Está claro que este mes de agosto he escrito menos que el año pasado... No es que haya trabajado menos, que conste, sino mejor, en todo caso. He conseguido descansar más.
Bueno, termina agosto. Mañana comienza septiembre, último mes del curso. Y mañana, día 1, a las 9h... tengo una cita con mis alumnos.
Examen extraordinario de una de las asignaturas que impartí de febrero a mayo. Qué fecha más mala, qué hora más peor, como dirían por ahí...
Y examen que me he tenido que currar yo, porque prácticamente era el único profesor que ha tenido tiempo de ponerlo. Hoy mismo, una vez ya impresas las copias, he detectado un error en el enunciado de una pregunta, pero por suerte es fácil de corregir de palabra en el mismo momento del examen.
Con suerte, no tendré muchos exámenes que corregir. Estimo que se presentarán unos 50 alumnos, aunque he hecho copias hasta para 100 (y potencialmente se podrían presentar unos 149, pero nunca se ha dado el caso, en esta asignatura, de que en la convocatoria de septiembre se presenten más del 50% de los que se pueden presentar).
De esos 50 que espero que se presenten, se supone que me deberían tocar la mitad, más o menos, ya que he impartido 2 de los 4 grupos en que se divide la docencia de la asignatura. Un número más que asequible.
Bueno, ya contaré cuando tenga tiempo qué he hecho todas estas semanas en que no he escrito.
La verdad, la verdad: estuve a punto de abandonar este blog. De hecho, necesita una renovación a fondo. Pero, justo el día en que estaba barajando esa posibilidad, ocurrió algo que me hizo replanteármelo: ¡me llegaron dos comentarios! Dos comentarios en un mismo día, es todo un récord.
Parecerá una chorrada, pero para mí fue súper importante y significativo el hecho de recibir dos comentarios, y además, con mucha "chica", muy sustanciosos; comentarios que todavía tengo pendientes de contestar, por cierto. Lo haré tan pronto como me sea posible.
Bueno, hoy he vuelto a mi casa, después de pasar dos días fuera, en un lugar sin Internet y súper tranquilo... Veremos cuánto me dura esta tranquilidad, a partir de mañana.
Gracias a todos los que me leéis. Creo que sigue teniendo sentido este blog. No prometo dedicarle mucho tiempo, pero sí un poco, cuando pueda, para renovarlo un poco.
Nos leemos. Un saludo.
Mostrando entradas con la etiqueta verano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta verano. Mostrar todas las entradas
Un examen para comenzar el mes
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
22:59
|
Temas:
alumnos,
docencia,
este blog,
exámenes,
verano
Volviendo a centrarme
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
12:25
|
Temas:
amigos,
gestión del tiempo,
investigación,
Tesis,
verano
La semana pasada estuve intentando arrancar el motor. Ahora ya voy a ponerme en marcha de nuevo.
En la práctica, estos primeros 10 días de agosto han sido de descanso, porque no he hecho casi nada de trabajo, aunque no he desconectado al 100%.
Hoy ya he intentado levantarme a una hora medianamente normal, y lo he conseguido. He hecho un poco de deporte (también lo estoy logrando, de momento), y hacia las 10h me he venido al despacho de la Universidad.
Podría quedarme en casa, pero de momento voy a venir aquí, porque veo que me concentro más.
He pasado la mañana contestando e-mails de amigos, pero también organizando un poco todas las tareas pendientes (de docencia, personales, etc.), que son bastantes. Ahora, todavía me falta meterle mano a las tareas de investigación, sobre todo a las relacionadas con la Tesis.
No quiero perder excesivo tiempo organizando, pero esto me sirve para centrarme, para resituarme. Llevo tanto tiempo con la Tesis parada...
En la práctica, estos primeros 10 días de agosto han sido de descanso, porque no he hecho casi nada de trabajo, aunque no he desconectado al 100%.
Hoy ya he intentado levantarme a una hora medianamente normal, y lo he conseguido. He hecho un poco de deporte (también lo estoy logrando, de momento), y hacia las 10h me he venido al despacho de la Universidad.
Podría quedarme en casa, pero de momento voy a venir aquí, porque veo que me concentro más.
He pasado la mañana contestando e-mails de amigos, pero también organizando un poco todas las tareas pendientes (de docencia, personales, etc.), que son bastantes. Ahora, todavía me falta meterle mano a las tareas de investigación, sobre todo a las relacionadas con la Tesis.
No quiero perder excesivo tiempo organizando, pero esto me sirve para centrarme, para resituarme. Llevo tanto tiempo con la Tesis parada...
Planificando el verano
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
22:30
|
Temas:
amigos,
docencia,
gestión del tiempo,
investigación,
personal,
Tesis,
verano
O lo poco que queda de él.
Como veis, este año no estoy tanto en mi despacho (en estos momentos, escribo desde mi casa). Me he tomado el mes de agosto con más calma.
Faena no me falta. Pero, casi por necesidad, y un poco por inercia (o sea, porque no podía ser de otra forma), he decidido que este verano no viviré sólo para mi Tesis. Sería comenzar el curso ya cansado; un poco me pasó eso el año pasado, la verdad.
De momento, desde que volví de viaje, he pasado tres mañanas escasas en el despacho. Una de ellas, contestando a correos y cerrando temas del curso anterior. Otra, limpiando la mesa, archivando exámenes ya corregidos y preparando unas preguntas para un examen de septiembre. Y hoy, no ha llegado a una mañana, he estado empezando a organizarme lo que quiero que sea el resto del verano.
De momento, sólo me he apuntado en una hoja todas las cosas más o menos importantes que no quisiera dejar de hacer. La Tesis es sólo alguna de ellas. ¿Eso significa que voy a meterme todavía más presión, con más cosas a hacer, y que voy a acabar estresado y frustrado por no poder abarcar todo lo que me propuse? No; al menos, esa no es la intención. Al revés, quiere decir que asumo que me apetece hacer otras cosas a parte de la Tesis, y voy a dedicar un poco de tiempo a cada cosa. Y hasta donde llegue.
Porque, entre las cosas que me he apuntado, también está ver a los amigos, estar con mi familia y mi pareja, y dedicar tiempo a aprender un nuevo lenguaje de programación (me gusta la programación informática, y la uso en mi trabajo a veces) y a mejorar mi inglés, con el material de Vaughan (a ver si es verdad). Y hacer deporte. De momento llevo dos días cumpliendo lo que me había propuesto, en este último asunto.
Siendo sincero, sé que me he apuntado demasiadas cosas, y que sólo quedan 3 semanas para septiembre, donde tendré que empezar a preparar un congreso que tenemos a finales de mes, y los exámenes extraordinarios, y... Buf, mejor no lo pienso ahora.
Pero la clave es intentar cambiar algo, que no sea un verano igual que el anterior. Sí, avancé mucho el DEA, pero no tanto comparado con el tiempo que empleé. Veo que mis recuerdos del verano pasado no son un espejismo.
Por cierto, alucino releyendo lo que escribí a finales de agosto del año pasado. ¡Aún hay en esa lista cosas pendientes de realizar! La revisión bibliográfica de la Tesis, no la retomé nunca; y casi voy a tener que recomenzar con eso, este mes de agosto.
Tengo pendiente un post, a medio escribir, para comentar una herramienta que me está ayudando bastante a organizarme el tiempo: Remember The Milk. La usé en el pasado, y después de probar otros métodos, al final he conseguido organizarme con ella. La recomiendo. La llevo utilizando desde mayo con bastante éxito, diría yo. El objetivo mínimo está cumplido: llevar un control y seguimiento de todas las tareas que me traigo entre manos, y no ir agobiado intentando recordarlo todo. O sea, organizarme. Y ser constante en ello, que era mi punto débil.
La clave está, para mí, en poner como fecha límite de cada tarea no la fecha de fin, sino la fecha en que debe comenzar a hacerse o el día en que debe ser tenida en cuenta. Hasta ese momento, la tarea desaparece; en cada momento, sólo tengo en cuenta las tareas programadas para el día de hoy (y las de los días siguientes, por si acaso), e intento ser consecuente y dedicar mi tiempo sólo a lo que me he programado, y no a otras cosas.
El único esfuerzo —y la verdadera clave— es ir revisando un poco al final de cada día (para ver qué he cumplido, o si necesito seguir postponiendo una tarea para los días siguientes) y programando al final de cada semana (poner fechas para cosas pendientes, etc.).
Bueno, como decía, tengo un post para hablar de este tema, así que ya seguiré con él.
Como veis, este año no estoy tanto en mi despacho (en estos momentos, escribo desde mi casa). Me he tomado el mes de agosto con más calma.
