Aprovechando el cambio de plantilla, he estado releyendo posts de hace un año; la verdad es que molaba más cuando tenía más tiempo de escribir. Era un verdadero diario de lo que me iba pasando durante el cuatrimestre, durante todo el curso...
Quizás lo intente retomar un poco, porque creo que así el blog tiene también más sentido para mí, y además, pienso que dedicarlo sólo a hablar de la Tesis y de lo mucho agobiado que voy siempre empobrecería el blog.
Algo parecido me está pasando en mi vida personal, e incluso profesional. Estoy con la cabeza en la Tesis, y dejo de lado muchas cosas. Esta semana me he quedado muchos días en casa, terminando un artículo para un congreso, y hoy he salido al mundo real. Pues... me encontraba raro. Me encuentro sin ganas de dedicar tiempo a otros proyectos... Y sin ganas de interactuar con la gente. Retraído; asocial, un poco.
Incluso me pasa con mi compañera de despacho. La veo poco, y noto que cuando nos vemos, tengo menos cosas que antes de las que hablar con ella.
Quizás exagero. ¡Y eso que sólo estoy al principio!
La única solución clara que veo y que ya intento aplicar es: hacer deporte. De momento, sólo lo estoy consiguiendo un día a la semana.
El deporte me resetea, me sirve para estar más animado.
También, por supuesto, debería aprovechar más los fines de semana para desconectar, quedar con la gente, salir aunque sea a dar una vuelta, hacer algo totalmente diferente a estar sentado.
Esto último todavía es una asignatura pendiente.
Mostrando entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas
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Planificando el verano
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
22:30
|
Temas:
amigos,
docencia,
gestión del tiempo,
investigación,
personal,
Tesis,
verano
O lo poco que queda de él.
Como veis, este año no estoy tanto en mi despacho (en estos momentos, escribo desde mi casa). Me he tomado el mes de agosto con más calma.
Faena no me falta. Pero, casi por necesidad, y un poco por inercia (o sea, porque no podía ser de otra forma), he decidido que este verano no viviré sólo para mi Tesis. Sería comenzar el curso ya cansado; un poco me pasó eso el año pasado, la verdad.
De momento, desde que volví de viaje, he pasado tres mañanas escasas en el despacho. Una de ellas, contestando a correos y cerrando temas del curso anterior. Otra, limpiando la mesa, archivando exámenes ya corregidos y preparando unas preguntas para un examen de septiembre. Y hoy, no ha llegado a una mañana, he estado empezando a organizarme lo que quiero que sea el resto del verano.
De momento, sólo me he apuntado en una hoja todas las cosas más o menos importantes que no quisiera dejar de hacer. La Tesis es sólo alguna de ellas. ¿Eso significa que voy a meterme todavía más presión, con más cosas a hacer, y que voy a acabar estresado y frustrado por no poder abarcar todo lo que me propuse? No; al menos, esa no es la intención. Al revés, quiere decir que asumo que me apetece hacer otras cosas a parte de la Tesis, y voy a dedicar un poco de tiempo a cada cosa. Y hasta donde llegue.
Porque, entre las cosas que me he apuntado, también está ver a los amigos, estar con mi familia y mi pareja, y dedicar tiempo a aprender un nuevo lenguaje de programación (me gusta la programación informática, y la uso en mi trabajo a veces) y a mejorar mi inglés, con el material de Vaughan (a ver si es verdad). Y hacer deporte. De momento llevo dos días cumpliendo lo que me había propuesto, en este último asunto.
Siendo sincero, sé que me he apuntado demasiadas cosas, y que sólo quedan 3 semanas para septiembre, donde tendré que empezar a preparar un congreso que tenemos a finales de mes, y los exámenes extraordinarios, y... Buf, mejor no lo pienso ahora.
Pero la clave es intentar cambiar algo, que no sea un verano igual que el anterior. Sí, avancé mucho el DEA, pero no tanto comparado con el tiempo que empleé. Veo que mis recuerdos del verano pasado no son un espejismo.
Por cierto, alucino releyendo lo que escribí a finales de agosto del año pasado. ¡Aún hay en esa lista cosas pendientes de realizar! La revisión bibliográfica de la Tesis, no la retomé nunca; y casi voy a tener que recomenzar con eso, este mes de agosto.
Tengo pendiente un post, a medio escribir, para comentar una herramienta que me está ayudando bastante a organizarme el tiempo: Remember The Milk. La usé en el pasado, y después de probar otros métodos, al final he conseguido organizarme con ella. La recomiendo. La llevo utilizando desde mayo con bastante éxito, diría yo. El objetivo mínimo está cumplido: llevar un control y seguimiento de todas las tareas que me traigo entre manos, y no ir agobiado intentando recordarlo todo. O sea, organizarme. Y ser constante en ello, que era mi punto débil.
