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Cuando la Tesis se come el espacio para otras cosas

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Aprovechando el cambio de plantilla, he estado releyendo posts de hace un año; la verdad es que molaba más cuando tenía más tiempo de escribir. Era un verdadero diario de lo que me iba pasando durante el cuatrimestre, durante todo el curso...

Quizás lo intente retomar un poco, porque creo que así el blog tiene también más sentido para mí, y además, pienso que dedicarlo sólo a hablar de la Tesis y de lo mucho agobiado que voy siempre empobrecería el blog.

Algo parecido me está pasando en mi vida personal, e incluso profesional. Estoy con la cabeza en la Tesis, y dejo de lado muchas cosas. Esta semana me he quedado muchos días en casa, terminando un artículo para un congreso, y hoy he salido al mundo real. Pues... me encontraba raro. Me encuentro sin ganas de dedicar tiempo a otros proyectos... Y sin ganas de interactuar con la gente. Retraído; asocial, un poco.

Incluso me pasa con mi compañera de despacho. La veo poco, y noto que cuando nos vemos, tengo menos cosas que antes de las que hablar con ella.

Quizás exagero. ¡Y eso que sólo estoy al principio!

La única solución clara que veo y que ya intento aplicar es: hacer deporte. De momento, sólo lo estoy consiguiendo un día a la semana.

El deporte me resetea, me sirve para estar más animado.

También, por supuesto, debería aprovechar más los fines de semana para desconectar, quedar con la gente, salir aunque sea a dar una vuelta, hacer algo totalmente diferente a estar sentado.

Esto último todavía es una asignatura pendiente.

1 día, 1 artículo

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No digo que vaya a leerme un artículo cada día (ojalá; quizás debería).

De momento, lo que sé es que, en un día de trabajo normal, como hoy, en el que no me he despistado demasiado y he tenido las interrupciones normales, he sido capaz de leerme con calma un artículo de investigación, relacionado con mi Tesis. Y enterándome de casi todo bastante bien; lo mínimo para saber lo que dice, si me interesa, etc.

Tengo aún muuuuuuchos más por leer. Pero esto es un muy buen comienzo, un gran paso. Me doy ánimos a mí mismo.

Dos herramientas útiles para el que investiga

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Aprovecho ya que estoy aquí para comentar fugazmente dos herramientas bastante dispares pero que pueden ser de interés para quienes investigáis. Al menos, a mí me lo han parecido.

La primera es una funcionalidad con la que yo llevo años soñando. De hecho, no sólo yo: mi director de Tesis se hacía a mano mapas tipo árbol para representar las relaciones entre las diferentes referencias bibliográficas que manejaba (del estilo: "éste cita a aquél", etc.). De esa manera, podía detectar qué artículos, trabajos o autores eran centrales y cuáles eran más periféricos, por así decirlo.

Bueno, pues el caso es que ahora eso, o algo muy parecido, te lo puede hacer un ordenador; una página web, para ser más exactos. Dentro de la Web of Science (uno de los sitios más útiles para buscar y encontrar referencias bibliográficas), cuando estás viendo el detalle de un artículo, puedes seleccionar la opción (todavía en fase de pruebas) "Citation Map", que te permite visualizar una especie de red o árbol con todos los artículos relacionados con el que estás viendo. Es un principio; aún no lo he explorado con calma, pero promete. Yo casi me emocioné cuando lo vi. Hace sólo 5 ó 10 años, algo así, totalmente online e interactivo, era casi impensable.

La segunda herramienta tiene más que ver con el hecho de leer y estudiar en sí, y es una de esas aparentes chorradas para mejorar tu productividad: el sistema Cornell para tomar notas. Más que una herramienta es un método, una idea. Y más que un método para tomas notas, es un método para estudiar, diría yo. Cornell propone reservar una franja vertical lateral de la hoja donde tomas notas para apuntar las palabras y cuestiones clave, de manera que después uno sea capaz de recordar la idea de lo leído tapando la parte central y mirando sólo las palabras o ideas resumen tomadas al margen. La metodología se resume en 5 erres:
  • Registrar (traducción forzada del inglés record): Tomar nota de todo lo importante. Con letra legible. De manera abreviada, simplificada. También se puede escribir un resumen al final de la página.

  • Reducir/resumir: Después de lo anterior, en la parte lateral de la hoja que se ha reservado para ello, resumir con ideas clave lo escrito en la parte central. Eso ya supone un esfuerzo y un refuerzo.

  • Recitar/recordar: Intentar recordar todo lo leído mirando sólo lo escrito en el margen vertical, tapando la parte central de la hoja. Incluso se puede/debe explicar en voz alta, con las palabras de uno mismo, no recitando de memoria.
  • Reflexionar/rumiar/relacionar: Bueno... Esto va de rumiar lo leído, situarlo en su lugar dentro del tema de estudio, clasificarlo mentalmente... y, si se tercia, también físicamente, es decir, incluirlo en toda clase de esquemas o resúmenes que estemos realizando. Relacionarlo con todo lo anteriormente leído o estudiado y con el resto del bagaje de uno mismo.

  • Revisar/repasar: Repasar las notas cada semana, 10 minutitos, para recordar y tener fresco todo lo aprendido; así, es más fácil hacer posterior uso de ello.

Estudiar después de cenar

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Estudiar después de cenar. Un clásico.

No lo he probado casi nunca, que yo recuerde. Pero hoy me ha dado buen resultado, y quizás repita.

Ando todavía intentando centrarme, coger el ritmo... y ya estamos a mediados de octubre. Reconozco que hasta el pasado domingo NO me había dicho a mí mismo: "venga, déjate de excusas, y ponte en serio. Que esto va en serio, sí.".

Por otro lado, me ha costado mucho encontrar la manera correcta de organizarme el tiempo. Había reservado los fines de semana (bueno, desde el viernes hasta el lunes) para la Tesis, porque no tengo clases; lo hice porque pensaba que es cuando más tiempo seguido tengo para trabajar. Pero NO me resulta; siempre tengo algo que hacer, o estoy cansado de toda la semana...

Este fin de semana, me dediqué a tope a docencia: revisar transparencias, ejercicios propuestos, corregir las memorias que los alumnos me entregan en las prácticas, etc. Y me quité mucha faena de encima, como para casi vivir de rentas unas dos o tres semanas (o más).

O sea, que ahora ya no tengo excusa para aprovechar todo momento que tenga para la Tesis. He empezado BIEN la semana, digamos.

