Con retraso

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Con retraso estoy publicando las notas que voy escribiendo (escribí el martes, sobre cosas que pensé o pasaron el lunes, y las publiqué miércoles y hoy jueves, con fecha del martes; menudo lío).

Con retraso llevo el informe final del estudio que llevo con un investigador externo (no sé cómo llamarlo, realmente).

Ayer estuve reunido con él, y le gustó lo que llevamos hecho. Es posible que de aquí salgan algunas publicaciones... Ya veremos. Ojalá.

Ayer volvió mi compañera de despacho, pero sólo para coger algunas cosas y arreglar un poco su armario, su mesa, etc.

La semana que viene comienza todo.

Una idea para medir (y perder) el tiempo

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Una idea que se me acaba de ocurrir, y que no sé si llevar a cabo (más que nada, porque me quitará bastante tiempo y no sé si lo podré hacer de manera fiable y realista).

Estaría bien intentar medir, a lo largo de todo un cuatrimestre, por ejemplo, cuánto tiempo dedico a docencia, investigación y consultoría.

Para que me sirva, desde el punto de vista de gestión del tiempo, debería consignar también, de alguna manera, cuanto tiempo dedico a: mariconear por Internet (incluido el tiempo que empleo en este blog), comer y descansar, y actividades de ocio (deporte, familia, amigos, tele, libros, cine...).

Si lo haces con un nivel de detalle diario, la medición del tiempo dedicado a cada tarea debe ser realista e incluir el tiempo de descanso, de "no hacer nada", etc. Eso es lo realmente pesado de controlar, pero es al mismo tiempo lo más útil para detectar las pérdidas de tiempo. No sé si me atrevo a ello. Por lo menos, a grades rasgos, sí que puedo estimar cuánto tiempo empleo en las tres grandes áreas que he comentado.

Programa de festejos

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También sobre ayer... (dio para mucho, el último lunes de agosto).

Este final de mes no me estaba gustando, pero ayer me sentí ya como "calentando motores" para el nuevo curso, y la verdad es que, haciendo balance de lo que llevo hecho y de lo que me falta por hacer, me sentí bastante animado.

Resumen de lo que he hecho este mes:

  • DEA: no he comenzado a preparar la memoria, pero lo tenía previsto para finales de agosto.
  • TESIS: he avanzado bastante en la búsqueda y revisión bibliográfica. Aún me queda bastante (estimo que entre 1 y 3 meses de leer).
  • Colaboración con otros investigadores: hoy casi terminaré el informe, y mañana tenemos una reunión para discutir resultados y cerrar el tema. Cerrarlo, momentáneamente, porque de ahí pueden salir varias publicaciones. Puede ser un tema productivo.
  • Un artículo de investigación que estoy redactando: lo avancé tanto como pude, a principios de mes, pero lo he dejado aparcado.


Para el mes de septiembre y el de octubre, la faena está clara:

  • Continuar con la revisión bibliográfica de la TESIS.
  • Redactar la memoria para el DEA (y pagar las tasas, por cierto). La memoria realmente se basa en el trabajo de investigación que realicé en su momento dentro de los cursos de Doctorado, así que no debería suponer mucho trabajo.
  • Terminar otro informe parecido al que ya he comentado antes, que tengo pendiente desde mayo o así.
  • Tengo pendiente un posible curso de 1 día en una empresa (impartirlo), en octubre. Todavía no es seguro, pero si al final es que sí, tendré que dedicar tiempo a prepararlo.
  • Seguir con el artículo de investigación que tengo parado ahora.
  • Comenzar a reunirnos con una empresa con la que hemos firmado un acuerdo de consultoría, que durará al menos medio año. Ya hay que empezar a currar en serio en septiembre, en este tema. Y me va a quitar muuuucho tiempo.
  • Preparar los powerpoints y demás para un congreso que tenemos a finales de septiembre.
  • Preparar el powerpoint para el DEA, que será a mediados de octubre.
  • Poner preguntas para los exámenes de septiembre (en uno ya dejé hecha mi parte antes del verano; es lo mejor, lo recomiendo).
  • Pasar a limpio y colgar en la web la solución de dos de los exámenes de junio (de los que soy resposable o medio responsable).


Y creo que eso es todo... Para que quede claro que no son sólo las 11 horas de clase y 6 de tutorías, por cierto.

Tutorías, créditos y esas cosas

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Ayer ya empezó a verse más movimiento en el campus. Todavía se puede aparcar prácticamente donde te dé la gana, pero ya no es un desierto, y comienzan a haber colas en las cafeterías, en algunos momentos del día. Los alumnos están ya de vuelta...

Ayer mismo me encontré con otra alumna, a la hora del café. Está preparándose para uno de los pocos exámenes que le quedan; mi asignatura ya la aprobó en junio. También se sorprendió de verme por aquí.