La clave está, para mí, en poner como fecha límite de cada tarea no la fecha de fin, sino la fecha en que debe comenzar a hacerse o el día en que debe ser tenida en cuenta. Hasta ese momento, la tarea desaparece; en cada momento, sólo tengo en cuenta las tareas programadas para el día de hoy (y las de los días siguientes, por si acaso), e intento ser consecuente y dedicar mi tiempo sólo a lo que me he programado, y no a otras cosas.
El único esfuerzo —y la verdadera clave— es ir revisando un poco al final de cada día (para ver qué he cumplido, o si necesito seguir postponiendo una tarea para los días siguientes) y programando al final de cada semana (poner fechas para cosas pendientes, etc.).
Bueno, como decía, tengo un post para hablar de este tema, así que ya seguiré con él.
Como veis, este año no estoy tanto en mi despacho (en estos momentos, escribo desde mi casa). Me he tomado el mes de agosto con más calma.
Faena no me falta. Pero, casi por necesidad, y un poco por inercia (o sea, porque no podía ser de otra forma), he decidido que este verano no viviré sólo para mi Tesis. Sería comenzar el curso ya cansado; un poco me pasó eso el año pasado, la verdad.
De momento, desde que volví de viaje, he pasado tres mañanas escasas en el despacho. Una de ellas, contestando a correos y cerrando temas del curso anterior. Otra, limpiando la mesa, archivando exámenes ya corregidos y preparando unas preguntas para un examen de septiembre. Y hoy, no ha llegado a una mañana, he estado empezando a organizarme lo que quiero que sea el resto del verano.
De momento, sólo me he apuntado en una hoja todas las cosas más o menos importantes que no quisiera dejar de hacer. La Tesis es sólo alguna de ellas. ¿Eso significa que voy a meterme todavía más presión, con más cosas a hacer, y que voy a acabar estresado y frustrado por no poder abarcar todo lo que me propuse? No; al menos, esa no es la intención. Al revés, quiere decir que asumo que me apetece hacer otras cosas a parte de la Tesis, y voy a dedicar un poco de tiempo a cada cosa. Y hasta donde llegue.
Porque, entre las cosas que me he apuntado, también está ver a los amigos, estar con mi familia y mi pareja, y dedicar tiempo a aprender un nuevo lenguaje de programación (me gusta la programación informática, y la uso en mi trabajo a veces) y a mejorar mi inglés, con el material de Vaughan (a ver si es verdad). Y hacer deporte. De momento llevo dos días cumpliendo lo que me había propuesto, en este último asunto.
Siendo sincero, sé que me he apuntado demasiadas cosas, y que sólo quedan 3 semanas para septiembre, donde tendré que empezar a preparar un congreso que tenemos a finales de mes, y los exámenes extraordinarios, y... Buf, mejor no lo pienso ahora.
Pero la clave es intentar cambiar algo, que no sea un verano igual que el anterior. Sí, avancé mucho el DEA, pero no tanto comparado con el tiempo que empleé. Veo que mis recuerdos del verano pasado no son un espejismo.
Por cierto, alucino releyendo lo que escribí a finales de agosto del año pasado. ¡Aún hay en esa lista cosas pendientes de realizar! La revisión bibliográfica de la Tesis, no la retomé nunca; y casi voy a tener que recomenzar con eso, este mes de agosto.
Tengo pendiente un post, a medio escribir, para comentar una herramienta que me está ayudando bastante a organizarme el tiempo: Remember The Milk. La usé en el pasado, y después de probar otros métodos, al final he conseguido organizarme con ella. La recomiendo. La llevo utilizando desde mayo con bastante éxito, diría yo. El objetivo mínimo está cumplido: llevar un control y seguimiento de todas las tareas que me traigo entre manos, y no ir agobiado intentando recordarlo todo. O sea, organizarme. Y ser constante en ello, que era mi punto débil.
La clave está, para mí, en poner como fecha límite de cada tarea no la fecha de fin, sino la fecha en que debe comenzar a hacerse o el día en que debe ser tenida en cuenta. Hasta ese momento, la tarea desaparece; en cada momento, sólo tengo en cuenta las tareas programadas para el día de hoy (y las de los días siguientes, por si acaso), e intento ser consecuente y dedicar mi tiempo sólo a lo que me he programado, y no a otras cosas.
El único esfuerzo —y la verdadera clave— es ir revisando un poco al final de cada día (para ver qué he cumplido, o si necesito seguir postponiendo una tarea para los días siguientes) y programando al final de cada semana (poner fechas para cosas pendientes, etc.).
Bueno, como decía, tengo un post para hablar de este tema, así que ya seguiré con él.
Ya estamos aquí de nuevo
"El mes de julio ha sido auténticamente de locos", acaba de decir un locutor en la radio, ahora mismo. No se me ocurre una frase más adecuada con la que describir el mes que ahora —por fin— termina.
Ya está aquí agosto otra vez; ya estamos aquí de nuevo.
He estado unos días fuera de mi ciudad, descansando. Descansando como nunca, porque es la primera vez en mucho tiempo que me marcho con todo terminado y sin cosas pendientes en la cabeza. He conseguido desconectar bastante.