Y, para ser sinceros, me daba cuenta de que llego al final del día muy fresco, muchas veces, y que desperdicio varias horas después de cenar hasta que me duermo (generalmente, demasiado tarde, [mucho] después de las 12 de la noche).

Un amigo mío, que trabaja fuera de la Universidad, está preparándose ahora para un examen relacionado con su trabajo, y estudia por las noches; ¡se acuesta casi a las 3!

No sé si llamarlo ejemplo, inspiración... El hecho es que me dije: si quiero sacar esto adelante (la Tesis), he de tomármelo en serio (a eso me refería al principio del post). Esta semana me he propuesto intentar levantarme bastante pronto, como si tuviera un trabajo normal (je, je). De momento, lo estoy cumpliendo.

También estoy más concentrado en la Tesis todo el día. Y después de cenar pienso aprovechar también un rato, sobre todo los días en que tengo clases, como hoy.

Veo que ahora he hecho un pequeño esfuerzo, real, por tomarme esto más en serio. Tengo que decirlo aquí, y decírmelo a mí mismo, para animarme.

Aun así... Veo que todavía me queda mucho. Estoy todavía comenzando a leer artículos básicos, relacionados con mi tema de investigación, y cuanto más leo, más me doy cuenta de lo que me falta por leer, lo que me falta por abarcar...

Volviendo a centrarme

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La semana pasada estuve intentando arrancar el motor. Ahora ya voy a ponerme en marcha de nuevo.

En la práctica, estos primeros 10 días de agosto han sido de descanso, porque no he hecho casi nada de trabajo, aunque no he desconectado al 100%.

Hoy ya he intentado levantarme a una hora medianamente normal, y lo he conseguido. He hecho un poco de deporte (también lo estoy logrando, de momento), y hacia las 10h me he venido al despacho de la Universidad.

Podría quedarme en casa, pero de momento voy a venir aquí, porque veo que me concentro más.

He pasado la mañana contestando e-mails de amigos, pero también organizando un poco todas las tareas pendientes (de docencia, personales, etc.), que son bastantes. Ahora, todavía me falta meterle mano a las tareas de investigación, sobre todo a las relacionadas con la Tesis.

No quiero perder excesivo tiempo organizando, pero esto me sirve para centrarme, para resituarme. Llevo tanto tiempo con la Tesis parada...

Planificando el verano

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O lo poco que queda de él.

Como veis, este año no estoy tanto en mi despacho (en estos momentos, escribo desde mi casa). Me he tomado el mes de agosto con más calma.

Faena no me falta. Pero, casi por necesidad, y un poco por inercia (o sea, porque no podía ser de otra forma), he decidido que este verano no viviré sólo para mi Tesis. Sería comenzar el curso ya cansado; un poco me pasó eso el año pasado, la verdad.

De momento, desde que volví de viaje, he pasado tres mañanas escasas en el despacho. Una de ellas, contestando a correos y cerrando temas del curso anterior. Otra, limpiando la mesa, archivando exámenes ya corregidos y preparando unas preguntas para un examen de septiembre. Y hoy, no ha llegado a una mañana, he estado empezando a organizarme lo que quiero que sea el resto del verano.

De momento, sólo me he apuntado en una hoja todas las cosas más o menos importantes que no quisiera dejar de hacer. La Tesis es sólo alguna de ellas. ¿Eso significa que voy a meterme todavía más presión, con más cosas a hacer, y que voy a acabar estresado y frustrado por no poder abarcar todo lo que me propuse? No; al menos, esa no es la intención. Al revés, quiere decir que asumo que me apetece hacer otras cosas a parte de la Tesis, y voy a dedicar un poco de tiempo a cada cosa. Y hasta donde llegue.

Porque, entre las cosas que me he apuntado, también está ver a los amigos, estar con mi familia y mi pareja, y dedicar tiempo a aprender un nuevo lenguaje de programación (me gusta la programación informática, y la uso en mi trabajo a veces) y a mejorar mi inglés, con el material de Vaughan (a ver si es verdad). Y hacer deporte. De momento llevo dos días cumpliendo lo que me había propuesto, en este último asunto.

Siendo sincero, sé que me he apuntado demasiadas cosas, y que sólo quedan 3 semanas para septiembre, donde tendré que empezar a preparar un congreso que tenemos a finales de mes, y los exámenes extraordinarios, y... Buf, mejor no lo pienso ahora.

Pero la clave es intentar cambiar algo, que no sea un verano igual que el anterior. Sí, avancé mucho el DEA, pero no tanto comparado con el tiempo que empleé. Veo que mis recuerdos del verano pasado no son un espejismo.

Por cierto, alucino releyendo lo que escribí a finales de agosto del año pasado. ¡Aún hay en esa lista cosas pendientes de realizar! La revisión bibliográfica de la Tesis, no la retomé nunca; y casi voy a tener que recomenzar con eso, este mes de agosto.

Tengo pendiente un post, a medio escribir, para comentar una herramienta que me está ayudando bastante a organizarme el tiempo: Remember The Milk. La usé en el pasado, y después de probar otros métodos, al final he conseguido organizarme con ella. La recomiendo. La llevo utilizando desde mayo con bastante éxito, diría yo. El objetivo mínimo está cumplido: llevar un control y seguimiento de todas las tareas que me traigo entre manos, y no ir agobiado intentando recordarlo todo. O sea, organizarme. Y ser constante en ello, que era mi punto débil.

La clave está, para mí, en poner como fecha límite de cada tarea no la fecha de fin, sino la fecha en que debe comenzar a hacerse o el día en que debe ser tenida en cuenta. Hasta ese momento, la tarea desaparece; en cada momento, sólo tengo en cuenta las tareas programadas para el día de hoy (y las de los días siguientes, por si acaso), e intento ser consecuente y dedicar mi tiempo sólo a lo que me he programado, y no a otras cosas.

El único esfuerzo —y la verdadera clave— es ir revisando un poco al final de cada día (para ver qué he cumplido, o si necesito seguir postponiendo una tarea para los días siguientes) y programando al final de cada semana (poner fechas para cosas pendientes, etc.).

Bueno, como decía, tengo un post para hablar de este tema, así que ya seguiré con él.

Ya estamos aquí de nuevo

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"El mes de julio ha sido auténticamente de locos", acaba de decir un locutor en la radio, ahora mismo. No se me ocurre una frase más adecuada con la que describir el mes que ahora —por fin— termina.

Ya está aquí agosto otra vez; ya estamos aquí de nuevo.