Faena no me falta. Pero, casi por necesidad, y un poco por inercia (o sea, porque no podía ser de otra forma), he decidido que este verano no viviré sólo para mi Tesis. Sería comenzar el curso ya cansado; un poco me pasó eso el año pasado, la verdad.
De momento, desde que volví de viaje, he pasado tres mañanas escasas en el despacho. Una de ellas, contestando a correos y cerrando temas del curso anterior. Otra, limpiando la mesa, archivando exámenes ya corregidos y preparando unas preguntas para un examen de septiembre. Y hoy, no ha llegado a una mañana, he estado empezando a organizarme lo que quiero que sea el resto del verano.
De momento, sólo me he apuntado en una hoja todas las cosas más o menos importantes que no quisiera dejar de hacer. La Tesis es sólo alguna de ellas. ¿Eso significa que voy a meterme todavía más presión, con más cosas a hacer, y que voy a acabar estresado y frustrado por no poder abarcar todo lo que me propuse? No; al menos, esa no es la intención. Al revés, quiere decir que asumo que me apetece hacer otras cosas a parte de la Tesis, y voy a dedicar un poco de tiempo a cada cosa. Y hasta donde llegue.
Porque, entre las cosas que me he apuntado, también está ver a los amigos, estar con mi familia y mi pareja, y dedicar tiempo a aprender un nuevo lenguaje de programación (me gusta la programación informática, y la uso en mi trabajo a veces) y a mejorar mi inglés, con el material de Vaughan (a ver si es verdad). Y hacer deporte. De momento llevo dos días cumpliendo lo que me había propuesto, en este último asunto.
Siendo sincero, sé que me he apuntado demasiadas cosas, y que sólo quedan 3 semanas para septiembre, donde tendré que empezar a preparar un congreso que tenemos a finales de mes, y los exámenes extraordinarios, y... Buf, mejor no lo pienso ahora.
Pero la clave es intentar cambiar algo, que no sea un verano igual que el anterior. Sí, avancé mucho el DEA, pero no tanto comparado con el tiempo que empleé. Veo que mis recuerdos del verano pasado no son un espejismo.
Por cierto, alucino releyendo lo que escribí a finales de agosto del año pasado. ¡Aún hay en esa lista cosas pendientes de realizar! La revisión bibliográfica de la Tesis, no la retomé nunca; y casi voy a tener que recomenzar con eso, este mes de agosto.
Tengo pendiente un post, a medio escribir, para comentar una herramienta que me está ayudando bastante a organizarme el tiempo: Remember The Milk. La usé en el pasado, y después de probar otros métodos, al final he conseguido organizarme con ella. La recomiendo. La llevo utilizando desde mayo con bastante éxito, diría yo. El objetivo mínimo está cumplido: llevar un control y seguimiento de todas las tareas que me traigo entre manos, y no ir agobiado intentando recordarlo todo. O sea, organizarme. Y ser constante en ello, que era mi punto débil.
La clave está, para mí, en poner como fecha límite de cada tarea no la fecha de fin, sino la fecha en que debe comenzar a hacerse o el día en que debe ser tenida en cuenta. Hasta ese momento, la tarea desaparece; en cada momento, sólo tengo en cuenta las tareas programadas para el día de hoy (y las de los días siguientes, por si acaso), e intento ser consecuente y dedicar mi tiempo sólo a lo que me he programado, y no a otras cosas.
El único esfuerzo —y la verdadera clave— es ir revisando un poco al final de cada día (para ver qué he cumplido, o si necesito seguir postponiendo una tarea para los días siguientes) y programando al final de cada semana (poner fechas para cosas pendientes, etc.).
Bueno, como decía, tengo un post para hablar de este tema, así que ya seguiré con él.
Ya estamos aquí de nuevo
"El mes de julio ha sido auténticamente de locos", acaba de decir un locutor en la radio, ahora mismo. No se me ocurre una frase más adecuada con la que describir el mes que ahora —por fin— termina.
Ya está aquí agosto otra vez; ya estamos aquí de nuevo.
He estado unos días fuera de mi ciudad, descansando. Descansando como nunca, porque es la primera vez en mucho tiempo que me marcho con todo terminado y sin cosas pendientes en la cabeza. He conseguido desconectar bastante.
A la vuelta, un empacho momentáneo de reencuentro con la realidad, con el calor de la ciudad, y... con todos los nuevos proyectos que me esperan.
Proyectos en el ámbito profesional: retomar la tesis. Con tranquilidad; sobre todo leer, situarme, intentar organizarme... Así quedé con mi director de tesis. Eso me dio tranquilidad.
En el plano personal: muchas cosas pendientes. Demasiadas. Desde mayo me he descuidado bastante, y ahora toca retomar la vida normal. Y cuesta. Estoy desubicado.
Ya está aquí agosto otra vez; ya estamos aquí de nuevo.
He estado unos días fuera de mi ciudad, descansando. Descansando como nunca, porque es la primera vez en mucho tiempo que me marcho con todo terminado y sin cosas pendientes en la cabeza. He conseguido desconectar bastante.
A la vuelta, un empacho momentáneo de reencuentro con la realidad, con el calor de la ciudad, y... con todos los nuevos proyectos que me esperan.
Proyectos en el ámbito profesional: retomar la tesis. Con tranquilidad; sobre todo leer, situarme, intentar organizarme... Así quedé con mi director de tesis. Eso me dio tranquilidad.
En el plano personal: muchas cosas pendientes. Demasiadas. Desde mayo me he descuidado bastante, y ahora toca retomar la vida normal. Y cuesta. Estoy desubicado.
Maratón final de clases
No escribo desde hace días. He estado liado, sobre todo, avanzando trabajo relacionado con la consultoría que estamos llevando a cabo para una empresa.
Ese asunto va bastante bien. Como otras (recientes) veces, incumplí un poco una fecha de entrega, para la cual debía tener hecha una primera parte de lo que estoy haciendo. Pero no pasó nada; los de la empresa no lo han percibido como un retraso, y de momento ya tienen faena sólo con leerse lo que les he mandado.
Y sigo con ello. Todo este próximo mes de mayo, que ya está ahí, lo voy a dedicar a terminar mi parte de este proyecto. Será una buena experiencia, finalmente, y es posible que nos surjan nuevas colaboraciones con la misma empresa más adelante; ojalá.
Todo ello supone dinerito, que va haciendo falta, pa' qué vamos a negarlo. Estoy a punto de cobrar ya también el curso que di en inglés. No lo he hecho todavía porque el papeleo es bastante lento, y porque no he tenido tiempo de ir a recoger el cheque, que me está esperando...
Otra que me está esperando es la Tesis, pero está claro que no la voy a poder tocar hasta junio (a pesar de lo que me propuse). Ahora bien, debería intentar ponerme con ella en junio, y no en julio.
Para el verano tengo también otros propósitos, no académicos, como son: dedicar tiempo al ejercicio (bicicleta, correr), y a mejorar mi inglés. Esto último, lo tengo totalmente abandonado, a día de hoy, por desgracia, a excepción de las prácticas semanales con mis alumnos Erasmus.
Bueno, el caso es que me he propuesto que este verano sea, de verdad, el típico y clásico momento del año donde dedicas tiempo a actividades importantes (pero no urgentes) que has tenido que dejar de lado durante el curso. Actividades enriquecedoras, que te completan o complementan como persona. Suena raro, pero así lo veo. He pensado mucho en eso: hay cosas que, en el día a día, no son importantes y acabas no dedicándoles tiempo, pero que conviene poner en marcha, y no dejar en el olvido. Cosas que son estratégicamente importantes, o importantes a largo plazo.
El ejercicio no lo he abandonado por completo, pero hoy es el primer día que he vuelto a coger la bicicleta para venir a la Universidad, desde hace semana y media, o más. Ha sido por motivos climatológicos (estos días ha hecho mucho viento y/o lluvia), pero también por causas/excusas logísticas, digamos: muchos días he tenido que cargar con bastante material, incluido mi portátil, y se hacía complicado ir en bici. También, preveía que iba a volver tarde a casa, y prefería hacerlo en transporte público o en coche. Y también, he visto que necesitaba volver a casa a comer y hacer siesta, para aguantar mejor la tarde (nunca he hablado de mis siestas... ya lo haré otro día).
