

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Aprovechando la reciente finalización de las clases, voy a dedicar una serie de posts a resumir qué hago cuando abandonamos la rutina de las aulas.

Es cierto que hay un porcentaje significativo de profesores que se han montado la vida muy cómodamente y desaparecen de la Universidad hasta casi retomar las clases en octubre, pero aquí me referiré a lo que un profesor pringaíllo como yo (bueno, tampoco me quejo) hace cuando no da clases.

Soy Profesor Colaborador no doctor. El eslabón más débil de la cadena, después de los Asociados a Tiempo Parcial (en peligro de extinción en mi Universidad, pues se prevé que dentro de unos años descienda el número de alumnos y/o el de créditos a impartir). Si me quiero mover para pasar de pantalla (llegar al siguiente escalafón, que sería Profesor Contratado Doctor) necesito terminar mi Tesis Doctoral, publicar en congresos y en revistas, etc.

Y cuando no hay clases, es cuando hay (más) tiempo para todo lo que no es dar clases.

Sin más preámbulos, cuento de manera telegráfica a qué he dedicado mi tiempo esta primera semana sin clases.

Lunes: estuvimos toda la mañana ultimando una documentación técnica para presentarla por la tarde a los de la empresa con/para la que estamos desarrollando un proyecto. La reunión con los de la empresa por la tarde fue muy bien, la verdad, y ya hemos dado un paso importante hacia la finalización del proyecto.

Fue una mañana agobiante, para empezar la semana, pero la tarde fue gratificante, y llegué relativamente pronto a casa.

Martes: Estuve adelantando un poco la preparación/maquetación de uno de los exámenes que tenemos la semana que viene. Después, tuvimos una importante reunión para hablar del nuevo plan de estudios de una de las titulaciones en que mi Departamento imparte docencia. De esa reunión salí con más faena de la que tenía al entrar, porque me encargaré de asistir a las reuniones semanales que se realizan con el resto de departamentos implicados, como representante del Departamento.

Mi bisabuelo de Tesis (el director de tesis de la directora de tesis de mi director de tesis; es un señor que todavía da clases) me dio un buen consejo una vez: "nunca te metas en esas cosas hasta que acabes la Tesis". Al final, no he tenido más remedio que meterme, pero no será mucho trabajo; y era necesario, pues soy de los que más docencia imparte en dicha titulación, en estos momentos. Además, él se refería más a cargos puros de gestión universitaria: representante en Juntas de Centro, Junta de Gobierno, etc.

Bueno, el martes por la tarde me dediqué a terminar una pregunta más de examen (reconozco que le dedico mucho tiempo a eso, porque me gusta que estén completas y bien pensadas, y no improvisadas y mal hechas). Al final de la tarde, estuve revisando un artículo que envié para un congreso que tenemos en septiembre, y que nos han aceptado pero con correcciones, que hay que tener terminadas para el 10 de junio. Otra fecha límite... Llegué tarde a casa, pero aún tuve tiempo de llegar al supermercado de mi barrio antes de que cerrasen y hacer algunas compras.

Miércoles: pasó rápido. Por la mañana, llegué en bici al Departamento (estoy volviendo a cogerla, cuando el tiempo lo permite; es genial), y me puse a trabajar con mi director de Tesis en algunos aspectos del artículo que comentaba en el párrafo anterior. Después, estuve el resto de la mañana con tutorías, de cara a los próximos exámenes. La tarde del miércoles me la tomé libre. Me fui con mi pareja a tomar un zumo y unos crêpes... :-)

Jueves: Un día un poco "tonto": Consejo de Departamento para elegir al nuevo equipo directivo, y después, comida para celebrarlo. Un día de esos en que no haces nada. Bueno, por la tarde quedé, todavía con la panza llena, con Johny para acabar de repasar los detalles de la segunda edición que vamos a dar de un curso para una empresa.

Viernes: He asistido a mi primera reunión del nuevo plan de estudios para una de las titulaciones en las que imparto mi docencia. Lento, y un poco aburrido, pero buen ambiente. Y, al menos, es una actividad diferente. Después, he tenido tutotías (el lunes tenemos uno de los primeros exámenes). Por la tarde, me he dedicado a seguir avanzando la documentación para el proyecto que realizamos con una empresa.
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