He estado unos días fuera de mi ciudad, descansando. Descansando como nunca, porque es la primera vez en mucho tiempo que me marcho con todo terminado y sin cosas pendientes en la cabeza. He conseguido desconectar bastante.

A la vuelta, un empacho momentáneo de reencuentro con la realidad, con el calor de la ciudad, y... con todos los nuevos proyectos que me esperan.

Proyectos en el ámbito profesional: retomar la tesis. Con tranquilidad; sobre todo leer, situarme, intentar organizarme... Así quedé con mi director de tesis. Eso me dio tranquilidad.

En el plano personal: muchas cosas pendientes. Demasiadas. Desde mayo me he descuidado bastante, y ahora toca retomar la vida normal. Y cuesta. Estoy desubicado.

Qué hacemos los profesores cuando no tenemos clase (II)

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El resto del mes fue horrible. Hasta la segunda semana controlé, como se suele decir. Pero, a partir de ahí, ya se ha ido haciendo todo más pesado y difícil, todo más desorganizado... Sin tiempo para nada.

Mi intención era mostrar un resumen casi diario de mis actividades durante junio, como en mi anterior post. Pero no he podido ni escribir.

Cosas concretas en que he empleado el tiempo:
  • Impartir la segunda edición de un curso para una empresa. No fue mal, aunque la primera edición fue más exitosa. Ya nos ha llegado el resumen de las evaluaciones de los asistentes, y la puntuación global media ha sido de un 2,6 sobre 3 (la otra vez creo que fue de 3 sobre 3, prácticamente).

  • Exámenes. La preparación del examen del día 12 de jnio me llevó demasiado tiempo, y aun así había un error en una pregunta; menos mal que lo detectamos a tiempo, durante el examen, y lo avisamos. Si no, ¡la que se hubiera armado! Después, en este examen me suelo currar yo la resolución a limpio; suelo contar con más o menos colaboración del resto de profesores, pero al final suelo ser yo quien prepara el documento final, que colgamos para los alumnos en una intranet existente. También fue bastante pesada la corrección de este examen: 129 exámenes (frente a sólo 73 que tuvo que corregir el otro profesor de la asignatura). Los resultados no han sido malos; el lunes tengo la revisión.

  • Congreso. Tardé unos días más de lo previsto en tener terminadas las correcciones del artículo que nos habían aceptado en un congreso. Esos días, no tuve un horario normal.

  • Documentación del proyecto para una empresa. Sí, sigo con ello. Hasta hace poco, no me han dado una parte importante de la documentación que yo tengo que adaptar e integrar dentro de un documento final. Esto también me ha quitado mucho tiempo, energías, y me ha impedido llevar un horario normal.

  • Reuniones para el nuevo plan de estudios. Cada vez me hace menos gracia ir a las reuniones. Todos los viernes a las 10h, y se avanza muy poco cada semana. De todas maneras, es mi forma de ser, o mi manera de hacer las cosas: de cada reunión envío un correo electrónico al resto de profesores del Departamento que están en la Unidad Docente implicada, para que estén al tanto de todo (yo soy un mero transmisor y representante del Departamento en este asunto, por supuesto). Este e-mail ya me quita un tiempo. Esta semana que viene, por ejemplo, me tocará insistir para que quedemos para empezar a tomar decisiones y definir nuestra postura, de cara a la próxima reunión de la comisión.

Lo que me ha matado este mes ha sido una mezcla de: acumulación de tareas urgentes, falta de horarios concretos (mientras das clase, vas a piñón fijo, porque tienes todas las semanas el mismo horario, pero cuando se termina esa rutina...), muchas interrupciones y poco tiempo para mí, cansancio mental, y —la última, pero no la menos importante— incomodidad por el calor.

No podía quedar con todos mis amigos y familiares que ya están más o menos de vacaciones, o de medio veraneo. Yo sigo empantanado con mis cosas, pero con muchas ganas de terminar.

Qué hacemos los profesores cuando no tenemos clase (I)

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Aprovechando la reciente finalización de las clases, voy a dedicar una serie de posts a resumir qué hago cuando abandonamos la rutina de las aulas.

Es cierto que hay un porcentaje significativo de profesores que se han montado la vida muy cómodamente y desaparecen de la Universidad hasta casi retomar las clases en octubre, pero aquí me referiré a lo que un profesor pringaíllo como yo (bueno, tampoco me quejo) hace cuando no da clases.

Soy Profesor Colaborador no doctor. El eslabón más débil de la cadena, después de los Asociados a Tiempo Parcial (en peligro de extinción en mi Universidad, pues se prevé que dentro de unos años descienda el número de alumnos y/o el de créditos a impartir). Si me quiero mover para pasar de pantalla (llegar al siguiente escalafón, que sería Profesor Contratado Doctor) necesito terminar mi Tesis Doctoral, publicar en congresos y en revistas, etc.

Y cuando no hay clases, es cuando hay (más) tiempo para todo lo que no es dar clases.

Sin más preámbulos, cuento de manera telegráfica a qué he dedicado mi tiempo esta primera semana sin clases.

Lunes: estuvimos toda la mañana ultimando una documentación técnica para presentarla por la tarde a los de la empresa con/para la que estamos desarrollando un proyecto. La reunión con los de la empresa por la tarde fue muy bien, la verdad, y ya hemos dado un paso importante hacia la finalización del proyecto.

Fue una mañana agobiante, para empezar la semana, pero la tarde fue gratificante, y llegué relativamente pronto a casa.

Martes: Estuve adelantando un poco la preparación/maquetación de uno de los exámenes que tenemos la semana que viene. Después, tuvimos una importante reunión para hablar del nuevo plan de estudios de una de las titulaciones en que mi Departamento imparte docencia. De esa reunión salí con más faena de la que tenía al entrar, porque me encargaré de asistir a las reuniones semanales que se realizan con el resto de departamentos implicados, como representante del Departamento.

Mi bisabuelo de Tesis (el director de tesis de la directora de tesis de mi director de tesis; es un señor que todavía da clases) me dio un buen consejo una vez: "nunca te metas en esas cosas hasta que acabes la Tesis". Al final, no he tenido más remedio que meterme, pero no será mucho trabajo; y era necesario, pues soy de los que más docencia imparte en dicha titulación, en estos momentos. Además, él se refería más a cargos puros de gestión universitaria: representante en Juntas de Centro, Junta de Gobierno, etc.