Bueno, y volviendo a la crónica de actividades... Estos días están siendo bastante tranquilos, en lo que a docencia se refiere, aunque ya he comenzado la maratón de prácticas que comenté: 7 grupos de prácticas, de 2 horas de duración cada uno, esta semana y 3 semanas más de mayo. Supone doblar prácticamente mis horas semanales de clase, y repetir 7 veces lo mismo, y vivir casi en la Universidad (hoy miércoles terminaré a las 21.15h mis clases, y mañana a las 8h ya estoy otra vez en la tarima). De momento llevo 1 de 7, y bien; buenas sensaciones. Además, me permite conocer a otros alumnos que no tengo en clase de teoría (yo imparto 2 de los 4 grupos de teoría de esta asignatura).
Ah, bueno... Se me olvidaba comentar que, finalmente, el Profesor Fantasma no da sus clases, aunque expresó su intención (ya lo contaré mejor si tengo tiempo), y eso hace que, de rebote y en el último momento, a otro profesor del Departamento le haya tocado dar 2 de los otros 3 grupos de prácticas de la asignatura que acabo de comentar. El décimo grupo lo hemos tenido que cancelar, porque el sustituto involuntario ya no podía asumir más clases. Una vergüenza: un tío que cobra por dar clase, y que no las da. Ya lo explicaré un poco mejor, si puedo. Remito a mis posts anteriores sobre el tema.
Bueno, veremos si mi garganta aguanta el ritmo de clases.
Ese asunto va bastante bien. Como otras (recientes) veces, incumplí un poco una fecha de entrega, para la cual debía tener hecha una primera parte de lo que estoy haciendo. Pero no pasó nada; los de la empresa no lo han percibido como un retraso, y de momento ya tienen faena sólo con leerse lo que les he mandado.
Y sigo con ello. Todo este próximo mes de mayo, que ya está ahí, lo voy a dedicar a terminar mi parte de este proyecto. Será una buena experiencia, finalmente, y es posible que nos surjan nuevas colaboraciones con la misma empresa más adelante; ojalá.Todo ello supone dinerito, que va haciendo falta, pa' qué vamos a negarlo. Estoy a punto de cobrar ya también el curso que di en inglés. No lo he hecho todavía porque el papeleo es bastante lento, y porque no he tenido tiempo de ir a recoger el cheque, que me está esperando...
Otra que me está esperando es la Tesis, pero está claro que no la voy a poder tocar hasta junio (a pesar de lo que me propuse). Ahora bien, debería intentar ponerme con ella en junio, y no en julio.
Para el verano tengo también otros propósitos, no académicos, como son: dedicar tiempo al ejercicio (bicicleta, correr), y a mejorar mi inglés. Esto último, lo tengo totalmente abandonado, a día de hoy, por desgracia, a excepción de las prácticas semanales con mis alumnos Erasmus.
Bueno, el caso es que me he propuesto que este verano sea, de verdad, el típico y clásico momento del año donde dedicas tiempo a actividades importantes (pero no urgentes) que has tenido que dejar de lado durante el curso. Actividades enriquecedoras, que te completan o complementan como persona. Suena raro, pero así lo veo. He pensado mucho en eso: hay cosas que, en el día a día, no son importantes y acabas no dedicándoles tiempo, pero que conviene poner en marcha, y no dejar en el olvido. Cosas que son estratégicamente importantes, o importantes a largo plazo.El ejercicio no lo he abandonado por completo, pero hoy es el primer día que he vuelto a coger la bicicleta para venir a la Universidad, desde hace semana y media, o más. Ha sido por motivos climatológicos (estos días ha hecho mucho viento y/o lluvia), pero también por causas/excusas logísticas, digamos: muchos días he tenido que cargar con bastante material, incluido mi portátil, y se hacía complicado ir en bici. También, preveía que iba a volver tarde a casa, y prefería hacerlo en transporte público o en coche. Y también, he visto que necesitaba volver a casa a comer y hacer siesta, para aguantar mejor la tarde (nunca he hablado de mis siestas... ya lo haré otro día).
Bueno, y volviendo a la crónica de actividades... Estos días están siendo bastante tranquilos, en lo que a docencia se refiere, aunque ya he comenzado la maratón de prácticas que comenté: 7 grupos de prácticas, de 2 horas de duración cada uno, esta semana y 3 semanas más de mayo. Supone doblar prácticamente mis horas semanales de clase, y repetir 7 veces lo mismo, y vivir casi en la Universidad (hoy miércoles terminaré a las 21.15h mis clases, y mañana a las 8h ya estoy otra vez en la tarima). De momento llevo 1 de 7, y bien; buenas sensaciones. Además, me permite conocer a otros alumnos que no tengo en clase de teoría (yo imparto 2 de los 4 grupos de teoría de esta asignatura).Ah, bueno... Se me olvidaba comentar que, finalmente, el Profesor Fantasma no da sus clases, aunque expresó su intención (ya lo contaré mejor si tengo tiempo), y eso hace que, de rebote y en el último momento, a otro profesor del Departamento le haya tocado dar 2 de los otros 3 grupos de prácticas de la asignatura que acabo de comentar. El décimo grupo lo hemos tenido que cancelar, porque el sustituto involuntario ya no podía asumir más clases. Una vergüenza: un tío que cobra por dar clase, y que no las da. Ya lo explicaré un poco mejor, si puedo. Remito a mis posts anteriores sobre el tema.
Bueno, veremos si mi garganta aguanta el ritmo de clases.
Cómo desplazarme a la Universidad. Breve evaluación
Como comenté, estoy probando estos días a venir a la Universidad en bicicleta. No es la primera vez que lo hago; sobre todo en verano, he usado ese medio. Pero venir durante el curso me agobiaba más, por el tráfico, y por las prisas que a veces llevo.Quería comentar aquí brevemente algunas conclusiones de estos tres días de prueba.
El martes y el miércoles vine en bicicleta a la Universidad, y hoy he usado el transporte público. Con los dos he tardado, más o menos, el mismo tiempo que con el coche. El coche es más rápido, pero con el tráfico de la mañana se iguala con la bici. El transporte público es más variable; hoy lo he cogido nada más salir de casa, pero a veces tarda más en llegar.
En cuanto a comodidad, sin duda, lo mejor es el coche. Y lo más incómodo (e inseguro) la bici. Ya estoy pensando en comprarme uno de esos complementos acolchados para sillines de bici (no sé cómo se llaman, realmente), para que mi trasero no sufra tanto. También, reconozco que voy sin casco, porque no me gusta el que me compré. Es jugarse el tipo por estética, lo sé...
Yendo en bici, el frío de la mañana se nota (es otra de las incomodidades), aunque no demasiado; no es un problema grave (y todavía lo será menos, de cara al verano). Hay que estar despierto (no puedes ir paseando y silbando, tipo Verano Azul), porque los coches hacen lo que menos te esperas, cuando menos te lo esperas.La soledad del ciclista no lo es tanto, porque siempre te encuentras por el camino con mucha gente que va en bici a la Universidad; sobre todo, cuando estás llegando. Incluso en los días más fríos de invierno puedes encontrarte con bastantes biciclistas.
En conclusión: voy a seguir intentando venir en bici. No me canso demasiado; sí que es verdad que sudas un poco, pero nada del otro mundo. Lo que más pereza da es volver por la noche, cuando sales tarde de aquí (aunque, con el cambio de hora del domingo pasado, se hace más tarde de noche). Sé que algunos días (muchos, probablemente) cogeré el coche, pero ahora ya me he convencido de que, para mí, la bici es un medio válido de transporte, también cuando tengo clases y hay tráfico.
Sin pretemporada
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
16:46
|
Temas:
anécdotas,
inicio del curso,
profesores,
verano
Como iba contando en el post anterior, parece que el (pequeño) esfuerzo de no desconectar del todo durante el mes de agosto ha valido la pena (aunque, como ya dije, creo que, en otro verano, me lo tendré que montar mejor). No veo aún del todo los frutos, pero un poco sí.
Por ejemplo, hoy me he encontrado con Rita, una de las investigadoras que forman el súper grupo, el grupo de investigación al que pertenezco, y del que ya os he hablado alguna vez. Rita es súper trabajadora; con un niño de año y medio "a cuestas", hace mucho más que la mayoría.
Este mes de agosto, Rita ha desconectado del trabajo (¡bien!) y se ha dedicado a su familia (lo normal, vamos). Esta semana, nada más llegar, los del súper grupo intercambiamos algunos correos sobre temas que llevamos en marcha. Yo, además, les remití el informe que he estado terminando sobre el estudio que hemos hecho junto con el investigador externo.
Total, que Rita me ha comentado hoy: "Cuando estos días veo tus correos, me pongo a temblar". No es que sea un rollero (que a veces lo soy); se refería a que ella todavía está aterrizando, como se suele decir, y que, en cambio, yo ya voy lanzado.
