jueves 22 de mayo de 2008

Un blog y un enlace

Me ha gustado encontrar el blog de un profesor de secundaria, por la temática y por lo bien que está escrito. Diario de un profe, se llama. Lo añadiré en cuanto pueda a la lista de blogs recomendados, porque lo es.

También me ha gustado el titular del artículo de El País "Profesor analógico, alumno digital", para referirse al desfase entre los métodos de enseñanza que todavía usamos y el mundo en el que se mueven los alumnos.

Creo que el artículo en cuestión da por sentado demasiado alegremente que los profesores están predispuestos a usar las nuevas tecnologías y nuevas metodologías docentes (y que lo que falla son los medios), cuando realmente muchos docentes todavía creen que dar una clase "moderna" es usar powerpoints con animaciones onomatopéyicas y horrendas.

Eso sí, me reafirmo en que, de aquí a 15 años (e incluso puede que antes) la manera de impartir clases habrá cambiado bastante.

En ese futuro no demasiado lejano, me imagino automatizadas todas las tareas repetitivas de evaluación, y toda la burocracia asociada a la labor docente: producción y distribución de material de estudio (apuntes, ejercicios, etc.), revisión de ejercicios o trabajos propuestos, preparación y desarrollo de prácticas con ordenador, etc.; también, todas las tareas de gestión: programación de los calendarios y horarios de las clases y de los exámenes, etc.

Me imagino, además, el desarrollo de la actividad en el aula muy diferente a lo que ahora es la norma. Una clase magistral del futuro: alumnos observando en sus respectivas pantallas el desarrollo de un tema que el profesor va escribiendo o dibujando en una limpia y brillante pizarra que, en realidad, se trata de una gran pantalla táctil. No sólo eso: los alumnos interactúan a través de sus pantallas (también táctiles) con el profesor, planteando sus dudas o sugerencias.

No es tan difícil que esto llegue a pasar y a generalizarse, de verdad. Ojalá.

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miércoles 21 de mayo de 2008

"Alt+Tab" imposible en estos momentos

La otra cara de la moneda es: todo lo que no es docencia; la Tesis, y las labores de consultoría.

Quizás sea una tortura innecesaria pensar ahora en la Tesis, porque sabía de sobra que en esta parte final del curso no iba a poder dedicarle tiempo.

Bueno, sigo pensando que si me aislase más del mundo y, sobre todo, me organizase mucho más el tiempo (cumpliera más estrictamente lo que me programo), conseguiría sacar a la semana un ratito para la Tesis, incluso en periodos "extremos" como el presente mes de mayo.

El problema es que, a estas alturas de curso, las ideas están tan espesas en mi cabeza que no soy capaz de hacer "Alt+Tab" y cambiar de tema con facilidad. Es decir, se me hace una montaña en estos momentos pensar en la Tesis. Sé que tengo tareas pendientes, o a mitad hacer, como la búsqueda bibliográfica, y cerrar un enfoque o planteamiento inicial. Pero hasta ahí llego; ponerme con eso, en una horita o dos que pueda tener libres en un momento dado, se me hace muy cuesta arriba.

Por tanto, está claro: no me torturo más, y espero a junio para ponerme otra vez en marcha. Siguiendo con el símil informático, Hacer "reset", pero YA.

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Cansado pero contento

Esta ya es la última semana con maratón de prácticas; la verdad es que ya estoy cansado.

Al mismo tiempo, estoy muy contento de la relación que tengo con los alumnos este año, en el aspecto puramente académico.

Me está gustando la maratón de prácticas porque me está sirviendo para conocer un poco más a todos los alumnos (bueno, a los que vienen a prácticas, porque son voluntarias), y me quedo tranquilo porque sé que hemos llegado a dar todo lo importante de la asignatura, y a darlo bien. Incluso yo diría que he conseguido explicar algunas cosas mejor que otras veces.

Pero por las noches me cuesta irme a la cama pronto, y casi todos los días tengo clase a las 8h o a las 8.30h (como hoy), así que por las mañanas voy zombi. Por las tardes, tras una mini siesta, aprovecho más el tiempo, pero es que casi todos los días tengo clases. Hoy, por ejemplo, termino a las 21.15h. No me quejo; es mi trabajo. Pero empiezo a sentir cansancio mental, saturación.