Bueno, el martes por la tarde me dediqué a terminar una pregunta más de examen (reconozco que le dedico mucho tiempo a eso, porque me gusta que estén completas y bien pensadas, y no improvisadas y mal hechas). Al final de la tarde, estuve revisando un artículo que envié para un congreso que tenemos en septiembre, y que nos han aceptado pero con correcciones, que hay que tener terminadas para el 10 de junio. Otra fecha límite... Llegué tarde a casa, pero aún tuve tiempo de llegar al supermercado de mi barrio antes de que cerrasen y hacer algunas compras.

Miércoles: pasó rápido. Por la mañana, llegué en bici al Departamento (estoy volviendo a cogerla, cuando el tiempo lo permite; es genial), y me puse a trabajar con mi director de Tesis en algunos aspectos del artículo que comentaba en el párrafo anterior. Después, estuve el resto de la mañana con tutorías, de cara a los próximos exámenes. La tarde del miércoles me la tomé libre. Me fui con mi pareja a tomar un zumo y unos crêpes... :-)

Jueves: Un día un poco "tonto": Consejo de Departamento para elegir al nuevo equipo directivo, y después, comida para celebrarlo. Un día de esos en que no haces nada. Bueno, por la tarde quedé, todavía con la panza llena, con Johny para acabar de repasar los detalles de la segunda edición que vamos a dar de un curso para una empresa.

Viernes: He asistido a mi primera reunión del nuevo plan de estudios para una de las titulaciones en las que imparto mi docencia. Lento, y un poco aburrido, pero buen ambiente. Y, al menos, es una actividad diferente. Después, he tenido tutotías (el lunes tenemos uno de los primeros exámenes). Por la tarde, me he dedicado a seguir avanzando la documentación para el proyecto que realizamos con una empresa.

"Alt+Tab" imposible en estos momentos

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La otra cara de la moneda es: todo lo que no es docencia; la Tesis, y las labores de consultoría.

Quizás sea una tortura innecesaria pensar ahora en la Tesis, porque sabía de sobra que en esta parte final del curso no iba a poder dedicarle tiempo.

Bueno, sigo pensando que si me aislase más del mundo y, sobre todo, me organizase mucho más el tiempo (cumpliera más estrictamente lo que me programo), conseguiría sacar a la semana un ratito para la Tesis, incluso en periodos "extremos" como el presente mes de mayo.

El problema es que, a estas alturas de curso, las ideas están tan espesas en mi cabeza que no soy capaz de hacer "Alt+Tab" y cambiar de tema con facilidad. Es decir, se me hace una montaña en estos momentos pensar en la Tesis. Sé que tengo tareas pendientes, o a mitad hacer, como la búsqueda bibliográfica, y cerrar un enfoque o planteamiento inicial. Pero hasta ahí llego; ponerme con eso, en una horita o dos que pueda tener libres en un momento dado, se me hace muy cuesta arriba.

Por tanto, está claro: no me torturo más, y espero a junio para ponerme otra vez en marcha. Siguiendo con el símil informático, Hacer "reset", pero YA.

Tengo ganas ya de que llegue junio

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No he podido escribir mucho estos días, y se me quedan muchas anécdotas en el tintero.

No sé si este blog pierde mucho interés cuando escribo más espaciado en el tiempo, pero estoy contento de poder seguir dejando por escrito esta especie de diario, anecdotario y recopilación de reflexiones.

Bueno, todo sigue su rumbo. La semana anterior fue rara, por el puente del 1 de Mayo, y no tuve demasiado trabajo con las clases. Sin embargo, no pude avanzar mucho mis tareas de ese proyecto que estamos llevando a cabo con una empresa.

Creo que va a quedar muy bien, ese trabajo que estamos realizando.

En general, me siento un poco saturado y cansado. Veo todo lo que tengo que hacer, y estoy motivado, me gusta. Pero se me amontona en la cabeza. Hablo tanto de cosas presentes como de tareas futuras.

Por una parte, está el final del curso: como siempre, me falta tiempo para dar todo el temario. Me haría falta 1 semanita o 2 más.

Adicionalmente, estoy preparando algún material de estudio complementario, para mis alumnos, pero me cuesta encontrar huecos, porque ahora estoy de nuevo a tope de clases (la maratón final de la que os hablé).

Y, como os decía, seguimos con reuniones y cosas para finiquitar el proyecto con una empresa.

El problema real ahora es que no tengo ratos largos para trabajar, y cuando los tengo, tampoco es que me cunda mucho el tiempo.

Cuando llegue junio, tengo pensado tomarme unos días de descanso absoluto. A ser posible.

Los árbitros siempre son los malos

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Se llaman referees, en inglés, igual que los árbitros de fútbol, aunque en español solemos referirnos a ellos como los evaluadores. Son los encargados de valorar si un artículo de investigación merece ser publicado o no, en una revista.

Cada revista científica tiene sus referees. No hay que hacer nada especial para ser referee. Sencillamente, empiezas a publicar artículos y, un buen (?) día, recibes una invitación de los editores de alguna revista para evaluar un artículo que les ha sido enviado.

Ser referee no se paga, y puede llegar a convertirse en un marrón, porque si los editores ven que lo haces bien, te envían más artículos para su revisión. Es el caso de mi compañero Chus, por ejemplo.

La mayoría de las revistas utilizan un sistema de evaluación ciego; es decir: tú no sabes quiénes son los referees que van a juzgar tu artículo.

Los editores envían tu artículo a tres referees, habitualmente (cada uno, además, desconoce quiénes son los otros dos). Después de leerlo, cada referee emite un dictamen individual, que puede ser de aprobación sin reservas, con reservas menores, o con reservas mayores, o bien de desestimación. Se supone que deben justificar su valoración y, en el caso de las reservas menores o mayores, indicar qué debe ser modificado o añadido en el artículo, en su opinión, para darle su visto bueno definitivo. Y aun en una segunda revisión, con los mismos referees, tras las modificaciones, te pueden tumbar el artículo.

En el caso de una revista a la que Zoe y Chus han enviado un artículo, se lo han tumbado porque, de los tres referees, uno lo ha rechazado directamente, otro lo ha aprobado con minor modifications (o sea, con reservas menores) y otro lo ha aprobado con major modifications (reservas mayores). La política de los editores de esta revista concreta, es rechazar directamente el artículo, en este caso.

Lo chungo viene cuando lees las argumentaciones de los referees; algo así como el acta arbitral en los partidos de fútbol, sólo que aquí cada referee justifica su decisión por separado, como acabo de comentar.