Al hablar con esta chica (muy buena alumna, la verdad), recordé que debía poner un horario de tutorías para septiembre (tengo 3 exámenes extraordinarios —o sea, "de recuperación"—). Envié un correo a los alumnos, indicándoles cuándo pueden venir a visitarme.

¿Cuántos profesores ponen un horario de atención en septiembre? Mejor dicho, ¿cuántos están disponibles en septiembre? Espero no ser el único. De hecho, sé que, en las asignaturas que llevo, no lo soy (por suerte, tengo buenos compañeros).

También ayer me preparé mi calendario y mi horario para el próximo cuatrimestre. En uno de los centros donde daré clase, el cuatrimestre empieza el día 17 de septiembre; en otro, el día 24.

Dado el título de este blog, que ya intenté explicar en su momento, tenía pendiente contar aquí cómo se distribuyen exactamente esos 33 créditos de clase que debo impartir en el curso 2007-08.

Entre junio y julio se produjo el "reparto" de créditos. La gente no lo sabe (los alumnos, quiero decir), pero a finales de curso, más que los exámenes, lo que nos ocupa (y, a veces, preocupa) a los profesores es decidir y saber qué asignaturas querremos y podremos impartir el curso siguiente. A veces se convierte en una negociación bastante desagradable. Siempre hay sorpresas de última hora...

Normalmente, la gente (ahora me refiero a los profesores) da siempre la misma asignatura, pero en cuanto a uno se le ocurre cambiar, o se produce cualquier alteración (una baja, una reducción docente, una excedencia, etc.), los movimientos y daños colaterales pueden ser tremendos (menudo efecto mariposa).

Bueno, ya contaré batallitas concretas del reparto de créditos, pero ahora no me apetece, la verdad.

Después de la "batallita" de este año, y salvo variaciones de última hora, este curso impartiré 31,5 créditos, que se distribuyen de la siguiente manera:

1.er cuatrimestre
CréditosHoras semanales de clase
8,75(27,8%)5,83h
2.º cuatrimestre
CréditosHoras semanales de clase
22,75(72,2%)15,17h


Las horas semanales de clase están calculadas bajo el supuesto de que 3 créditos equivalen a 2 horas semanales. Esto es así en la mayoría de casos (los horarios definitivos dependen de los centros), y se basa en los supuestos de que 1 crédito son 10 horas de clase, y que 1 cuatrimestre tiene 15 semanas reales de clase. En la práctica, un cuatrimestre suele tener entre 12 y 14 semanas de clase efectivas, así que, muchas veces, no llegamos a impartir todos los créditos que se supone que tenemos que dar.

En mi caso, las horas semanales de clase se ajustan bastante a la realidad, aunque es un promedio, ya que, entre otras cosas, impartiré clases prácticas de periodicidad quincenal.

A las horas semanales de clase hay que añadir, en todo caso, 6 horas semanales de tutorías. Que las cumplirá quien las cumpla, pero yo, desde luego, soy uno de los pringaos que las cumplen. Otra cosa es que sirvan de algo. Este año me propongo hacer un seguimiento de cuánta gente viene a tutorías a lo largo del curso. Los periodos estrella son las semanas antes de los exámenes, por supuesto. Y los alumnos esperan y pretenden que, en esas semanas, tengamos un horario de atención 24 horas non-stop, tipo Seven Eleven. Sobre todo, si te ven accesible. Bueno, hay de todo. La mayoría de mis alumnos son muy educados, la verdad.

Por si a alguien le pica el tema horario (una media de 11 horas semanales de clase, en el peor de los casos, más 6 de tutorías, hacen un total de 17 horas a la semana), aclararé que nuestra jornada laboral (la de los que estamos a tiempo completo) es de 35 horas semanales, creo.

¿Qué se supone que debemos hacer el resto del tiempo? Bueno, pues ya lo expliqué un poco en mi primer post: preparar las clases e investigar. Y también gestión, a quien le toque. Una versión más lucrativa de investigar, que se me olvidó comentar en ese primer post, es la consultoría. Es como investigar, pero trabajando para una empresa, con la que firmas un convenio o un contrato de colaboración.

Eso es de lo que más dinero da a la Universidad (que suele quedarse un porcentaje de todo lo que se hace) y a los propios profesores, claro. De hecho, hay gente que se dedica prácticamente sólo a eso (y a dar, mal dadas, sus cuatro clases, claro), y se forran, por así decirlo. No son la mayoría; sólo unos cuantos muy listos que se lo han sabido montar muy bien. Y lo digo sin resentimiento. Si yo investigase en algo que diera dinero, y tuviera una mentalidad empresarial... seguramente me montaría mi propia empresa, o bien haría lo que hacen estos.