Es lo bueno de no haber cortado completamente en agosto. Ella se ha encontrado con un escalón más gordo que el mío, en la escalera de bajada a la realidad (entre otras cosas, es urgente acabar de preparar el material para el congreso de finales de septiembre).
Personalmente, sé que me cuesta mucho reengancharme al trabajo cuando estoy una temporada parado, y en parte por eso no quise desconectar completamente en agosto.
En un símil futbolístico (lo siento por los que odiáis el tema), diríamos que ella todavía está en pretemporada y, en cambio, yo no he descansado a penas durante el verano y "llevo una marcha más". Veremos (siguiendo con el símil) si más avanzada la temporada puedo seguir manteniendo este nivel.
Por ejemplo, hoy me he encontrado con Rita, una de las investigadoras que forman el súper grupo, el grupo de investigación al que pertenezco, y del que ya os he hablado alguna vez. Rita es súper trabajadora; con un niño de año y medio "a cuestas", hace mucho más que la mayoría.
Este mes de agosto, Rita ha desconectado del trabajo (¡bien!) y se ha dedicado a su familia (lo normal, vamos). Esta semana, nada más llegar, los del súper grupo intercambiamos algunos correos sobre temas que llevamos en marcha. Yo, además, les remití el informe que he estado terminando sobre el estudio que hemos hecho junto con el investigador externo.
Total, que Rita me ha comentado hoy: "Cuando estos días veo tus correos, me pongo a temblar". No es que sea un rollero (que a veces lo soy); se refería a que ella todavía está aterrizando, como se suele decir, y que, en cambio, yo ya voy lanzado.
Es lo bueno de no haber cortado completamente en agosto. Ella se ha encontrado con un escalón más gordo que el mío, en la escalera de bajada a la realidad (entre otras cosas, es urgente acabar de preparar el material para el congreso de finales de septiembre).
Personalmente, sé que me cuesta mucho reengancharme al trabajo cuando estoy una temporada parado, y en parte por eso no quise desconectar completamente en agosto.
En un símil futbolístico (lo siento por los que odiáis el tema), diríamos que ella todavía está en pretemporada y, en cambio, yo no he descansado a penas durante el verano y "llevo una marcha más". Veremos (siguiendo con el símil) si más avanzada la temporada puedo seguir manteniendo este nivel.
Ahora (re)comienza todo
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
1:26
|
Temas:
amigos,
docencia,
este blog,
inicio del curso,
investigación,
verano
Ya estamos en septiembre. Ahora comienza todo.
Era difícil escribir este blog en agosto... Y no digo que vaya a dejar de hablar de mis obsesiones, de mis tareas de investigación... Sólo que ahora, además, hay alumnos, o va a haberlos.
Y justo ahora que recomienza todo (mi 7.º comienzo de curso, ya), después de todo el verano currando, o semicurrando, caigo resfriado, engripado.
El viernes entregué, por fin, una primera versión definitiva del informe del estudio que hemos realizado en conjunto con otro investigador. Y ya comencé a encontrarme mal.
No es la primera vez que mi cuerpo aguanta hasta que puede caer enfermo, por así decirlo. Es como si el resfriado, o lo que sea en cada momento, esté esperando a que dejes de hacer algo urgente, para aparecer y obligarte un poco a descansar, de alguna manera. No sé.
Aun así, hoy he quedado a cenar con mis amigos. En todo el verano, por una cosa u otra, no nos hemos visto a penas. En parte, yo no he hecho mucho por verlos; no los he llamado... ni siquiera un mensajito. Es mi manera de "concentrarme" cuando tengo algo urgente o importante que hacer.
No me puedo montar así el verano otra vez. Sí que he avanzado en lo que me había propuesto, aunque no se vea el resultado. Sí que he avanzado en mi tarea principal de la Tesis, que era la búsqueda bibliográfica, y sí que he cumplido con la única tarea con compromiso "externo", con fecha de entrega real, que era el informe que entregué el viernes.
Pero no me he sentido animado ni tranquilo o con ganas para llamar a mis amigos, quedar con la gente... En resumen, mantener las cosas que TAMBIÉN son MUY importantes. Es como si, en parte, lo sintiera todo como una obligación más.
Creo que los antibióticos me hacen delirar —o divagar, más bien— un poco.
Era difícil escribir este blog en agosto... Y no digo que vaya a dejar de hablar de mis obsesiones, de mis tareas de investigación... Sólo que ahora, además, hay alumnos, o va a haberlos.
Y justo ahora que recomienza todo (mi 7.º comienzo de curso, ya), después de todo el verano currando, o semicurrando, caigo resfriado, engripado.El viernes entregué, por fin, una primera versión definitiva del informe del estudio que hemos realizado en conjunto con otro investigador. Y ya comencé a encontrarme mal.
No es la primera vez que mi cuerpo aguanta hasta que puede caer enfermo, por así decirlo. Es como si el resfriado, o lo que sea en cada momento, esté esperando a que dejes de hacer algo urgente, para aparecer y obligarte un poco a descansar, de alguna manera. No sé.
Aun así, hoy he quedado a cenar con mis amigos. En todo el verano, por una cosa u otra, no nos hemos visto a penas. En parte, yo no he hecho mucho por verlos; no los he llamado... ni siquiera un mensajito. Es mi manera de "concentrarme" cuando tengo algo urgente o importante que hacer.
No me puedo montar así el verano otra vez. Sí que he avanzado en lo que me había propuesto, aunque no se vea el resultado. Sí que he avanzado en mi tarea principal de la Tesis, que era la búsqueda bibliográfica, y sí que he cumplido con la única tarea con compromiso "externo", con fecha de entrega real, que era el informe que entregué el viernes.
Pero no me he sentido animado ni tranquilo o con ganas para llamar a mis amigos, quedar con la gente... En resumen, mantener las cosas que TAMBIÉN son MUY importantes. Es como si, en parte, lo sintiera todo como una obligación más.Creo que los antibióticos me hacen delirar —o divagar, más bien— un poco.
Tutorías, créditos y esas cosas
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
11:01
|
Temas:
alumnos,
consultoría,
docencia,
investigación,
verano
Ayer ya empezó a verse más movimiento en el campus. Todavía se puede aparcar prácticamente donde te dé la gana, pero ya no es un desierto, y comienzan a haber colas en las cafeterías, en algunos momentos del día. Los alumnos están ya de vuelta...
Ayer mismo me encontré con otra alumna, a la hora del café. Está preparándose para uno de los pocos exámenes que le quedan; mi asignatura ya la aprobó en junio. También se sorprendió de verme por aquí.
Al hablar con esta chica (muy buena alumna, la verdad), recordé que debía poner un horario de tutorías para septiembre (tengo 3 exámenes extraordinarios —o sea, "de recuperación"—). Envié un correo a los alumnos, indicándoles cuándo pueden venir a visitarme.
¿Cuántos profesores ponen un horario de atención en septiembre? Mejor dicho, ¿cuántos están disponibles en septiembre? Espero no ser el único. De hecho, sé que, en las asignaturas que llevo, no lo soy (por suerte, tengo buenos compañeros).
También ayer me preparé mi calendario y mi horario para el próximo cuatrimestre. En uno de los centros donde daré clase, el cuatrimestre empieza el día 17 de septiembre; en otro, el día 24.
Dado el título de este blog, que ya intenté explicar en su momento, tenía pendiente contar aquí cómo se distribuyen exactamente esos 33 créditos de clase que debo impartir en el curso 2007-08.
Entre junio y julio se produjo el "reparto" de créditos. La gente no lo sabe (los alumnos, quiero decir), pero a finales de curso, más que los exámenes, lo que nos ocupa (y, a veces, preocupa) a los profesores es decidir y saber qué asignaturas querremos y podremos impartir el curso siguiente. A veces se convierte en una negociación bastante desagradable. Siempre hay sorpresas de última hora...
Normalmente, la gente (ahora me refiero a los profesores) da siempre la misma asignatura, pero en cuanto a uno se le ocurre cambiar, o se produce cualquier alteración (una baja, una reducción docente, una excedencia, etc.), los movimientos y daños colaterales pueden ser tremendos (menudo efecto mariposa).
Bueno, ya contaré batallitas concretas del reparto de créditos, pero ahora no me apetece, la verdad.
Después de la "batallita" de este año, y salvo variaciones de última hora, este curso impartiré 31,5 créditos, que se distribuyen de la siguiente manera:
Las horas semanales de clase están calculadas bajo el supuesto de que 3 créditos equivalen a 2 horas semanales. Esto es así en la mayoría de casos (los horarios definitivos dependen de los centros), y se basa en los supuestos de que 1 crédito son 10 horas de clase, y que 1 cuatrimestre tiene 15 semanas reales de clase. En la práctica, un cuatrimestre suele tener entre 12 y 14 semanas de clase efectivas, así que, muchas veces, no llegamos a impartir todos los créditos que se supone que tenemos que dar.