Hay muchas ocasiones en que las justificaciones que dan los referees sugieren que no han entendido bien el sentido del artículo, en todo o en parte, o directamente son incorrectas (por ejemplo, pueden objetar "en el artículo no se ha demostrado A", cuando en realidad sí lo has hecho, pero no se han dado cuenta). Por tanto, esas objeciones mayores o menores, en ocasiones, se podrían salvar con un simple diálogo (por e-mail, y a través de los editores, se entiende).

En este caso, Zoe y Chus lo han hecho (enviar un e-mail), y los editores les han propuesto que un cuarto referee evalúe su artículo; han tenido suerte (aún no sé si aceptarán, de todas formas). Pero otras veces, las normas son aplicadas con más rigidez, y te quedas con un artículo rechazado simplemente porque los referees que te han asignado son muy estrictos, o tenían un mal día, o son unos incompetentes.

Lógicamente, nadie te impide enviar el artículo a otra revista. Pero el proceso de revisión en algunas revistas es lentísimo, y pueden pasar años desde que envías un artículo hasta que te lo publican. Aun en el caso de que te lo aprueben a la primera, sin reservas, hay una demora de bastantes meses desde la aprobación hasta la publicación (a veces en las pruebas de imprenta se detectan erratas, etc.).

El proceso de revisión es mejorable; por ejemplo, podría haber una segunda ronda, si te lo rechazan, para comprobar si realmente el artículo es malo, etc. Pero eso supondría un colapso mayor (no hay mucha gente que quiera ser referee y que lo haga bien, porque precisamente están ocupados escribiendo sus propios articulos).

En algunas revistas, se paga para poder enviar un artículo. Así, se evita que la gente envíe artículos malos "por si cuela", pero se penaliza a los investigadores de los países mas desfavorecidos.

Crear referees de pago tampoco es la solución (sería lo equivalente a profesionalizar los árbitros, en el caso del fútbol español), porque se supone que se les exigiría más, dejarían de investigar, y eso les invalidaria como referees (además de que la mafia que se crearía alrededor del tema sería peor que la enfermedad).

La conclusión es que, como en el fútbol, los árbitros (referees) siempre son los malos de la película, lo hagan como lo hagan, y que, al menos, somos libres de criticar todas sus decisiones, independientemente de cuáles sean. Lo malo es que, forofismos a parte, las decisiones de estos árbitros son más trascendentes para nuestra vida diaria que las de los campos de fútbol.

La Universidad sin clases. Planes próximos

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¿Qué hace un profesor de Universidad cuando no hay clases? Bueno, ya hablé indirectamente de esto durante todo el pasado verano, cuando inauguré este blog.

La Universidad sin clases es rara; es así. Pero, cuando es en medio de un cuatrimestre (fiestas pascuales), todavía lo es más.

Sin querer desvelar, como siempre, a qué Universidad pertenezco, sí que es cierto que aquí unimos las fiestas de Semana Santa con una extraña semana de exámenes, que interrumpen las clases durante bastante tiempo.

¿Hay profesores que sólo aparecen por la Universidad para dar sus clases? Sí; y aun algunos ni eso. En estos días sin clases, la Universidad está y va a estar desierta. No llega a ser como junio o julio, pero casi.

Pero, en concreto, ¿qué voy a hacer yo? Bueno, he desconectado bastante en estos días, y me va a costar volver. Pero tengo claras mis próximas tareas (no me voy a aburrir):
  • Docencia: preparar un poco las próximas clases. Ninguna novedad ni complicación; únicamente, quiero revisar un poco lo que falta, e intentar visualizar un poco las próximas clases: cómo van a ser, qué cosas quiero destacar...

  • Consultoría: liquidado ya el cursillo en empresa (hasta una posible próxima edición en verano), tengo que ponerme ya las pilas con un trabajo que estamos realizando para una empresa, en el grupo de investigación al que pertenezco. Yo estuve en la fase inicial del proyecto (fue durante el parón de Navidad, en que no escribí en el blog), y vuelvo a meterme en él ahora, casi al final. Tengo tiempo de sobra y, en realidad, todavía no puedo empezar a realizar mi parte, pero puedo (y debo) empezar a prepararla.

  • Investigación: muchísimas cosas por hacer. Se hace obligatorio secuenciarlas, para no ahogarse pensando en todas ellas al mismo tiempo. Lo más prioritario (y ya urgente) son los artículos basados en mi DEA, que sigo teniendo pendientes de redactar. Después, deberé retomar la Tesis; creo que será este verano, es decir, casi un año después de la última vez que pude dedicarle tiempo. Así, no puede ser. Claro, este año habré añadido a mi currículum el haber impartido cursos en empresas, y unos cuantos congresitos, además del trabajo que estamos realizando ahora para una empresa... Pero, desde ya, la Tesis tiene que comenzar a ser mi única tarea de investigación-consultoría, o al menos la más prioritaria.

Es interesante comparar esta lista con los planes que me fijé hace 4 meses...

Alguna conclusión: aunque me encuentre motivado, he de dimensionar y estimar mejor los tiempos que tardo en realizar las actividades, en general. Veo que todo cuesta tiempo, aunque parezca que ya casi está. No me refiero a que, por ser muy perfeccionista, nunca termine las cosas. Sencillamente, es que, para que una tarea esté terminada, presentable, hay que dedicarle horas y esfuerzo. Y ese tiempo debe ser de calidad; no vale cualquier rato suelto...

Alguna pregunta que queda en el aire:
si mi Director de Tesis me hubiera achuchado (5.a acepción de la RAE) como lo hizo Johnny con el curso a empresa, ¿habría servido de algo? ¿Dónde estaría?

Queda en el aire la pregunta, pero, sinceramente, no cambio nada de lo vivido, profesional y personalmente, en los casi 7 años que llevo en la Universidad.

Eso sí, sigo cambiando y mejorando (o intentándolo), para continuar avanzando, evolucionando.

Perdiendo el tiempo escribiendo sobre cómo no perder el tiempo

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Según la introducción a este blog, una de mis obsesiones es la gestión del tiempo. Y, de hecho, hasta el momento es la única de las tres obsesiones que menciono a la que he dedicado una parte significativa de mis posts...

Escribo por segunda vez hoy de nuevo porque, gracias a los blogs recomendados por Google Reader, he encontrado una página muy interesante con información sobre ese tipo de temas.