Lo único verdaderamente criticable es el hecho de que hay gente que se monta su corralito de proyectos, contratos, convenios... (con becarios de investigación haciendo el trabajo duro a bajo coste) y llegan a descuidar del todo la investigación propiamente dicha (descubrimiento de nuevos resultados, etc.) y, sobre todo, las clases. Yo pienso que debe mantenerse un equilibrio entre todas las facetas de nuestro trabajo (porque ahí está la gracia, lo que lo distingue de cualquier otro). Si tu único objetivo es ganar dinero, y no promocionar ni favorecer el saber y el conocimiento, veo mucho más honesto montarse una empresa independiente, como he comentado.

Este post me ha salido muy largo, y la verdad es que no sé por dónde cortarlo o trocearlo, así que voy a parar ya y lo voy a dejar como está.

Micropausas

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¡Hola! No pensaba escribir este fin de semana, pero aquí estoy.

Navegando sin rumbo fijo (concretamente, he estado en el blog de Lola, El Lolaberinto, y a partir de ahí he llegado al blog Comentaristas Dispersas), me he encontrado una aplicación que parece interesante: Workrave.

Todavía he de explorarla bien, pero a simple vista es una herramienta útil: permite configurar cuánto tiempo vas a pasar al día delante del ordenador, y las pausas largas y micropausas que vas a realizar durante ese tiempo.

El concepto de micropausa (descanso de unos 30 segundos en que se debe levantar la vista de la pantalla) me ha parecido muy interesante. Lo conocía de oídas (¿quizás por algún programa de La 2?), pero he estado leyendo sobre él en un artículo científico accesible a través del mismo web de Workrave.

Muy por encima, vienen a decir que las micropausas, tomadas en intervalos de unos 20 minutos, consiguen reducir la sensación de incomodidad en zonas como cuello, muñecas, espalda y hombros, cuando se trabaja mucho tiempo seguido delante de un ordenador; todo ello, sin perjudicar al rendimiento o la productividad.

También existen las macropausas o pausas para descansar (5 minutos de descanso por cada hora de trabajo, o así, para realizar algunos ejercicios físicos de estiramientos, desentumecer músculos, etc.).

Aunque mi problema es la productividad en sí, y no los dolores de espalda, voy a instalarme ese aparatillo, a ver si así me obligo a trabajar de manera más constante y si las pausas consiguen aumentar mi eficiencia (cosa que no trataban de demostrar los investigadores en el trabajo anterior, pero que yo desearía que se cumpliera).

Bueno, ha sido agradable cambiar de tema por un rato, y leer (por encima) un artículo que no tiene que ver con mi Tesis ni con nada.

La referencia del paper es esta:

    McLean, L.; Tingley, M.; Scott, R.N.; Rickards, J. (2001): Computer terminal work and the benefits of microbreaks. Applied Ergonomics, 32(3): 225–237


Por cierto, tampoco pensaba trabajar hoy domingo, pero al final esta tarde estaré en mi despacho de la universidad, avanzando el informe para el trabajo de investigación que llevamos entre manos, y del que ya he hablado en anteriores posts.

Más tensión

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No sé si es la frase de alguna película (me suena), pero el caso es que me hace falta más tensión.

Hoy he estado dedicado al estudio que llevo entre manos con otro investigador, y el hecho de haberme comprometido con él y de llevar cierto retraso ha hecho que hoy trabaje más intensamente, aunque también me he despistado bastante...

No sé cómo, pero he de aprender a concentrarme más. Trabajo demasiado tiempo para el fruto que obtengo... Aunque tampoco me quejo; este verano, tengo que estar contento de lo que he hecho.

Y espero que también lo esté el investigador en cuestión, para el que he estado preparando hoy un informe preliminar.

Uno que se va. ¡Buen fin de semana!

[Por cierto, de la memoria del DEA, ni hablar; la semana que viene será.]

Encuentros inesperados

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Esta semana el campus ha estado bastante vacío, pero no. Me explico: vacío en comparación con el resto del año, y en la zona en que yo me muevo; no hay profesores, digamos. En cambio, sí que se nota ya, desde mediados de mes, un aumento de la presencia de estudiantes. ¡Dios mío, han vuelto!   :-D

De esto me di cuenta hace unos días, cuando estuve en la hemeroteca, intentando rescatar algunos artículos antiguos que se supone que están disponibles en papel (al final, no hubo manera de localizarlos, pero esa es otra historia). Por el camino, y en la misma biblioteca (comparte edificio con la hemeroteca) me crucé con algunos alumnos, que se sorprendieron bastante de verme por allí.

