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Cómo romper el círculo y comenzar a ser productivo

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Hay muchos artículos sobre gestión del tiempo, tantos que si quieres leerlos todos... sería una auténtica pérdida de tiempo.

Pero este me ha gustado:


Habla de cosas básicas, de manera muy clara:

[...] La motivación es importante, pero diría que no tiene mucho que ver en cuántas tareas consigues terminar. Ciertamente, puede afectarte en un día malo, pero si tu problema se repite (retrasar las cosas habitualmente), tu problema no es la motivación; son los malos hábitos. En mi opinión, esta es la idea más fundamental para cambiar tus patrones de productividad.

El problema es romper el círculo vicioso:

[...] El problema tiene que ver con salir del círculo: para crear un nuevo hábito, tienes que completar tus tareas con constancia hasta que simplemente se convierta en una parte de tu personalidad y tu actitud. Pero ser constante en completar tus tareas es justamente tu problema inicial, así que ¿cómo demonios consigues salir del círculo?

Las claves que ofrece el autor:
  • Empezar por cosas pequeñas. La disciplina es como un músculo, así que, para ejercitarla, debe empezarse por pequeños retos, e ir incrementando la carga (en argot fisioterápico) progresivamente. Es como hacer abdominales (o cualquier otro ejercicio de gimnasio): cuando ya consigues hacer una serie de 20 casi sin esfuerzo, es el momento de subir a 40, por ejemplo.


  • Ser constante. Siguiendo con el ejemplo de los abdominales, no tiene sentido empezar, luego volver a dejarlo durante una o dos semanas, luego volver a tomarlo... Así, nunca pasas de 20 abdominales; pierdes todo lo que habías avanzado, cada vez que lo dejas.


  • No ser complaciente. Ir a más, no contentarse con poco. No hay límites, no hay un punto donde pararse y decir: "ya no me hace falta entrenar más".

Está bien tener todo esto en cuenta. Ser constante es uno de mis principales caballos de batalla. Los hábitos, la constancia... He escrito de esto mucho, en este blog, y todavía no he alcanzado un equilibro, un estado estable y duradero.

Quizás ahora mis altibajos ya no son tan grandes como antes, y sí que he avanzado mucho reduciendo el tiempo que dedico a la Docencia (a las tareas poco productivas), por ejemplo, pero creo que aún me queda mucho por hacer para adquirir hábitos productivos en general, y romper el círculo.

Es que, simplemente, muchas veces... no me apetece.

Un blog y un enlace

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Me ha gustado encontrar el blog de un profesor de secundaria, por la temática y por lo bien que está escrito. Diario de un profe, se llama. Lo añadiré en cuanto pueda a la lista de blogs recomendados, porque lo es.

También me ha gustado el titular del artículo de El País "Profesor analógico, alumno digital", para referirse al desfase entre los métodos de enseñanza que todavía usamos y el mundo en el que se mueven los alumnos.

Creo que el artículo en cuestión da por sentado demasiado alegremente que los profesores están predispuestos a usar las nuevas tecnologías y nuevas metodologías docentes (y que lo que falla son los medios), cuando realmente muchos docentes todavía creen que dar una clase "moderna" es usar powerpoints con animaciones onomatopéyicas y horrendas.

Eso sí, me reafirmo en que, de aquí a 15 años (e incluso puede que antes) la manera de impartir clases habrá cambiado bastante.

En ese futuro no demasiado lejano, me imagino automatizadas todas las tareas repetitivas de evaluación, y toda la burocracia asociada a la labor docente: producción y distribución de material de estudio (apuntes, ejercicios, etc.), revisión de ejercicios o trabajos propuestos, preparación y desarrollo de prácticas con ordenador, etc.; también, todas las tareas de gestión: programación de los calendarios y horarios de las clases y de los exámenes, etc.

Me imagino, además, el desarrollo de la actividad en el aula muy diferente a lo que ahora es la norma. Una clase magistral del futuro: alumnos observando en sus respectivas pantallas el desarrollo de un tema que el profesor va escribiendo o dibujando en una limpia y brillante pizarra que, en realidad, se trata de una gran pantalla táctil. No sólo eso: los alumnos interactúan a través de sus pantallas (también táctiles) con el profesor, planteando sus dudas o sugerencias.

No es tan difícil que esto llegue a pasar y a generalizarse, de verdad. Ojalá.