El blog al que me refiero es DuTudú ("Do To-Do" escrito como se pronuncia), y en él he encontrado algunos artículos que me parecen MUY interesantes. A continuación, presento una selección comentada:
  • DuTudú : 30 días para el éxito. Un clásico revisado (o revisitado, como se suele decir a veces). He oído y leído muchas veces el consejo de que, para fijar un hábito, es conveniente intentar ser constante y mantenerlo durante al menos 30 días (otros dicen 21). A partir de ahí, como que ya está interiorizado, o más cerca de estarlo, y es más fácil de mantener. Aquí, se añade/incide en el truco psicológico de autoconvencernos y pensar que sólo tenemos que cumplir con el hábito durante 30 días (en lugar de toda la vida), y después quedamos liberados del compromiso. Yo a veces lo he probado, para cosas sencillas y diarias, y funciona. Casi magia.

  • DuTudú : 13 trucos para motivarte. A quien nunca le haya hecho falta [pensar en] planificarse o buscar la manera de organizarse para poder conseguir un objetivo, este tipo de artículos quizás le parezcan una chorrada propia de revistillas tipo Quo (con todos los respetos) y demás. Pero, para quienes somos conscientes del desastre en que vivimos, y de lo mucho que ese desorden nos ralentiza y nos impide ser más productivos (a dónde podría llegar, y a donde llego, sería la frase), estos articulillos son verdaderas joyas que conviene releer una y otra vez y, sobre todo, poner en práctica.

  • DuTudú : 14 ideas para mantener los buenos propósitos. Más importante que hacerse listas de buenos propósitos es intentar mantenerlos. Aquí hay una colección de trucos bastante interesantes. Algunos de ellos ya los he puesto en práctica alguna vez. Hay que ser positivos y constantes (es mi personal resumen).

  • DuTudú : Malos hábitos para abandonar. ¡¡¡Aaaaag!!! Me he visto reflejado en casi todos. Es horrible. Sobre todo: procrastinar, hacer algo que no es lo más importante, PENSAR DEMASIADO..., ver la parte negativa de [casi] todo (asociado a lo de pensar demasiado, en mi caso) y navegar por Internet. Y escribir en blogs, añadiría yo.   :-(   Y autocompadecerse (esto ya casi no lo hago, creo; lo añado como comentario gracioso, porque en este párrafo parece que lo esté haciendo).

  • DuTudú : GTD y Gmail. Hay infinidad de páginas en Internet que tratan la metodología de GTD (Get That Done Getting Things Done, ideada por David Allen), cómo adaptarla a las necesidades de cada uno, cómo implementarla haciendo uso de diversas herramientas informáticas, etc. Se trata de una manera de organizarse, tanto para el día a día como para la gestión de grandes objetivos o proyectos profesionales o personales. La mayoría de enfoques implican o incluyen organizar el correo electrónico en carpetas para clasificar lo urgente, lo aplazable, etc., e incluso lo convierten en el centro del método de planificación. Este artículo es un ejemplo de ello. Concretamente, se propone usar el correo también como lista de tareas. Nunca lo había pensado, pero parece una buena idea. Sin embargo, de momento voy a seguir utilizando mi propia manera de llevar un seguimiento de mis tareas, que vengo usando desde hace al menos medio año. Y me funciona, la verdad. No recuerdo si lo he contado ya aquí. Si no, más adelante lo haré.

  • DuTudú : Triplica tu productividad mañana. Dejo para el final el que más me ha impactado. Una vez más, se trata de un súper consejo que, al mismo tiempo, es súper intuitivo y lógico. Además, esto ya lo he hecho yo alguna vez, sin saberlo... Mañana únicamente tengo una horita de clase, de 8 a 9h, y después tengo todo el día para poner en práctica este método. Mi objetivo: adelantar lo máximo posible el artículo que estoy escribiendo para un próximo congreso.

Por último, dos frasecillas geniales que, hace ya varias semanas, encontré en el blog web de Arantxa Coca, la psicóloga del programa de televisión Terapia de Pareja, y que, para mí, tienen mucha relación con romper los malos hábitos que nos impiden el éxito, y con (man)tener la ilusión de lograr un objetivo. Depende de uno mismo:

If you always do what you've always done, you will always be where you've always been.

Si siempre haces lo que siempre has hecho, siempre obtendrás lo que siempre has obtenido.

Mike Ferry

If you can dream it, you can do it.

Si lo puedes soñar, lo puedes hacer.

Walt Disney

Semana larga

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Sigue avanzando el cuatrimestre. Ya voy conociendo a mis nuevos alumnos, ya voy viendo cómo responden, cómo (intentar) captar su atención... Las sensaciones son buenas, de momento.

Esta semana ha resultado un poco larga
, debido, entre otras cosas, a las clases del profesor fantasma. Por otro lado, he tenido tiempo hasta de realizar algunos ejercicios de inglés con Zoe, mi compañera de despacho.

Mis alumnos de este cuatrimestre son muchos y muy variados, dado que imparto ahora tres asignaturas diferentes. Ya comenté que en esta segunda mitad del curso tengo concentrada casi toda la docencia, y eso empieza a notarse: clases todas las mañanas (por suerte, las tardes las tengo para investigar, o al menos, intentarlo), bastante pronto (martes, a las 8h; miércoles a las 8.30h; jueves, a las 8h), y bastantes horas seguidas, en ocasiones (lunes, 3 horas casi seguidas; miércoles, de 8.30 a 14h sin parar, aunque sólo durante 3 ó 4 semanas; después tendré un hueco de 2 horas, los miércoles).

He conseguido repetir asignaturas por tercer curso consecutivo, y la verdad es que se nota (ya me las sé  :-)). Incluso he podido elegir, en algunas de ellas, si daba sólo prácticas, o sólo teoría.

Concretamente, hay una asignatura en que venía impartiendo sólo la teoría, y este año he decidido dar sólo prácticas. Son mucho más cómodas, ya que, en estas prácticas, los alumnos no tienen que entregar ninguna memoria; y creo que disfruto más que en las clases de teoría, en que me pasaba dos horas hablando sin parar, porque había mucho temario que dar, en poco tiempo. Acababa agotado, la verdad. En las prácticas, me dedico más a recalcar las cosas importantes, repasar y afianzar conceptos o técnicas, dar pistas para que sepan cómo enfocar los ejercicios...

En otra asignatura, es justo al revés. Prefiero dar sólo la teoría, porque las prácticas son obligatorias, y los alumnos van porque hay que ir, muchas veces, y con poca motivación. Además, reconozco que este año me he llevado una gran sorpresa, con el grupo que imparto, porque están mucho más atentos y motivados que los que tuve en años anteriores... ¡Por fin veo la luz, en esta asignatura!