Volviendo a las cosas positivas —es decir, a los alumnos—, algo muy significativo, más allá de mi percepción, es que este curso estoy teniendo más alumnos que vienen a visitarme en tutorías.

Y mayoritariamente vienen porque están currándose la asignatura, es decir, están haciendo los ejercicios propuestos, estudiándose la teoría... Les surgen dudas de las que surgen cuando estudias, y no sólo dudas de "no entiendo nada", "esto de qué va", etc.

No digo que el mérito sea mío. La verdad es que creo que es algo mutuo. En todo este curso (también en el cuatrimestre pasado) me he encontrado con alumnos bastante motivados (al menos, más que otros años), bastante receptivos y con ganas de trabajar. Seguramente —quiero creerlo— yo he sabido aprovechar y mantener su interés, un poco; pero también, tener buenos alumnos te anima y te facilita dar la clase.

En definitiva, sea como sea, estoy bastante contento con mis alumnos de este año. Y también con el trato de respeto mutuo que estamos consiguiendo entre todos, cordial y cercano al mismo tiempo.

Eso no quiere decir que crea que todos van a aprobar, ni nada de eso... Ya veremos los resultados. En el fondo, mis asignaturas no son de las más difíciles, y siempre hay otras que les acaban quitando tiempo.

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miércoles 14 de mayo de 2008

Me alegro de que haya profesores así

Ya se acerca el final del curso, y no soy el único profesor que se encuentra cansado y saturado.

Aun así, siguen habiendo encuentros con personas que te alegran el día, como Ruso.

Al terminar mi clase de 8.30 a 10.30h de los miércoles, me he cruzado con una compañera, que ponía cara de agobiada. El final de curso nos afecta a todos. En mi caso, se debe en parte a la acumulación de clases, y el estrés por intentar terminar toda la materia, pero veo que es algo general, quizás debido simplemente al desgaste de todo el curso. En definitiva, todos tenemos ganas de acabar el cuatrimestre ya (los alumnos también, supongo).

He ido a una de las cafeterías del campus a almorzar, antes de continuar con la marcha, y allí he coincidido con Ruso, un profesor asociado a tiempo parcial, pero de los medianamente veteranos (lleva ya unos 3 ó 4 años dando clases).

Ruso es un tío muy especial, muy divertido, sobre todo por lo despistado que es, pero también por su carácter humilde, honesto, inocente y transparente. Poco a poco ha ido ganando experiencia en dar clases, y lo compatibiliza bastante bien con su otro trabajo (los asociados a tiempo parcial se supone que trabajan fuera de la Universidad, en el mundo real).

Además, se nota que lo vive, que le gusta dar clases, preparárselas bien (lo cual tiene mucho mérito, dado que tiene otro trabajo), y es bastante constante, en todos los sentidos.

Él también me contaba que está cansado y deseando que llegue pronto el final de mayo. Pero, además, quería compartir aquí otro pensamiento suyo, que me ha alegrado el día, como decía al principio.

Ruso piensa que lo mejor de dar clases es lo mucho que uno mismo puede llegar a aprender y a crecer. Tal cual. Me he quedado maravillado al oírlo. NO ha dicho, por ejemplo: "lo mejor de ser asociado a tiempo parcial es que, con poco esfuerzo, me saco un dinerillo extra". No. De hecho, él, para poder dar bien sus clases, pidió una reducción de jornada del 20% en su trabajo.

Él cree que dando clases, aprendes mucho, simplemente porque para poder explicar algo bien, necesariamente tienes que entenderlo tú bien antes. Y al buscar maneras de explicarlo y de hacerlo entendible para el resto de gente, tú mismo descubres matices y detalles o enfoques alternativos de la materia que estás tratando que, de otra manera, pasarían desapercibidos.

Además, en su caso, lo que explica en la Universidad le está sirviendo también para aplicarlo en su trabajo, y lo está disfrutando aún más.

Es genialmente simple, o simplemente genial.