Exámenes que se autocorrigen

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Navegando un poco al azar, me encuentro con el siguiente post, en un interesante blog sobre arquitectura de un profesor chileno:

En mi Universidad, como en tantas otras de España, se hacen intentos desde hace años para ir automatizando cada vez más las tareas de evaluación. Por lo que veo/leo, no somos los únicos.

Combinado con un mayor uso de elementos multimedia para la ejecución de las clases (el powerpoint ya dejó de ser una novedad), y todo con el envoltorio de la convergencia con Europa, la idea es promover el uso de herramientas informáticas para, por ejemplo, generar aleatoriamente diferentes exámenes o pruebas de evaluación (no necesariamente de tipo test, sino incluso de respuesta abierta) que después sean corregidos por la misma máquina.

Yo, lo único que sé es que, dentro de 10 ó 15 años, el ejercicio de la docencia universitaria (incluidas las tareas de evaluación) será muy diferente a como es hoy en día. Sé que no se pueden seguir manteniendo indefinidamente maneras anacrónicas de impartir clase o de poner, hacer o corregir exámenes, etc.

Pero otra cosa es la realidad actual. En mi Universidad, se está fomentando el uso de una herramienta de autoevaluación, que usamos para pruebas parciales o simulacros, evaluación de prácticas, etc.

Yo, particularmente, nunca la he usado. Usarla supone prepararse una gran batería de preguntas, para cada tema, práctica o examen, con sus correspondientes respuestas, y procurar que estén bien planteadas, ponderadas, que haya suficiente variedad, etc. Y después, meterlas en el sistema informático, y rezar para que no se quede colgado o haga cosas raras.

De momento, voy a pasar. Cuando se reformen los planes de estudio, y acabe la Tesis, entonces hablaremos.

Sí que participé hace unos años en el uso de una herramienta similar, pero desarrollada ad hoc para su uso en una asignatura concreta (la intención inicial es que sirviera para más asignaturas, pero al final el proyecto se ha ido abandonando). La experiencia fue buena.

Sin embargo, de momento, no veo que estas herramientas puedan sustituir a los clásicos exámenes escritos; por falta de madurez de las herramientas informáticas en sí, y de los propios usuarios (profesores y alumnos), no por otra cosa.

Bueno, lo comento como anécdota, al hilo del enlace que he incluido arriba.

Extended deadline: vida extra

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Me ha encantado esta viñeta de PhD Comics (pinchad sobre ella para leerla mejor). Trata sobre las fechas límite de envío de trabajos, resúmenes o artículos para un congreso, que en inglés son conocidas como "deadlines" (líneas de muerte, literalmente).

La situación que plantea la viñeta es súper realista, y lo gracioso es verlo reflejado tan bien.

Cuando te planteas presentar un trabajo a un congreso, una de las cosas más importantes que hay que mirar es la deadline, como solemos decir.

[También hay que detectar otras fechas y detalles interesantes prácticos, como los siguientes: fecha límite de inscripción reducida (a precio reducido)—la segunda fecha más importante, después de la deadline—, si hay cuota de inscripción especial para estudiantes u otros casos, si hay que enviar sólo un resumen (un abstract, en inglés), un resumen extendido (de 2 a 4 páginas, por ejemplo) o un artículo completo (aunque no llega a ser como un artículo para una revista de investigación), etc. Además, hay que ver si la ciudad donde se realiza el congreso es bonita... pero ya hablaré de eso otro día.]

Pues bien, algo que sucede [casi] siempre, y que queda genialmente reflejado en la viñera de PhD Comics, es que, unos días antes de la fecha fijada como deadline (a veces, unas horas antes), la organización del congreso publique en su web y envíe por e-mail a los interesados un aviso informando de que la fecha tope de entrega se pospone unos días.

Viene muy bien, porque siempre se apura hasta el final. El trabajo hay que enviarlo unos meses antes del congreso, y siempre te pilla haciendo otras cosas más importantes y/o urgentes... Con lo cual, creo que no me equivoco imaginando que la situación que refleja la viñeta es muy común entre los investigadores. A mí me suele pasar, al menos, y no soy el único por aquí...

Además, es gracioso: como dicen en la viñeta, "siempre pasa lo mismo" (siempre suelen extender la deadline), pero, aun así, siempre te olvidas, y vas agobiado hasta el último momento para terminar el trabajo.

Cuando se te ocurre consultar el web del congreso, unos días antes de la deadline, y lees: "Extended deadline", con una nueva fecha, respiras tranquilo... Es como una "vida extra", en un videojuego, cuando están a punto de matarte.