Esta última asignatura es, justamente, en la que nos ha tocado cubrir las clases del profesor fantasma. Por cierto, que el hombre ha expresado su intención de dar las clases, finalmente (cuando me lo contaron, ni me lo creía). Pero, dado que se prevé que esté muchas veces de viaje, congreso, etc., la profesora responsable de la docencia en el Departamento (una auténtica Santa) ha decidido que ella dará sus clases. O sea, que el marrón se lo come ella, finalmente. Para el curso que viene sí se espera que el profesor fantasma dé sus clases. Pero ya se verá.

Lo más pesado de la semana ha sido, justamente, cubrir las clases del profesor fantasma. El viernes, ya estaba yo pensando en la siesta y posterior tarde "de sofá" de que iba a disfrutar, cuando de repente recordé que me había comprometido a dar la clase verpertina del profesor fantasma. Fue como si una nube de tormenta se hubiera situado sobre mi cabeza (a pesar del sol primaveral que nos hizo ese día). Mi cara y mi ánimo cambiaron de repente. Tampoco es que me entrara mala leche, pero sí me quedé... entre pensativo y resignado. ¡Qué pocas ganas tenía!

Para colmo, los alumnos del profesor fantasma tenían esa tarde todavía menos ganas que yo de estar allí, así que la clase resultó un poco penosa. Pero mejor no se puede hacer, con esas condiciones (la mayoría de los alumnos, para colmo, no habían venido a la clase anterior, y me tocó casi repetir lo mismo).

Dentro de todo el montón de clases (y reuniones para temas de investigación y otros, que ya comentaré en otro post), el jueves tuve tiempo de practicar con Zoe, mi compañera de despacho, un poco de inglés, con la ayuda de la revista de Vaughan (Vaughan Review). La verdad es que estudiar inglés con alguien tiene mucho más sentido y aliciente que solo. Nos reímos un montón, y constatamos, una vez más, que la falta de práctica de un idioma atrofia la habilidad de hablarlo. O sea, que no dimos pie con bola. Nos costaba mucho construir las frases, y más todavía que fuesen correctas. Pero valió la pena, claro.

Bueno, en resumen... Intentando adaptarme al ritmo del cuatrimestre. De momento, estoy contento por cómo me estoy organizando. Estoy con ánimos, pero desearía tener más tiempo para investigación. El poco que tengo, me cuesta aprovecharlo al máximo. Ahora mismo, estoy redactando un articulillo para un congreso. Pero ya lo cuento otro día.

Buen comienzo

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En general, estoy contento con los nuevos alumnos de este cuatrimestre.

Con algunos, ya llevo unas semanas de clase; con otros, comencé la semana pasada. Aún me falta conocerlos mejor, pero los comienzos han sido muy prometedores.

Como ya comenté, este cuatrimestre voy a tener más clases... Esta semana creo que he llevado un buen ritmo de trabajo. He encontrado tiempo para preparar asignaturas, para llevar a cabo asuntos menores pero urgentes, y he logrado concentrarme en un pequeño trabajo que debemos enviar antes del 1 de marzo para ser presentado en un congreso que tendrá lugar el próximo mes de septiembre en mi ciudad.

Diría que se trata de un buen comienzo, aunque empiezo a notar síntomas de estrés (sin ánimo de exagerar). Estoy más susceptible, cansado, y empiezo a ver fantasmas donde no los hay; trampas mentales.

Este fin de semana toca desconectar un poco.

Bajón y resfriado

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Al final llegó el bajón esperable tras el DEA. En sí, la palabra bajón me parece pija, repipi y un poco ridícula, pero describe bien ese estado de pseudodepresión en el que caes de repente, sin buscarlo, y casi de manera inevitable, tras un sobreesfuerzo, un momento o una época de tensión, de presión...

Fue más bien un vacío, una desorientación...

El síntoma más claro: en mi libreta (la libreta en la que voy apuntando todas las cosas que voy haciendo, la que utilizo para tomar notas, apuntar cosas y pensar por escrito, digamos), tengo una página en la que empecé a escribir algunas ideas sobre el artículo de investigación que estoy preparando. La página está encabezada con la fecha de ese día: 4/12/2007. Y el siguiente día que continué escribiendo en la misma página (que estaba medio vacía) fue el 15/12/2007.

Ahora mismo no recuerdo qué hice en los 10 días que quedan en medio, pero nada de investigación, seguro. Ahí está la prueba.

Me ha costado bastante retomar el ritmo normal, porque casi ni lo recordaba. Tenía muchas cosas pendientes y no sabía por cuál empezar. Ni me concentraba, ni me cundía el tiempo.

Para colmo, desde el domingo pasado ando con un resfriado no muy fuerte pero que sí me ha dejado con poca energía y poca claridad de ideas. Hoy ya empiezo a revivir.

Ayer decidí quedarme en casa, para acabar de recuperarme, y esquivar el frío y la lluvia que han decidido ya visitarnos e instalarse entre nosotros. Y, curiosamente, conseguí concentrarme y aprovechar el tiempo.

No fue el único día, y ya he ido sacando faena adelante durante la semana pasada. Pero es que, esto de lograr concentrarse, sigue siendo más una excepción que la norma, para mí. Y no puede ser.

De momento, he conseguido organizarme bien, en cuanto a qué tareas tengo pendientes. Las apunto en unas hojas en papel, al modo tradicional, ya que he comprobado que es lo que mejor me funciona. Me inventé una plantilla en Word, con recuadros, apaisada. En cada recuadro escribo una tarea y, cuando lo sé y es necesario, pongo también la fecha límite de finalización, y la duración estimada. También debería poner la urgencia y la importancia de la tarea, pero no lo estoy haciendo, ya que, de momento, controlo de cabeza cuáles son las tareas más o menos urgentes, etc.

Cuando voy tachando muchas tareas o "cuadros", entonces llega el momento de renovar la hoja. Imprimo otra plantilla en blanco, copio las tareas aún pendientes de la hoja anterior, y añado alguna nueva que pueda faltar.

He decidido separar en hojas distintas las tareas relacionadas con el trabajo y las personales. Porque otra cosa que he detectado es que estaba mezclando demasiado lo profesional y lo personal. Es un tópico, pero en mi caso, estaba siendo así. Y es difícil, porque nunca desconecto de verdad del trabajo (entre otras cosas, porque muchas veces me estaba llevando trabajo a casa), pero al menos, ahora intento ser más consciente de que las cosas que me pasen en la Universidad no deben influir en mi relación con mis amigos, mi familia y mi pareja.