En mi caso, las horas semanales de clase se ajustan bastante a la realidad, aunque es un promedio, ya que, entre otras cosas, impartiré clases prácticas de periodicidad quincenal.
A las horas semanales de clase hay que añadir, en todo caso, 6 horas semanales de tutorías. Que las cumplirá quien las cumpla, pero yo, desde luego, soy uno de los pringaos que las cumplen. Otra cosa es que sirvan de algo. Este año me propongo hacer un seguimiento de cuánta gente viene a tutorías a lo largo del curso. Los periodos estrella son las semanas antes de los exámenes, por supuesto. Y los alumnos esperan y pretenden que, en esas semanas, tengamos un horario de atención 24 horas non-stop, tipo Seven Eleven. Sobre todo, si te ven accesible. Bueno, hay de todo. La mayoría de mis alumnos son muy educados, la verdad.
Por si a alguien le pica el tema horario (una media de 11 horas semanales de clase, en el peor de los casos, más 6 de tutorías, hacen un total de 17 horas a la semana), aclararé que nuestra jornada laboral (la de los que estamos a tiempo completo) es de 35 horas semanales, creo.
¿Qué se supone que debemos hacer el resto del tiempo? Bueno, pues ya lo expliqué un poco en mi primer post: preparar las clases e investigar. Y también gestión, a quien le toque. Una versión más lucrativa de investigar, que se me olvidó comentar en ese primer post, es la consultoría. Es como investigar, pero trabajando para una empresa, con la que firmas un convenio o un contrato de colaboración.
Eso es de lo que más dinero da a la Universidad (que suele quedarse un porcentaje de todo lo que se hace) y a los propios profesores, claro. De hecho, hay gente que se dedica prácticamente sólo a eso (y a dar, mal dadas, sus cuatro clases, claro), y se forran, por así decirlo. No son la mayoría; sólo unos cuantos muy listos que se lo han sabido montar muy bien. Y lo digo sin resentimiento. Si yo investigase en algo que diera dinero, y tuviera una mentalidad empresarial... seguramente me montaría mi propia empresa, o bien haría lo que hacen estos.
Lo único verdaderamente criticable es el hecho de que hay gente que se monta su corralito de proyectos, contratos, convenios... (con becarios de investigación haciendo el trabajo duro a bajo coste) y llegan a descuidar del todo la investigación propiamente dicha (descubrimiento de nuevos resultados, etc.) y, sobre todo, las clases. Yo pienso que debe mantenerse un equilibrio entre todas las facetas de nuestro trabajo (porque ahí está la gracia, lo que lo distingue de cualquier otro). Si tu único objetivo es ganar dinero, y no promocionar ni favorecer el saber y el conocimiento, veo mucho más honesto montarse una empresa independiente, como he comentado.
Este post me ha salido muy largo, y la verdad es que no sé por dónde cortarlo o trocearlo, así que voy a parar ya y lo voy a dejar como está.
Ayer mismo me encontré con otra alumna, a la hora del café. Está preparándose para uno de los pocos exámenes que le quedan; mi asignatura ya la aprobó en junio. También se sorprendió de verme por aquí.
Al hablar con esta chica (muy buena alumna, la verdad), recordé que debía poner un horario de tutorías para septiembre (tengo 3 exámenes extraordinarios —o sea, "de recuperación"—). Envié un correo a los alumnos, indicándoles cuándo pueden venir a visitarme.¿Cuántos profesores ponen un horario de atención en septiembre? Mejor dicho, ¿cuántos están disponibles en septiembre? Espero no ser el único. De hecho, sé que, en las asignaturas que llevo, no lo soy (por suerte, tengo buenos compañeros).
También ayer me preparé mi calendario y mi horario para el próximo cuatrimestre. En uno de los centros donde daré clase, el cuatrimestre empieza el día 17 de septiembre; en otro, el día 24.
Dado el título de este blog, que ya intenté explicar en su momento, tenía pendiente contar aquí cómo se distribuyen exactamente esos 33 créditos de clase que debo impartir en el curso 2007-08.
Entre junio y julio se produjo el "reparto" de créditos. La gente no lo sabe (los alumnos, quiero decir), pero a finales de curso, más que los exámenes, lo que nos ocupa (y, a veces, preocupa) a los profesores es decidir y saber qué asignaturas querremos y podremos impartir el curso siguiente. A veces se convierte en una negociación bastante desagradable. Siempre hay sorpresas de última hora...Normalmente, la gente (ahora me refiero a los profesores) da siempre la misma asignatura, pero en cuanto a uno se le ocurre cambiar, o se produce cualquier alteración (una baja, una reducción docente, una excedencia, etc.), los movimientos y daños colaterales pueden ser tremendos (menudo efecto mariposa).
Bueno, ya contaré batallitas concretas del reparto de créditos, pero ahora no me apetece, la verdad.
Después de la "batallita" de este año, y salvo variaciones de última hora, este curso impartiré 31,5 créditos, que se distribuyen de la siguiente manera:
| 1.er cuatrimestre | ||
| Créditos | Horas semanales de clase | |
|---|---|---|
| 8,75 | (27,8%) | 5,83h |
| 2.º cuatrimestre | ||
| Créditos | Horas semanales de clase | |
| 22,75 | (72,2%) | 15,17h |
Las horas semanales de clase están calculadas bajo el supuesto de que 3 créditos equivalen a 2 horas semanales. Esto es así en la mayoría de casos (los horarios definitivos dependen de los centros), y se basa en los supuestos de que 1 crédito son 10 horas de clase, y que 1 cuatrimestre tiene 15 semanas reales de clase. En la práctica, un cuatrimestre suele tener entre 12 y 14 semanas de clase efectivas, así que, muchas veces, no llegamos a impartir todos los créditos que se supone que tenemos que dar.
En mi caso, las horas semanales de clase se ajustan bastante a la realidad, aunque es un promedio, ya que, entre otras cosas, impartiré clases prácticas de periodicidad quincenal.
A las horas semanales de clase hay que añadir, en todo caso, 6 horas semanales de tutorías. Que las cumplirá quien las cumpla, pero yo, desde luego, soy uno de los pringaos que las cumplen. Otra cosa es que sirvan de algo. Este año me propongo hacer un seguimiento de cuánta gente viene a tutorías a lo largo del curso. Los periodos estrella son las semanas antes de los exámenes, por supuesto. Y los alumnos esperan y pretenden que, en esas semanas, tengamos un horario de atención 24 horas non-stop, tipo Seven Eleven. Sobre todo, si te ven accesible. Bueno, hay de todo. La mayoría de mis alumnos son muy educados, la verdad.Por si a alguien le pica el tema horario (una media de 11 horas semanales de clase, en el peor de los casos, más 6 de tutorías, hacen un total de 17 horas a la semana), aclararé que nuestra jornada laboral (la de los que estamos a tiempo completo) es de 35 horas semanales, creo.
¿Qué se supone que debemos hacer el resto del tiempo? Bueno, pues ya lo expliqué un poco en mi primer post: preparar las clases e investigar. Y también gestión, a quien le toque. Una versión más lucrativa de investigar, que se me olvidó comentar en ese primer post, es la consultoría. Es como investigar, pero trabajando para una empresa, con la que firmas un convenio o un contrato de colaboración.
Eso es de lo que más dinero da a la Universidad (que suele quedarse un porcentaje de todo lo que se hace) y a los propios profesores, claro. De hecho, hay gente que se dedica prácticamente sólo a eso (y a dar, mal dadas, sus cuatro clases, claro), y se forran, por así decirlo. No son la mayoría; sólo unos cuantos muy listos que se lo han sabido montar muy bien. Y lo digo sin resentimiento. Si yo investigase en algo que diera dinero, y tuviera una mentalidad empresarial... seguramente me montaría mi propia empresa, o bien haría lo que hacen estos.
Lo único verdaderamente criticable es el hecho de que hay gente que se monta su corralito de proyectos, contratos, convenios... (con becarios de investigación haciendo el trabajo duro a bajo coste) y llegan a descuidar del todo la investigación propiamente dicha (descubrimiento de nuevos resultados, etc.) y, sobre todo, las clases. Yo pienso que debe mantenerse un equilibrio entre todas las facetas de nuestro trabajo (porque ahí está la gracia, lo que lo distingue de cualquier otro). Si tu único objetivo es ganar dinero, y no promocionar ni favorecer el saber y el conocimiento, veo mucho más honesto montarse una empresa independiente, como he comentado.Este post me ha salido muy largo, y la verdad es que no sé por dónde cortarlo o trocearlo, así que voy a parar ya y lo voy a dejar como está.