Me ha sucedido hace muy poco, con un trabajo que tenía que entregar para un congreso, antes de Pascua. Apuré hasta incluso después de la extended deadline (nos lo aceptaron, por suerte).

Aun así, mi reacción interior suele ser la misma que la del personaje de la viñeta: "¿Tengo que seguir trabajando en esto durante otra semana?"

Para llegar a donde no pueden llegar

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Para llegar a donde no pueden llegar, los alumnos suelen inventar las más sofisticadas técnicas para copiar, en los exámenes.

Pero otra manera de engañar y engañarse a sí mismos es utilizar sustancias estimulantes que, supuestamente, mejoran el rendimiento intelectual, aumentan la resistencia, etc.



Por supuesto, eso es algo sabido. Y no sólo los estudiantes se dopan, claro.

Pero hoy me ha gustado encontrarme con un artículo sobre el tema en un blog que, al menos para mí, ya se ha convertido en un clásico imprescindible (aunque recientemente inauguró nueva ubicación):


Shora escribe casi siempre de maravilla, y habitualmente para decir cosas diferentes, novedosas, interesantes... y, como digo, bien contadas.

PD: No tiene nada que ver, pero ayer por la tarde me tomé un buen cappuccino, y después no había manera de que me durmiera... De momento, no estoy llevando todo lo bien que quisiera el tener tantas clases, y tan pronto. Pero no me quejo.

Docentes e investigadores

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La entrevista al Rector de la Universidad Rey Juan Carlos puede servir a los que quizás no estéis tan relacionados con el mundo universitario, o con el sub-mundo de los profesores universitarios, a entender mejor de qué va esto:

Me gusta la frase del Rector que destacan en el titular de la entrevista: "La característica principal de un profesor universitario es su doble condición de docente e investigador". No está mal que nos lo recuerden, pero, vamos, que yo lo tenía claro. Justamente por eso me gusta este trabajo: pienso que sólo dar clase o sólo dedicarse a investigar terminaría quemándome. Combinar ambas tareas, además de ser un reto, es lo que más me divierte y me motiva de este trabajo.

Correo no entregado

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Me gustan los cómics, viñetas, etc. que, de alguna manera, resultan graciosos no tanto por el contenido sino por la forma, por la manera de presentar el chiste... por el impacto visual... porque son bonitos (en un sentido amplio y subjetivo, claro por supuesto). También viñetas con frases cortas chocantes, irónicas...

Dentro de esa descripción metería, por ejemplo, las creaciones de la marca Last Lemon Vimrod y Harold's Planet, que suelo seguir de cerca.

Hoy añado otra dirección dentro del apartado "Recursos para el aula" de este blog:

El hallazgo ha sido gracias a ALT1040.

Su autor, además de publicar unas viñetas sencillas pero divertidas y chocantes, ha tenido la genial idea, poco frecuente, de permitir compartir el contenido de su blog, bajo unas condiciones bastante lógicas.

Me ha gustado bastante esta viñeta (podéis pinchar sobre ella para verla más grande):

Ciertamente, ahora existe otra basura espacial...: la basura virtual del hiperespacio.

PD: Pienso, luego existo (creo).

¿Suspenden, o los suspendemos?

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Día de (la) fiesta ¿nacional? y, por tanto, día de lectura reposada de la prensa... digital.

Leo en la versión electrónica de El País un artículo del Defensor del Lector en el que, de pasada, hace un comentario que me interesa.

El enlace es este (no es gratuito):

Copio aquí el párrafo que me interesa:
[...] Manuel González Méndez envió este comentario al titular "La sanidad española suspende en listas de espera e información al paciente", publicado el pasado martes en la sección de Sociedad. "El que suspende al alumno o examinado es el tribunal correspondiente. El alumno que recibe la papeleta correspondiente con el 'suspenso', no suspende, sino que ha sido suspendido. El que suspende, vuelvo a repetir, es el tribunal o autoridad que examina", señala el lector. [...]

Bueno... Toda la vida diciéndoles a los alumnos "No somos los profesores quienes os aprobamos o suspendemos. Sois vosotros los que aprobáis o suspendéis", como intentando hacerles ver que el resultado final depende fundamentalmente de su esfuerzo, y que nosotros sólo somos facilitadores y evaluadores de los resultados finales... y ahora resulta que, al menos lingüísticamente, somos nosotros los que los suspendemos...   :-(

Esclavos del reloj

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O esclavos del tiempo...