Perdón por este rollo tan personal y tan de gestión del tiempo, pero me ha servido para aclarar ideas y como declaración de intenciones.

Docentes e investigadores

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La entrevista al Rector de la Universidad Rey Juan Carlos puede servir a los que quizás no estéis tan relacionados con el mundo universitario, o con el sub-mundo de los profesores universitarios, a entender mejor de qué va esto:

Me gusta la frase del Rector que destacan en el titular de la entrevista: "La característica principal de un profesor universitario es su doble condición de docente e investigador". No está mal que nos lo recuerden, pero, vamos, que yo lo tenía claro. Justamente por eso me gusta este trabajo: pienso que sólo dar clase o sólo dedicarse a investigar terminaría quemándome. Combinar ambas tareas, además de ser un reto, es lo que más me divierte y me motiva de este trabajo.

Suficiencia investigadora: OK

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Soy apto para la investigación. He superado la prueba para la acreditación de la suficiencia investigadora. Tengo el DEA (lo tendré, previo pago de la correspondiente tasa). ¡¡¡He pasado la prueba del DEA!!!

Un trámite, pero al mismo tiempo un paso importante, y un peso que me quito de encima.

La verdad es que ahora queda muy lejos lo mal que lo pasé los últimos días.

La exposición en sí fue bien. Comencé un poco nervioso, e incluso se me olvidó el nombre de un tipo de gráfico que debía nombrar; me quedé en blanco. En el momento en que conseguí meterme en lo que estaba exponiendo, como si estuviera explicando en clase, cuando me olvidé de que estaba delante de un tribunal, fue cuando me solté y me sentí cómodo. Desde mi punto de vista, fue una exposición más que aceptable. Quedé contento y tranquilo, en ese aspecto, porque no metí la pata en nada importante.

Después, vinieron las preguntas del tribunal. En el caso de mi Universidad (no tengo claro si es así en todas), el tribunal del DEA lo forman 3 personas. Dos de ellas deben ser profesores del Departamento responsable del programa de Doctorado; además, uno de ellos debe ser catedrático. El tercer miembro del tribunal debe ser un profesor ajeno al programa de Doctorado.

En este caso, por tanto, tenía a dos compañeros del Departamento en el tribunal, y a un profesor de otro Departamento, pero que también conocía de vista.

Este último sólo me hizo una pregunta-sugerencia, que me gustó, porque era algo en lo que había pensado, así que pude lucirme mínimamente.

Uno de los profesores de mi Departamento sólo hizo que felicitarme y casi alabarme, diría yo. Incluso reconoció que le falta ponerse un poco al día en los temas que expuse..., a pesar de que imparte un curso de Doctorado relacionado con el tema de mi DEA. Fue muy halagador, en todo caso.

El último en hablar fue el catedrático de mi Departamento; un profesor relativamente joven. Me felicitó por el trabajo realizado, pero quiso puntualizar algunos detalles.

Este profesor tiene fama (y él mismo reconoció) de poner siempre la puntilla, cuando es tribunal en alguna Tesis o algún DEA. Cosa que, por otra parte, es normal. No van a ser todo alabanzas huecas, aunque se dice que en la Universidad española se dan mucho los tribunales benévolos, benignos o inofensivos, por decirlo de algún modo.

Bueno, la cuestión es que este hombre, siendo totalmente correcto, no dejó de avisarme de que debía tener cuidado con algunas de las afirmaciones que había(mos) vertido en el trabajo de investigación, porque podían dar lugar a malinterpretaciones.

Digamos que no le quitó validez a lo que presenté, pero opinó que faltaba un poco ubicarlo, para que no parezca que pretendemos abarcar demasiado o que queremos equiparar nuestra propuesta a otras cosas que, según él, no son comparables (y que son su tema preferido). Siendo malos, diríamos que quiso hablar de su libro. Realmente, habló desde su experiencia, y me pareció muy útil, la verdad (y más aún ahora, después de haber reposado un poco todo).

Sé que suena muy raro lo que he escrito, pero es que es difícil explicar lo que dijo el Catedrático Joven (este será su mote en este blog) sin desvelar en qué área investigo.

Yo creo que supe contestarle (tenía razón en sus indicaciones, en el fondo), pero mi tutor de DEA y futuro director de Tesis quiso rebatirle, y fueron ellos dos quienes terminaron enzarzándose un poco (frases del estilo "Sí, pero no, porque...").

Acudieron a vernos (actuaba también otra compañera, Rita) mi pareja, y algunos compañeros del Departamento, sobre todo profesores jóvenes o becarios de investigación; algunos están empezando ahora con los cursos de Doctorado.

Cuando terminó todo, me sentí aliviado, contento, descansado... Fue un día agradable, la verdad. Me olvidé del estrés de los últimos días. Y vi que valió la pena.

Dejo pendiente (porque este post ya es suficientemente largo, y porque me muero de sueño) escribir un post final acerca de lo positivo y negativo que, según mi experiencia, tiene del DEA (completando así lo que ya escribí antes de llegar al final).

Más cosas: el DEA

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He decidido partir el post en dos trozos, porque voy a cambiar de tema (o no), y para que no sea demasiado largo. Continúo.

Llevo con el DEA (realizando el trabajo de investigación, en realidad) desde el curso 2003-04 2004-05. Es para estar desesperado ya.

El verano pasado di por terminado el trabajo de investigación del Doctorado (por fin) y desde mi vuelta del congreso de septiembre estoy metido de lleno en la redacción de la memoria para la obtención del DEA.

La memoria es realmente para una prueba de conjunto donde se evalúa la suficiencia investigadora del doctorando; se realiza una vez finalizadas la fase de docencia (los cursos de Doctorado) y la fase de investigación (el trabajo que anteriormente he mencionado). Una vez superada la prueba (en el caso de mi Universidad, la nota es apto o no apto), puedes solicitar el DEA, es decir, el Diploma de Estudios Avanzados (título oficial con el que se acredita tu suficiencia investigadora y que, básicamente, sirve para sablear al personal, ya que se paga por acceder a la prueba de conjunto y se paga después para obtener el Diplomita).

No existe una normativa unificada, ni siquiera dentro de cada Universidad, acerca del contenido ni el formato, tanto de la memoria como de la prueba en sí. Algunos departamentos sí incorporan alguna normativa o recomendaciones propias, pero no es el caso del mío.

Por eso, decidí crear, a partir de todas las recomendaciones y sugerencias que he ido recogiendo, mi propio esquema de lo que será dentro de poco mi memoria del DEA.

Seguiré contando más detalles en otro post.
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