Más tensión
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
20:12
|
Temas:
DEA,
gestión del tiempo,
investigación,
verano
No sé si es la frase de alguna película (me suena), pero el caso es que me hace falta más tensión.
Hoy he estado dedicado al estudio que llevo entre manos con otro investigador, y el hecho de haberme comprometido con él y de llevar cierto retraso ha hecho que hoy trabaje más intensamente, aunque también me he despistado bastante...
No sé cómo, pero he de aprender a concentrarme más. Trabajo demasiado tiempo para el fruto que obtengo... Aunque tampoco me quejo; este verano, tengo que estar contento de lo que he hecho.
Y espero que también lo esté el investigador en cuestión, para el que he estado preparando hoy un informe preliminar.
Uno que se va. ¡Buen fin de semana!
[Por cierto, de la memoria del DEA, ni hablar; la semana que viene será.]
Hoy he estado dedicado al estudio que llevo entre manos con otro investigador, y el hecho de haberme comprometido con él y de llevar cierto retraso ha hecho que hoy trabaje más intensamente, aunque también me he despistado bastante...
No sé cómo, pero he de aprender a concentrarme más. Trabajo demasiado tiempo para el fruto que obtengo... Aunque tampoco me quejo; este verano, tengo que estar contento de lo que he hecho.
Y espero que también lo esté el investigador en cuestión, para el que he estado preparando hoy un informe preliminar.
Uno que se va. ¡Buen fin de semana!
[Por cierto, de la memoria del DEA, ni hablar; la semana que viene será.]
Encuentros inesperados
Esta semana el campus ha estado bastante vacío, pero no. Me explico: vacío en comparación con el resto del año, y en la zona en que yo me muevo; no hay profesores, digamos. En cambio, sí que se nota ya, desde mediados de mes, un aumento de la presencia de estudiantes. ¡Dios mío, han vuelto! :-DDe esto me di cuenta hace unos días, cuando estuve en la hemeroteca, intentando rescatar algunos artículos antiguos que se supone que están disponibles en papel (al final, no hubo manera de localizarlos, pero esa es otra historia). Por el camino, y en la misma biblioteca (comparte edificio con la hemeroteca) me crucé con algunos alumnos, que se sorprendieron bastante de verme por allí.
Es muy gracioso ver la cara que suelen poner los alumnos cuando se encuentran contigo fuera del que ellos consideran que es tu hábitat natural (léase, el aula, los pasillos y tu despacho). Algunos, de repente, se ponen serios; otros, excesivamente sonrientes y cordiales... A casi todos les cambia la cara. Creo que yo hacía igual cuando era alumno, supongo.
He coincidido con alumnos o ex alumnos en el lugar donde veraneo (o veraneaba, cuando no tenía la espada de Damocles de la Tesis sobre mí), o yendo de cena... La última vez, no hace mucho, me localizaron (parece que tengan un rádar) en una zona de botellón en la que, casualmente, me encontraba. [NO me gusta beber, para nada, pero sí a la gente con la que estuve esa noche.]
El alumno en cuestión me vio justamente cuando ya me marchaba de allí. Me lanzó un inevitable "¿Qué haces por aquí?", que yo sorteé con un clásico "Dando una vuelta con unos amigos, pero ya me iba", y me dijo que a ver si le aprobábamos en septiembre (éste todavía es alumno; además, ya lo tuve en otra asignatura). Yo no tuve más remedio que dar otra respuesta tópica, suavizada con una sonrisa y un gesto distendido: "Cuando estudies, aprobarás".
Eso, y poco más. [Podría haber adornado el relato hablando del estado de semiembriaguez o euforia que se supone en estos casos, pero no se ajustaría a la realidad; la verdad es que yo tenía ganas de marcharme de allí, y al alumno se lo veía recién llegado, y sobrio.] Aunque a él, supongo, le habrá dado para estar hablando durante un buen rato, y realizar las más increíbles deducciones
PD: A los que leéis este post, ¿os apetece puntuarlo, usando las estrellitas que aparecen justo debajo de este texto? ¡Gracias!
Calentando motores
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
9:47
|
Temas:
DEA,
docencia,
gestión del tiempo,
investigación,
verano
La semana pasada, después del suplicio de la falta de aire acondicionado, opté por quedarme en mi casa a trabajar.
Continué con mi búsqueda bibliográfica; llegué a marearme, porque creo que ya las ramas de este árbol de artículos empiezan a crecer demasiado. También continué leyendo una de las principales referencias que he encontrado, que contiene un completo review de "mi tema". Y sigo en ello.
Pero, después de un fin de semana de relax y encuentros familiares (y todavía me queda uno hoy mismo), comienzo la semana "como si volviera al trabajo". Ya sé que no me he ido, y que hoy estoy más solo que nunca en el Departamento (ni un alma), pero hoy me he levantado más pronto que últimamente (tanto que incluso he llegado antes de que desconectaran la alarma nocturna de seguridad del edificio), y con ganas de empezar otros asuntos pendientes que tengo que poner en marcha ya: un estudio que estamos realizando con un investigador de otro Departamento; la memoria del DEA (Diploma de Estudios Avanzados; ya escribiré otro día sobre esto); continuar con un artículo que estoy redactando...
Ya comienza a acumularse la faena. Para finales de agosto y comienzos de septiembre dejo toda las tareas pendientes de tipo docente: colgar en la web el examen de junio resuelto; preparar los exámenes de septiembre...
Continué con mi búsqueda bibliográfica; llegué a marearme, porque creo que ya las ramas de este árbol de artículos empiezan a crecer demasiado. También continué leyendo una de las principales referencias que he encontrado, que contiene un completo review de "mi tema". Y sigo en ello.
Pero, después de un fin de semana de relax y encuentros familiares (y todavía me queda uno hoy mismo), comienzo la semana "como si volviera al trabajo". Ya sé que no me he ido, y que hoy estoy más solo que nunca en el Departamento (ni un alma), pero hoy me he levantado más pronto que últimamente (tanto que incluso he llegado antes de que desconectaran la alarma nocturna de seguridad del edificio), y con ganas de empezar otros asuntos pendientes que tengo que poner en marcha ya: un estudio que estamos realizando con un investigador de otro Departamento; la memoria del DEA (Diploma de Estudios Avanzados; ya escribiré otro día sobre esto); continuar con un artículo que estoy redactando...Ya comienza a acumularse la faena. Para finales de agosto y comienzos de septiembre dejo toda las tareas pendientes de tipo docente: colgar en la web el examen de junio resuelto; preparar los exámenes de septiembre...
Pruebas bajo un calor horrible
Gracias al blog Dummies Guide to Google Blogger Beta he conseguido introducir en los posts de este sitio la típica característica "leer más" (una manera como cualquier otra de perder el tiempo).
Todo esto ha sido en un entorno totalmente favorecedor para trabajar: 30 grados centígrados.
El aire acondicionado no funciona en el edificio, al menos hoy. Han venido a arreglarlo, y dicen que ya está, pero yo no noto nada (nada diferente al calor sofocante de antes, se entiende). Y mañana es fiesta (pensaba venir, pero ya no sé qué pensar ni hacer).
Todo esto ha sido en un entorno totalmente favorecedor para trabajar: 30 grados centígrados.
El aire acondicionado no funciona en el edificio, al menos hoy. Han venido a arreglarlo, y dicen que ya está, pero yo no noto nada (nada diferente al calor sofocante de antes, se entiende). Y mañana es fiesta (pensaba venir, pero ya no sé qué pensar ni hacer).
¡Tiempo!
Bueno, hablando de buscar tiempo para no hacer nada, os dejo esta tira cómica que encontré el otro día en El señor enviñetado (pulsad sobre ella para verla completa).

Voy a ver si compro un poco de ese tiempo. ¡Feliz fin de semana!

Voy a ver si compro un poco de ese tiempo. ¡Feliz fin de semana!
Calma chicha
Sabía lo que era, pero me ha hecho sonreír la definición de "calma chicha" que da el diccionario de la RAE:
Completa quietud, y también pereza e indolencia, es justamente lo que se observa estos días al pasear por el campus.
Todavía hay compañeros que aparecen por aquí, pero me parece que, en lo que queda de semana, pocos más personajes van a dejarse ver. Entramos de lleno en el "agosto puro", podríamos decir.
En la ciudad cada vez hay más gente en agosto, pero el agosto puro se mantiene en este microclima universitario.