Hace no mucho, un anuncio en televisión hablaba de que, cuando te regalan un reloj, te regalan la obligación de darle cuerda, de llevarlo en tu muñeca, de manera que tú eres el regalado (se basa en un texto del argentino Julio Cortázar, que puede leerse entero en este sitio web, entre otros muchos).

Bueno, pues he encontrado una variante del mismo tema en forma de viñeta gráfica, que me ha parecido muy gracioso y acertado:

Por cierto, volviendo al anuncio... Yo creía que el locutor era portugués, por cómo pronuncia las "s" y las "r". Pero dicen que la voz es del mismo Julio Cortázar, que pronuncia así las "r" porque, al parecer, pasó mucho tiempo de su vida en Francia.

Leo también en el blog de Lola, en un post de hace meses que he encontrado de casualidad al hacer una búsqueda en mi Google Reader, que el texto pertenece a la obra de Cortázar "Historias de Cronopios y de Famas". Hay en ese post una mini discusión interesante acerca del significado del anuncio.

Qué cosas aprende uno sin querer...

Un congresito más a la saca (II)

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A raíz del comentario de Trabajador (¡gracias!), amplío mi anterior post sobre el congreso en el que estuve a finales de septiembre.

La verdad es que, no sólo de este tema, sino de todos, se me ocurren tantas cosas que contar, que a veces me quedo en lo más anecdótico, y descuido lo fundamental...

En contestación directa a la última frase de Trabajador, vaya por delante que, sí, se nos obliga a coleccionar congresos. Como decía en ese mismo post, si no investigas, no vales nada, por muy bien que puedas dar las clases o mucho interés que demuestres en ello. Y, a su vez, investigar se supone que debería ser algo de gran nivel, sólo al alcance de unos cuantos (un poco pirados, o en las nubes, la mayor parte de la veces)...

Pero, a la hora de la verdad, resulta que para medir cuánto investigas, para valorar tu labor de investigación, se utilizan baremos en los que una ponencia en un congresito vale X si es nacional, 2X si es internacional, etc. Un artículo de investigación en una buena revista científica puede valer 4X, por ejemplo. Y así va todo; son las reglas del juego. Como dice el autor de este gran artículo, se valoran los resultados al peso; es decir, la cantidad, y no tanto la calidad.

[Reglas del juego que, en sí, no son muy justas, ya que es un hecho que existen áreas de investigación en las que es más fácil publicar que en otras... Si compites con los de tu misma área, no hay problema, pero cuando, además, la Comunidad Autónoma y/o el Ministerio imponen un listón o un nivel que hay que superar para llegar a ser, por ejemplo, Profesor Titular de Universidad (funcionario, para entendernos), entonces, ese listón puede ser muy fácil de alcanzar para algunos, y no tan fácil para otros...]

Para no hacer que este post sea muy espeso, voy al grano: sí, en este congreso no desaproveché la oportunidad de enviar tantas ponencias como fuese capaz de enviar y me aceptasen. Al final, aparecí como coautor en 4 trabajos, de los cuales presenté dos en forma de póster, y uno más como powerpoint. Se sabe que es un congreso en el que es relativamente fácil que te acepten los trabajos que envías.

De los trabajos que envié, me siento relativamente orgulloso. La verdad es que mi compañera Rita y yo (era la primera vez que ella presentaba un trabajo en un congreso) monopolizamos la sesión en la que participamos. Cada uno presentó una parte de un trabajo que hemos llevado a cabo recientemente, y lo defendimos bien, creo yo, aunque los resultados que hemos obtenido son todavía preliminares y evidencian que es necesario ampliar el estudio para poder obtener cosas publicables, digamos.

Algunos de los asistentes estaban realmente interesados en lo que exponíamos, y no dejaron de hacernos preguntas y sugerencias, desde una posición de mayor experiencia en el área concreta en que se ubica el trabajo. Sí, creo que se generó un debate mínimamente interesante, cosa que es de agradecer. Aun así, y lo digo no desde la prepotencia ni desde una actitud a la defensiva, casi todo lo que nos dijeron ya lo sabemos y lo estamos teniendo en cuenta; aunque, eso sí, les reconozco ese grado de experiencia que, como he dicho, dejaban entrever en sus intervenciones. También, es que en una exposición de 15 ó 20 minutos no puedes contar todo lo que hay detrás de un trabajo, sino sólo aquello que crees más destacable o interesante.