Cuando nos hemos separado, cada por su camino, le he dicho (y no era una coletilla, esta vez): "me alegro de haber charlado contigo".

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martes 6 de mayo de 2008

Tengo ganas ya de que llegue junio

No he podido escribir mucho estos días, y se me quedan muchas anécdotas en el tintero.

No sé si este blog pierde mucho interés cuando escribo más espaciado en el tiempo, pero estoy contento de poder seguir dejando por escrito esta especie de diario, anecdotario y recopilación de reflexiones.

Bueno, todo sigue su rumbo. La semana anterior fue rara, por el puente del 1 de Mayo, y no tuve demasiado trabajo con las clases. Sin embargo, no pude avanzar mucho mis tareas de ese proyecto que estamos llevando a cabo con una empresa.

Creo que va a quedar muy bien, ese trabajo que estamos realizando.

En general, me siento un poco saturado y cansado. Veo todo lo que tengo que hacer, y estoy motivado, me gusta. Pero se me amontona en la cabeza. Hablo tanto de cosas presentes como de tareas futuras.

Por una parte, está el final del curso: como siempre, me falta tiempo para dar todo el temario. Me haría falta 1 semanita o 2 más.

Adicionalmente, estoy preparando algún material de estudio complementario, para mis alumnos, pero me cuesta encontrar huecos, porque ahora estoy de nuevo a tope de clases (la maratón final de la que os hablé).

Y, como os decía, seguimos con reuniones y cosas para finiquitar el proyecto con una empresa.

El problema real ahora es que no tengo ratos largos para trabajar, y cuando los tengo, tampoco es que me cunda mucho el tiempo.

Cuando llegue junio, tengo pensado tomarme unos días de descanso absoluto. A ser posible.

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Semana cultural

En uno de los centros en los que imparto clases están ahora de semana cultural.

No se cortan las clases, pero hay multitud de actividades lúdico-festivas para que el personal se lo pase bien.

Recuerdo también mis semanas culturales, de mi época de estudiante. No es demasiado distinto a lo de ahora, pero el que ha cambiado soy yo: me parece que la semana cultural corta un poco el ritmo de las clases. Es un obstáculo más, a sumar a las fiestas universitarias, y a los parciales de mis asignaturas vecinas, que distraen la atención de los alumnos hacia mi asignatura. [Estoy exagerando un poco; no es para tanto, en el fondo.]

Pero, bueno, a lo que iba. Hoy me ha dado por preguntara mis alumnos, cuando han entrado en clase:

Bueno, ¿qué tal va la semana cultural? ¿Habéis leido algún libro? Aunque sea en PDF.

Una de mis gracietas. Por lo menos, ha servido para conseguir su atención.

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miércoles 23 de abril de 2008

Maratón final de clases

No escribo desde hace días. He estado liado, sobre todo, avanzando trabajo relacionado con la consultoría que estamos llevando a cabo para una empresa.

Ese asunto va bastante bien. Como otras (recientes) veces, incumplí un poco una fecha de entrega, para la cual debía tener hecha una primera parte de lo que estoy haciendo. Pero no pasó nada; los de la empresa no lo han percibido como un retraso, y de momento ya tienen faena sólo con leerse lo que les he mandado.

sigo con ello. Todo este próximo mes de mayo, que ya está ahí, lo voy a dedicar a terminar mi parte de este proyecto. Será una buena experiencia, finalmente, y es posible que nos surjan nuevas colaboraciones con la misma empresa más adelante; ojalá.

Todo ello supone dinerito, que va haciendo falta, pa' qué vamos a negarlo. Estoy a punto de cobrar ya también el curso que di en inglés. No lo he hecho todavía porque el papeleo es bastante lento, y porque no he tenido tiempo de ir a recoger el cheque, que me está esperando...

Otra que me está esperando es la Tesis, pero está claro que no la voy a poder tocar hasta junio (a pesar de lo que me propuse). Ahora bien, debería intentar ponerme con ella en junio, y no en julio.

Para el verano tengo también otros propósitos, no académicos, como son: dedicar tiempo al ejercicio (bicicleta, correr), y a mejorar mi inglés. Esto último, lo tengo totalmente abandonado, a día de hoy, por desgracia, a excepción de las prácticas semanales con mis alumnos Erasmus.