Es muy gracioso ver la cara que suelen poner los alumnos cuando se encuentran contigo fuera del que ellos consideran que es tu hábitat natural (léase, el aula, los pasillos y tu despacho). Algunos, de repente, se ponen serios; otros, excesivamente sonrientes y cordiales... A casi todos les cambia la cara. Creo que yo hacía igual cuando era alumno, supongo.

He coincidido con alumnos o ex alumnos en el lugar donde veraneo (o veraneaba, cuando no tenía la espada de Damocles de la Tesis sobre mí), o yendo de cena... La última vez, no hace mucho, me localizaron (parece que tengan un rádar) en una zona de botellón en la que, casualmente, me encontraba. [NO me gusta beber, para nada, pero sí a la gente con la que estuve esa noche.]

El alumno en cuestión me vio justamente cuando ya me marchaba de allí. Me lanzó un inevitable "¿Qué haces por aquí?", que yo sorteé con un clásico "Dando una vuelta con unos amigos, pero ya me iba", y me dijo que a ver si le aprobábamos en septiembre (éste todavía es alumno; además, ya lo tuve en otra asignatura). Yo no tuve más remedio que dar otra respuesta tópica, suavizada con una sonrisa y un gesto distendido: "Cuando estudies, aprobarás".

Eso, y poco más. [Podría haber adornado el relato hablando del estado de semiembriaguez o euforia que se supone en estos casos, pero no se ajustaría a la realidad; la verdad es que yo tenía ganas de marcharme de allí, y al alumno se lo veía recién llegado, y sobrio.] Aunque a él, supongo, le habrá dado para estar hablando durante un buen rato, y realizar las más increíbles deducciones

PD: A los que leéis este post, ¿os apetece puntuarlo, usando las estrellitas que aparecen justo debajo de este texto? ¡Gracias!

Votando

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He añadido en el blog la posibilidad de votar el contenido, mediante las ya clásicas estrellitas.

La herramienta que utilizo es Spotback. En esta página es posible encontrar muchos más widgets, que son estos cacharritos con los que uno puede adornar su blog, para —supuestamente— hacerlo más completo, interactivo y atractivo.

Bueno, pues eso... Os animo a puntuar las entradas de este blog. Será una manera de saber si lo que escribo resulta interesante para alguien (a parte de para mí).

¡Ah! Recordad: puntuad tanto como queráis; en este caso, las respuestas incorrectas "no restan".   ;-)

Agradecimiento sincero

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Soy de los que les gusta comenzar las cosas por el final, entretenerse en los detalles... y, a veces, descuidan lo importante, lo esencial, lo imprescindible.

En ese contexto, muchas veces ha pensado ya en los agradecimientos que incluiré en mi Tesis cuando esté terminada (sí, podéis abrir los ojos como platos, y también reíros; yo, como mínimo, me sonreiría).

Sea como sea, por mucho tiempo que le dedique, nunca conseguiré superar la concisión y sinceridad que demostró el autor de la novela Fiver:

Doy las gracias a mi agente literaria, porque si no fuera por ella yo aún estaría durmiendo en mi furgoneta.

Sean Rowe (Fiver)


Me ha parecido para partirse de risa muy agudo. Lo he encontrado navegando en uno de mis webs favoritos: Cursioso Pero Inútil.

Avanzando en la selva gracias a los Post-It

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Me marcho ya a casa (escribo desde el despacho). Me he concentrado hoy bastante... Mi idea, como ya comenté, era dedicarme esta semana a otros asuntos, pero hoy he seguido todo el día imprimiendo artículos, guardando su versión en PDF y, sobre todo, clasificándolos.

Los he ido revisando por encima, uno a uno, y he ido apuntando si son importantes o no, añadiendo una clasificación general, en grandes temas o asuntos. Gracias a unos maravillosos Post-It de colores, que compré hace poco en un "todo a cien" chino cerca de mi casa, esto ha sido posible.

Sí, ya sé... Por supuesto que mantengo una base de datos con todas las referencias bibliográficas que voy acumulando (ya hablaré otro día de las herramientas informáticas que utilizo), pero a la hora de la verdad, a mí me está resultando mucho más útil y práctico (y me ayuda para organizarme mentalmente) usar los Post-It de colores que he mencionado.

Gracias a esos maravillosos papelitos adhesivos, estoy saliendo de la selva de artículos y referencias en que ando metido.

Por cierto; había (hay, de hecho) una página web donde se trataban todos estos temas, sobre cosas (técnicas, actitudes, herramientas, etc.) que ayudan a la productividad y a la gestión del tiempo:


La seguía con interés, pero desde hace bastante tiempo no se actualiza su contenido... A mí, que soy bastante complicado y despistado, me venían muy bien todos los consejos y comentarios que encontraba en este sitio web.
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