Uno de los pósters que presenté sí que me pareció a mí mismo un poco... pobre, vamos a decir. Es decir, si me hubiera guiado por: "sólo voy a contar cosas de las que realmente me sienta orgulloso, voy a contar sólo aquello en lo que tengo algo realmente interesante y novedoso que decir o aportar", entonces, quizás, no hubiera llevado ese póster. [Por otro lado, los pósters, en cualquier congreso, a veces (sólo a veces) cumplen ese papel de servir de soporte a resultados que no dan ni para una ponencia; además, es una de las maneras más cómodas de comunicar algo, y posiblemente más bonita y efectiva, si uno tiene la gracia suficiente para no desaprovechar el metro cuadrado de superficie que hay en un póster de tamaño A0, por ejemplo.]

Pero, entonces, si un investigador es más reflexivo o menos echao p'alante que otro, no iría nunca a un congreso, ni enviaría ningún artículo a ninguna revista, hasta que no tuviera algo digno del premio Nobel, por lo menos. Lo más probable es que este chico (o chica) acabase dando clases en alguna academia, o de frutero. O en un manicomio. O quizás Y, seguramente, sería feliz.

A lo que voy: hay que jugar al juego, con las reglas que hay. Si no, mejor te dedicas a otra cosa. [Bueno, a mí no me gustan demasiado las reglas impuestas desde fuera, así que siempre voy un poco a mi aire, y así me va.]

Obviamente, en mi caso, estoy deseoso de poder concluir (en el sentido de cerrar y completar) el trabajo de investigación que llevo entre manos desde que comencé con el Doctorado. Entonces, sí que me sentiré realmente orgulloso y satisfecho, cuando lo que estoy haciendo lo pueda enviar a una revista científica y me lo publiquen. Para mí, esa es, en parte, la constatación de que has hecho algo bueno, más allá de tu percepción personal. Y, déjame dejadme que incluya este comentario: ya sería la releche si, además, mi aportación se pudiera aplicar de verdad, en alguna empresa, industria, servicio, etc.

Fuera de ironías, lo cierto es que ese sería el siguiente paso, casi simultáneo a la difusión teórica de resultados: su implantación práctica. No lo descarto; sólo que, en el caso concreto de mi investigación del Doctorado, pienso que no sería productivo, no valdría la pena el esfuerzo, para lo que podría sacar, en términos de puntos de investigación. Y que ya tengo ganas de cambiar de tema de investigación, la verdad.

Del resto del congreso, incluida la sesión en la que Rita y yo estuvimos, la verdad es que me interesaron pocas cosas. Ya dije en mi anterior post que no fue un congreso de un alto nivel científico, precisamente. En una sesión, incluso me dormí, lo confieso (nada inusual en mí, por otro lado).

Revisión blogográfica

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No sé si será la manera más correcta de denominar una revisión bibliográfica hecha sobre blogs (se admiten críticas y sugerencias o alternativas)... Os recuerdo, a los que leéis, que sigo bajo los efectos de los antibióticos y de los efectos colaterales de la batalla, en forma de dolor de cabeza y demás.

Que sí, que juro que me los han recetado.Bueno, la cuestión es que a través del blog de Lola y de los Thinking Blogger Awards (los "premios a los blogs que te hacen pensar"), y con la experiencia adquirida durante el pasado mes de agosto en labores de "tirar del hilo" (ver quiénes citan y a quiénes cita cada uno de los artículos que me interesan), he encontrado una multitud de blogs que añadir a mi lector de feeds, o agregador de noticias, Google Reader (antes utilicé Bloglines, que también está muy bien y que acaba de actualizarse, según leí en Genbeta).

Me han parecido muy interesantes, algunos de ellos incluso joyas, los siguientes: Ya está el listo que todo lo sabe y su gemelo catalán, El 7 ciències (el sabelotodo, literalmente), Acertijos y más cosas, ¡Enciende la luz!, Historias de la ciencia, El espejo lúdico, Palabras textuales, Vagabundia, El rincón de Anita, Esto no es lo mío, Mis jefes llevan chupete, Juegosdeingenio.org, Mi antro [18 años, comienza la universidad (quiere ser arquitecto), se define como cristiano, trabaja como voluntario con enfermos de SIDA y no le gusta el fútbol...; ¡hay que hacerle un seguimiento ya!   ;-)  ] y, sin que sirva de precedente, dos blogs en inglés, para terminar: Futility Closet y BrainBashers. Algunos de ellos, los he añadido también a la "bibliografía recomendada" de este blog.