A la vuelta, un empacho momentáneo de reencuentro con la realidad, con el calor de la ciudad, y... con todos los nuevos proyectos que me esperan.
Proyectos en el ámbito profesional: retomar la tesis. Con tranquilidad; sobre todo leer, situarme, intentar organizarme... Así quedé con mi director de tesis. Eso me dio tranquilidad.
En el plano personal: muchas cosas pendientes. Demasiadas. Desde mayo me he descuidado bastante, y ahora toca retomar la vida normal. Y cuesta. Estoy desubicado.
Ya está aquí agosto otra vez; ya estamos aquí de nuevo.
He estado unos días fuera de mi ciudad, descansando. Descansando como nunca, porque es la primera vez en mucho tiempo que me marcho con todo terminado y sin cosas pendientes en la cabeza. He conseguido desconectar bastante.
A la vuelta, un empacho momentáneo de reencuentro con la realidad, con el calor de la ciudad, y... con todos los nuevos proyectos que me esperan.
Proyectos en el ámbito profesional: retomar la tesis. Con tranquilidad; sobre todo leer, situarme, intentar organizarme... Así quedé con mi director de tesis. Eso me dio tranquilidad.
En el plano personal: muchas cosas pendientes. Demasiadas. Desde mayo me he descuidado bastante, y ahora toca retomar la vida normal. Y cuesta. Estoy desubicado.
Me río por no llorar
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
11:35
|
Temas:
congresos,
consultoría,
gestión del tiempo,
personal
Ayer fue uno de los días más duros de los últimos meses.
No tanto por motivos profesionales, sino por una mezcla de temas personales y profesionales. Todo ello aderezado con la correspondiente dosis de "ahogarse en un vaso de agua", está claro.
Los martes sólo tengo clase de 8 a 9h y de 15 a 17h. Después de mi clase matutina, me fui al centro a resolver asuntos "de cuentas". Me pasé toda la mañana de ventanilla en ventanilla, y en lugar de solucionar algo, todo se iba complicando más según pasaba más tiempo allí. Y perdí toda la mañana.
Vulevo a la Universidad para la clase de la tarde, y después me voy a casa, porque me espera el fontanero para ver por qué a mi vecina le llueve agua, al parecer procedente de mi cuarto de baño.
Por suerte, me lo cubre el seguro. Esa fue la noticia más positiva del día.
Me había planteado aprovechar el día para terminar las dos cosas que llevo entre manos:
Según iba pasando el día, iba viendo que no iba a tener ni un rato para adelantar ninguno de estos dos temas.
Hubo momentos en que me sentí bastante mal, como derrotado. Por suerte, no me dio por gritar; pero era una sensación de impotencia terrible.
Hoy, estoy de clase toda la mañana, desde las 8.30 hasta las 14h. Ahora estoy en una clase de prácticas y, mientras los alumnos trabajan, me está dando tiempo a escribir esto.
Y, navegando, me he encontrado este curiosa viñeta de XKCD (vía ALT1040), que, como mi día de ayer, es para reírse por no llorar:

No tanto por motivos profesionales, sino por una mezcla de temas personales y profesionales. Todo ello aderezado con la correspondiente dosis de "ahogarse en un vaso de agua", está claro.
Los martes sólo tengo clase de 8 a 9h y de 15 a 17h. Después de mi clase matutina, me fui al centro a resolver asuntos "de cuentas". Me pasé toda la mañana de ventanilla en ventanilla, y en lugar de solucionar algo, todo se iba complicando más según pasaba más tiempo allí. Y perdí toda la mañana.
Vulevo a la Universidad para la clase de la tarde, y después me voy a casa, porque me espera el fontanero para ver por qué a mi vecina le llueve agua, al parecer procedente de mi cuarto de baño.
Por suerte, me lo cubre el seguro. Esa fue la noticia más positiva del día.
Me había planteado aprovechar el día para terminar las dos cosas que llevo entre manos:
- Un artículo para un congreso. Han ampliado el plazo de entrega hasta el día 15 de marzo, pero quería terminarlo ya, para liberarme de ello y además, quiero que lo revise mi director de Tesis.
- El programa del curso que voy a dar en una empresa, junto con Johnny, el consultor/formador que me han asignado. Todavía me falta muuucho por hacer, y este jueves (mañana) he quedado con Johnny para verlo todo.
Según iba pasando el día, iba viendo que no iba a tener ni un rato para adelantar ninguno de estos dos temas.
Hubo momentos en que me sentí bastante mal, como derrotado. Por suerte, no me dio por gritar; pero era una sensación de impotencia terrible.
Hoy, estoy de clase toda la mañana, desde las 8.30 hasta las 14h. Ahora estoy en una clase de prácticas y, mientras los alumnos trabajan, me está dando tiempo a escribir esto.
Y, navegando, me he encontrado este curiosa viñeta de XKCD (vía ALT1040), que, como mi día de ayer, es para reírse por no llorar:
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