En cuanto a mí, comencé el deporte que (me) (com)prometí el domingo pasado, y sigo avanzando, a paso de tortuga reumática, en la revisión bibliográfica. Poco más puedo añadir, de momento.
Lo de "tortuga reumática" estoy seguro que es una de las múltiples expresiones que he aprendido de pequeño, leyendo a Mortadelo y Filemón. Hay más ejemplos; ya irán saliendo. ¿No os ha pasado lo mismo?
PD: Hoy, mientras comía en una de las cafeterías abiertas y observaba el panorama, me ha dado por pensar: "¿Habrá lugares donde siempre sea 'agosto puro', lugares medio vacíos de gente, donde todo vaya como a cámara lenta, donde la gente que trabaja parece que lo haga a medio gas...?"
Calma chicha.
Todavía hay compañeros que aparecen por aquí, pero me parece que, en lo que queda de semana, pocos más personajes van a dejarse ver. Entramos de lleno en el "agosto puro", podríamos decir.
En la ciudad cada vez hay más gente en agosto, pero el agosto puro se mantiene en este microclima universitario.
En cuanto a mí, comencé el deporte que (me) (com)prometí el domingo pasado, y sigo avanzando, a paso de tortuga reumática, en la revisión bibliográfica. Poco más puedo añadir, de momento.
Lo de "tortuga reumática" estoy seguro que es una de las múltiples expresiones que he aprendido de pequeño, leyendo a Mortadelo y Filemón. Hay más ejemplos; ya irán saliendo. ¿No os ha pasado lo mismo?
PD: Hoy, mientras comía en una de las cafeterías abiertas y observaba el panorama, me ha dado por pensar: "¿Habrá lugares donde siempre sea 'agosto puro', lugares medio vacíos de gente, donde todo vaya como a cámara lenta, donde la gente que trabaja parece que lo haga a medio gas...?"
Planificando la semana
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
23:28
|
Temas:
doctorado,
gestión del tiempo,
investigación,
verano
Este fin de semana he descansado (normal) y he acudido a distintas comidas y cenas, con familiares y amigos. Es lo que tiene el verano... A finales del cuatrimestre pasado, por mayo, me encerré para terminar el trabajo de investigación del Doctorado, y desde entonces hasta ahora casi no había vuelto a ver ni llamar a muchos de mis amigos.
[Mi sensación en julio fue, por desgracia, que no tenía claro si esta vez el esfuerzo o sacrificio había valido realmente la pena. Pero, como otras veces, esa es otra historia que merece ser contada en otra ocasión ("La historia interminable", de Michael Ende).]
El "atracón" de actos sociales ha sido demasiado, pero ya me he desquitado un poco. Hay otras cosas que había dejado casi por completo, como, por ejemplo, hacer deporte (tampoco es que yo corra la maratón, pero algo hay que hacer) o, simplemente, no hacer nada, levantarse tarde, pasar un rato leyendo un libro, o ver la tele porque sí.
Así que, para la próxima semana, en lugar de la lista de cosas diversas relacionadas con mi labor de investigación que me había programado, voy a "programar" un poco de deporte, un poco de ver la luz del día, andar, pasear... Quizás haga algún Sudoku.
Y también me dedicaré a avanzar la revisión bibliográfica que llevo en marcha; prefiero no parar por completo. Pero sí bajar un poco el ritmo, y equilibrar la balanza de trabajo versus vida (aquellos que piensen que el trabajo es su vida no entenderán esta última frase, por supuesto; ni lo esperaba).
[Mi sensación en julio fue, por desgracia, que no tenía claro si esta vez el esfuerzo o sacrificio había valido realmente la pena. Pero, como otras veces, esa es otra historia que merece ser contada en otra ocasión ("La historia interminable", de Michael Ende).]El "atracón" de actos sociales ha sido demasiado, pero ya me he desquitado un poco. Hay otras cosas que había dejado casi por completo, como, por ejemplo, hacer deporte (tampoco es que yo corra la maratón, pero algo hay que hacer) o, simplemente, no hacer nada, levantarse tarde, pasar un rato leyendo un libro, o ver la tele porque sí.
Así que, para la próxima semana, en lugar de la lista de cosas diversas relacionadas con mi labor de investigación que me había programado, voy a "programar" un poco de deporte, un poco de ver la luz del día, andar, pasear... Quizás haga algún Sudoku.
Y también me dedicaré a avanzar la revisión bibliográfica que llevo en marcha; prefiero no parar por completo. Pero sí bajar un poco el ritmo, y equilibrar la balanza de trabajo versus vida (aquellos que piensen que el trabajo es su vida no entenderán esta última frase, por supuesto; ni lo esperaba).
La vida en 8 pasos
Una de las tiras cómicas electrónicas a las que estoy suscrito es Savage Chickens. Se trata de historias un poco surrealistas con unas gallinas bastante raras como protagonistas; siempre se presentan en un original formato de Post-it. No es de mis preferidas, pero esta de hoy sí que me ha hecho mucha gracia:

Tratándose del 1 de agosto, esta tira parece dedicada a los que ocupamos este mes en meditar y preguntarnos, día tras día, por qué no habremos cogido vacaciones.
Tratándose del 1 de agosto, esta tira parece dedicada a los que ocupamos este mes en meditar y preguntarnos, día tras día, por qué no habremos cogido vacaciones.
Abierto por vacaciones
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
21:02
|
Temas:
este blog,
investigación,
profesores,
Tesis,
verano
Estaba escribiendo un post sobre la despedida de los compañeros del Departamento que hoy se marchaban de vacaciones (los que no lo han hecho ya). Y lo he perdido. Todo por querer probar la herramienta ScribeFire para Firefox... NO la recomiendo. Además, casi se me carga la entrada anterior, sobre el 4,8 (¡que tenía y tiene comentarios y todo!)
No soy capaz de reproducir exactamente lo que estaba escribiendo, pero en esencia la idea es que, como ya dije en el primer post, este verano me quedo solo en el Departamento. Ni siquiera estará mi compañera de despacho, que este año (una vez terminada la Tesis) se toma un merecidísimo descanso.
Me quedo, con la intención de darle un empujón a mi Tesis y adelantar otras faenillas de investigación que llevo en marcha.
Por tanto, comienzo este blog con el atípico relato de un mes de agosto. Sólo estaré yo, yo y mi Tesis ("yo y mi llama, pues llama se llama"), y la gente que aparezca esporádicamente por el Departamento, cual artista invitado ("guest starring"), a realizar cualquier recado o similar.
No soy capaz de reproducir exactamente lo que estaba escribiendo, pero en esencia la idea es que, como ya dije en el primer post, este verano me quedo solo en el Departamento. Ni siquiera estará mi compañera de despacho, que este año (una vez terminada la Tesis) se toma un merecidísimo descanso.
Me quedo, con la intención de darle un empujón a mi Tesis y adelantar otras faenillas de investigación que llevo en marcha.Por tanto, comienzo este blog con el atípico relato de un mes de agosto. Sólo estaré yo, yo y mi Tesis ("yo y mi llama, pues llama se llama"), y la gente que aparezca esporádicamente por el Departamento, cual artista invitado ("guest starring"), a realizar cualquier recado o similar.
A treinta y tres, y comenzando
Escrito por
Profesor Atreintaytres
a las
21:15
|
Temas:
docencia,
este blog,
investigación,
Tesis,
verano
Hoy comienzo este blog. Llevaba ya tiempo con la idea en la cabeza, y al final me he decidido a llevarla a cabo.Y comenzaré por uno de los grandes tópicos o falsos mitos del profesor universitario: las vacaciones.
Sí, todo el mundo conoce a alguien que conoce a alguien que trabaja en la Universidad y que... bueno, tiene tres meses de vacaciones. ¡O incluso más, porque las clases suelen terminar a finales de mayo, y no se reanudan hasta finales de septiembre!
El comentario acerca de las vacaciones suele venir después del de las horas de trabajo. Habitualmente, la conversación comienza así: "Qué chollo debe de ser, eso de ser profesor de universidad, ¿verdad? ¿Cuántas horas trabajas a la semana? ¿Diez? ¿Doce?"... Pero de eso hablaremos otro día.
Ya que estamos en verano, lo primero será hablar de los falsos cuatro meses de vacaciones.
Las clases terminan en mayo, sí. ¿Que qué hacemos hasta que comienzan de nuevo? Bueno, pues: poner exámenes, tutorías previas a los exámenes, cuidar exámenes, corregirlos, colgar las notas, atender a los alumnos que quieren revisar su examen, generar las actas con las notas definitivas, empezar a preparar los exámenes de septiembre (y vuelta a empezar). Los exámenes condicionan la vida no sólo de los estudiantes, sino también de los profesores; claro que sí.[Otro día hablaré también de los compañeros que pasan de toda esa faena; se creen que están por encima de todo. Son los que, al leer el párrafo anterior, pensarán "Qué pringao".]