¡¡LENGUAS DE GATO!!Por cierto, lo del blog en catalán no quiero que sea una excepción... ¿Sugerencias sobre (más) blogs en gallego/portugués, catalán/valenciano/balear, asturiano, italiano, francés, etc.? NO es que no me guste el euskera; es que soy incapaz de entenderlo, por el momento. Todo se andará   ;-)  .

PD: Por cierto (de nuevo), todo esto empezó porque me llamó la atención, en la entrada del Lolaberinto, la mención a un blog llamado BK2, al que todavía no he logrado acceder con éxito... Pero lo enlazo aquí, porque seguro que se trata de algo temporal.

Micropausas

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¡Hola! No pensaba escribir este fin de semana, pero aquí estoy.

Navegando sin rumbo fijo (concretamente, he estado en el blog de Lola, El Lolaberinto, y a partir de ahí he llegado al blog Comentaristas Dispersas), me he encontrado una aplicación que parece interesante: Workrave.

Todavía he de explorarla bien, pero a simple vista es una herramienta útil: permite configurar cuánto tiempo vas a pasar al día delante del ordenador, y las pausas largas y micropausas que vas a realizar durante ese tiempo.

El concepto de micropausa (descanso de unos 30 segundos en que se debe levantar la vista de la pantalla) me ha parecido muy interesante. Lo conocía de oídas (¿quizás por algún programa de La 2?), pero he estado leyendo sobre él en un artículo científico accesible a través del mismo web de Workrave.

Muy por encima, vienen a decir que las micropausas, tomadas en intervalos de unos 20 minutos, consiguen reducir la sensación de incomodidad en zonas como cuello, muñecas, espalda y hombros, cuando se trabaja mucho tiempo seguido delante de un ordenador; todo ello, sin perjudicar al rendimiento o la productividad.

También existen las macropausas o pausas para descansar (5 minutos de descanso por cada hora de trabajo, o así, para realizar algunos ejercicios físicos de estiramientos, desentumecer músculos, etc.).

Aunque mi problema es la productividad en sí, y no los dolores de espalda, voy a instalarme ese aparatillo, a ver si así me obligo a trabajar de manera más constante y si las pausas consiguen aumentar mi eficiencia (cosa que no trataban de demostrar los investigadores en el trabajo anterior, pero que yo desearía que se cumpliera).

Bueno, ha sido agradable cambiar de tema por un rato, y leer (por encima) un artículo que no tiene que ver con mi Tesis ni con nada.

La referencia del paper es esta:

    McLean, L.; Tingley, M.; Scott, R.N.; Rickards, J. (2001): Computer terminal work and the benefits of microbreaks. Applied Ergonomics, 32(3): 225–237


Por cierto, tampoco pensaba trabajar hoy domingo, pero al final esta tarde estaré en mi despacho de la universidad, avanzando el informe para el trabajo de investigación que llevamos entre manos, y del que ya he hablado en anteriores posts.

Votando

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He añadido en el blog la posibilidad de votar el contenido, mediante las ya clásicas estrellitas.

La herramienta que utilizo es Spotback. En esta página es posible encontrar muchos más widgets, que son estos cacharritos con los que uno puede adornar su blog, para —supuestamente— hacerlo más completo, interactivo y atractivo.

Bueno, pues eso... Os animo a puntuar las entradas de este blog. Será una manera de saber si lo que escribo resulta interesante para alguien (a parte de para mí).

¡Ah! Recordad: puntuad tanto como queráis; en este caso, las respuestas incorrectas "no restan".   ;-)

Agradecimiento sincero

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Soy de los que les gusta comenzar las cosas por el final, entretenerse en los detalles... y, a veces, descuidan lo importante, lo esencial, lo imprescindible.

En ese contexto, muchas veces ha pensado ya en los agradecimientos que incluiré en mi Tesis cuando esté terminada (sí, podéis abrir los ojos como platos, y también reíros; yo, como mínimo, me sonreiría).

Sea como sea, por mucho tiempo que le dedique, nunca conseguiré superar la concisión y sinceridad que demostró el autor de la novela Fiver:

Doy las gracias a mi agente literaria, porque si no fuera por ella yo aún estaría durmiendo en mi furgoneta.

Sean Rowe (Fiver)


Me ha parecido para partirse de risa muy agudo. Lo he encontrado navegando en uno de mis webs favoritos: Cursioso Pero Inútil.
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