Bueno, no es demasiada faena, la verdad. No está mal. Por lo menos, es una rutina distinta a la del resto del curso. En el fondo, hay que evaluar de alguna manera los conocimientos (o el aprendizaje, como se dice ahora) de los estudiantes.
[Ya llegará el día en el que las metodologías de aprendizaje activo (¿o metodologías activas de aprendizaje?) se implanten totalmente, junto con métodos de evaluación automáticos y ¿muchísimo más justos?, etc. Cuando la convergencia hacia Bolonia llegue a su culmen y sea total y completa... Creo que por ahora todo eso es ciencia ficción. Dentro de 50 años, a lo mejor se habrán eliminado las tareas repetitivas y mecánicas en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero de momento... Ya me he ido por las ramas.]
Pero es que no sólo se trata de la docencia. Para bien o para mal, no.
A ver, lección primera. ¡Que lo sepas! Un profesor universitario dedica (o debería dedicar) su tiempo a al menos dos de estas tres ocupaciones:
- Docencia
- Investigación
- Gestión
Docencia: dar clase. Investigación: hablar (y escribir) del sexo de los ángeles hasta que al final obtienes algún resultado que es (o puede ser) útil para la sociedad. Gestión: ser Director de Departamento, Director de Escuela o Decano de Facultad, Vicerrector, etc. (o sea, mariconear).
Entre esas tres tareas o grandes temas divide su tiempo de trabajo un profesor universitario, en mayor o menor medida, en función de su categoría, puesto, cargo, etc. Sólo he dado una pequeña definición (a mi estilo) de lo que supone cada una de ellas. Ya iré profundizando más, en futuras ocasiones.
Lo normal es dedicarte a dar clases y a investigar. Y lo normal, por desgracia, es que te encuentres con profesores a los que sólo les guste dar clase, o (mucho más frecuente) sólo les guste investigar. O hacer como que investigan.Y otro día seguiré también por ahí.
Ha llegado ya el momento de presentarme. Soy Profesor Colaborador. Llevo cerca de 6 años dando clase en la Universidad. También investigo; estoy haciendo la Tesis Doctoral. O sea, que en el fondo, también soy alumno.
Por partes... ¿Qué es un Profesor Colaborador? Es un tipo de figura contractual, de entre las existentes dentro del conjunto del PDI (Personal Docente e Investigador; ya hablaré otro día de las abreviaturas) de una Universidad. Un tipo de profesor, vamos; no funcionario, para más señas. Una especie de "interino", según dicen algunos, ya que el Profesor Colaborador tiene contrato indefinido.
[En la última reforma de la Ley de Universidades eliminaron la figura de Colaborador, pero no del todo. Un lío. Una compañera mía está acreditada como Colaborador pero no han podido sacar su plaza; ahora mismo no pueden contratarse Colaboradores. Pero ese es un misterio que intentaré explicar más adelante, en un futuro, y que escapa al propósito de este post introductorio.]
¿Qué significa ser un Profesor Colaborador? Ser un pringao que, por contrato, tiene que impartir 33 créditos de clase anuales, es decir, 330 horas de clase por curso académico (12 horas lectivas semanales, más 6 horas de tutorías). Tenemos por contrato una jornada laboral de 37,5 horas semanales (de nuevo, trataré este tema otro día).[Sí, efectivamente, 1 crédito son 10 horas de clase... de momento. Los nuevos créditos europeos (Bolonia de nuevo) son otro misterio que, por supuesto, forma parte de un nivel "advanced", y no de esta vuelta de reconocimiento inicial.]
Somos los que más tiempo dedicamos a la docencia. Lo normal es que un profesor Contratado Doctor, o Titular de Universidad (figuras con más "caché") tengan asignados un máximo de 22 créditos por año. En mi Universidad, si eres Profesor Colaborador y además tienes el grado de Doctor, entonces te rebajan el máximo de 33 a 22 créditos, también.
Yo soy Profesor Colaborador. No soy Doctor. Estoy a 33 créditos.
Además, en mi Departamento (la docencia se estructura por centros (Facultades, Escuelas, etc.) pero se reparte y se asigna por Departamentos) estamos al límite del overbooking: el cociente entre el número de créditos que tenemos asignados y el número de créditos que podemos dar entre todos es ¡más del 95%! Eso quiere decir que, repartidos más o menos de manera proporcional, todos vamos a impartir el próximo curso una cantidad de horas de clase muy cercana al máximo que nos corresponde. Algún día contratarán a algún otro profesor, pero de momento, na' de na'.
El tema eran las vacaciones.
Bueno, para resumir: este verano me quedo pringando todo el mes de agosto, para poder avanzar en mi Tesis. Tengo que aprovechar los periodos en que no hay docencia para dedicar más tiempo a la investigación, y centrarme más en ella.
[Sólo investigar se hace muy pesado. A mí me gusta dar clase, por el contacto con los alumnos, por el feed-back que obtienes respecto del esfuerzo y el tiempo que has dedicado a prepararte las clases o, en general, a que las cosas salgan lo mejor posible. En investigación, pasan semanas y te parece que no avanzas... Pero, de nuevo, eso se merece un post a parte.]
Y, bueno, agosto es agosto. El campus va a estar casi desierto. Sí, dicen que cada vez se ven más estudiantes que en agosto también vienen al campus a estudiar, en las bibliotecas y salas habilitadas a tal efecto. Pero profesores, lo que se dice profesores... pocos va a haber.
Para comenzar, en mi Departamento voy a estar yo solo, de guardián del castillo. Sé que en algunos días sueltos puede que aparezcan algunos compañeros, bien a hacer algún trabajo o tarea urgente, o bien simplemente a coger algo que se dejaron.Me quedo en mi despacho, y no en mi casa, porque últimamente en el primero me concentro más. Tengo más ambiente de trabajo y, sobre todo... aire acondicionado. En casa también tengo comodidades (y aire), pero... de momento, para empezar el mes de agosto bien, voy a comenzar yendo al campus a trabajar (qué mal, qué contradicción: empezar agosto bien, yendo a trabajar). Algunas veces habrá trabajo que, por comodidad, me puedo llevar y hacer desde casa, o en el apartamento de mis padres, etc. Se verá. Tampoco voy a estar "encerrado" todo el mes. Ojalá pueda organizarme bien, centrarme, y aprovechar bien tanto el tiempo de trabajo como el de descanso. Este mes sí que no hay excusa.
Ni yo mismo esperaba que este primer post fuese a ser tan largo...
En post venideros, seré más breve y conciso. Iré directo al tema. Mi idea es ir comentando lo que me va sucediendo cotidianamente, junto con algunas reflexiones, siempre relacionado con mi trabajo. No todos los días voy a escribir, ni mucho menos.
Será mi visión sobre lo que veo a mi alrededor. No la visión, en general, sino una concreta.
¿Para quién escribo? Pues ahí está el lío. Mi público objetivo primario o natural son gente que esté relacionada con el mundo universitario, especialmente profesores jóvenes, personas preocupadas por o interesadas en las mil y una historias relacionadas con la investigación y la docencia, y que de alguna forma estén implicadas o en contacto con ese mundo.
Pero también escribo para cualquiera que pueda estar interesado, claro. Al redactar este primer post, he tenido muy en cuenta a la gente que NO tiene ni idea de qué va esto de ser profesor o no está en contacto con este auténtico submundo. Esto no podrá ser siempre así, porque entonces escribiría siempre unos post súper enrevesados y complicados, además de largos... La idea es: aunque no tengas aún ni idea de a qué se dedica un profesor de universidad, ni para qué sirve investigar... perfecto, este blog te va a interesar, justamente por eso. Y no sé llegarás a saber exactamente a qué me dedico o para qué sirve, pero te lo dejarás de preguntar. En algunos casos, alucinarás.
¿Por qué escribo? Porque sentía la necesidad de contar, de una manera anónima (mientras nadie me descubra)
algunas de las vivencias diarias desde esta burbuja, y también de verter algunas reflexiones esporádicamente (o no tanto). Desahogarme y, con un poco de suerte, interesar, divertir, deprimir, asombrar, irritar, relajar... en general, emocionar, en sentido amplio; hacer partícipe a la gente... Salir de la burbuja. Ya hablaré otro día de esto. Digan lo que digan, un blog siempre es una terapia (para el que escribe, y no sé si también para el que lo lee; probablemente, sí).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)