Bueno, el caso es que me he propuesto que este verano sea, de verdad, el típico y clásico momento del año donde dedicas tiempo a actividades importantes (pero no urgentes) que has tenido que dejar de lado durante el curso. Actividades enriquecedoras, que te completan o complementan como persona. Suena raro, pero así lo veo. He pensado mucho en eso: hay cosas que, en el día a día, no son importantes y acabas no dedicándoles tiempo, pero que conviene poner en marcha, y no dejar en el olvido. Cosas que son estratégicamente importantes, o importantes a largo plazo.

El ejercicio no lo he abandonado por completo, pero hoy es el primer día que he vuelto a coger la bicicleta para venir a la Universidad, desde hace semana y media, o más. Ha sido por motivos climatológicos (estos días ha hecho mucho viento y/o lluvia), pero también por causas/excusas logísticas, digamos: muchos días he tenido que cargar con bastante material, incluido mi portátil, y se hacía complicado ir en bici. También, preveía que iba a volver tarde a casa, y prefería hacerlo en transporte público o en coche. Y también, he visto que necesitaba volver a casa a comer y hacer siesta, para aguantar mejor la tarde (nunca he hablado de mis siestas... ya lo haré otro día).

Bueno, y volviendo a la crónica de actividades... Estos días están siendo bastante tranquilos, en lo que a docencia se refiere, aunque ya he comenzado la maratón de prácticas que comenté: 7 grupos de prácticas, de 2 horas de duración cada uno, esta semana y 3 semanas más de mayo. Supone doblar prácticamente mis horas semanales de clase, y repetir 7 veces lo mismo, y vivir casi en la Universidad (hoy miércoles terminaré a las 21.15h mis clases, y mañana a las 8h ya estoy otra vez en la tarima). De momento llevo 1 de 7, y bien; buenas sensaciones. Además, me permite conocer a otros alumnos que no tengo en clase de teoría (yo imparto 2 de los 4 grupos de teoría de esta asignatura).

Ah, bueno... Se me olvidaba comentar que, finalmente, el Profesor Fantasma no da sus clases, aunque expresó su intención (ya lo contaré mejor si tengo tiempo), y eso hace que, de rebote y en el último momento, a otro profesor del Departamento le haya tocado dar 2 de los otros 3 grupos de prácticas de la asignatura que acabo de comentar. El décimo grupo lo hemos tenido que cancelar, porque el sustituto involuntario ya no podía asumir más clases. Una vergüenza: un tío que cobra por dar clase, y que no las da. Ya lo explicaré un poco mejor, si puedo. Remito a mis posts anteriores sobre el tema.

Bueno, veremos si mi garganta aguanta el ritmo de clases.

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domingo 6 de abril de 2008

Exámenes que se autocorrigen

Navegando un poco al azar, me encuentro con el siguiente post, en un interesante blog sobre arquitectura de un profesor chileno:


En mi Universidad, como en tantas otras de España, se hacen intentos desde hace años para ir automatizando cada vez más las tareas de evaluación. Por lo que veo/leo, no somos los únicos.

Combinado con un mayor uso de elementos multimedia para la ejecución de las clases (el powerpoint ya dejó de ser una novedad), y todo con el envoltorio de la convergencia con Europa, la idea es promover el uso de herramientas informáticas para, por ejemplo, generar aleatoriamente diferentes exámenes o pruebas de evaluación (no necesariamente de tipo test, sino incluso de respuesta abierta) que después sean corregidos por la misma máquina.

Yo, lo único que sé es que, dentro de 10 ó 15 años, el ejercicio de la docencia universitaria (incluidas las tareas de evaluación) será muy diferente a como es hoy en día. Sé que no se pueden seguir manteniendo indefinidamente maneras anacrónicas de impartir clase o de poner, hacer o corregir exámenes, etc.

Pero otra cosa es la realidad actual. En mi Universidad, se está fomentando el uso de una herramienta de autoevaluación, que usamos para pruebas parciales o simulacros, evaluación de prácticas, etc.

Yo, particularmente, nunca la he usado. Usarla supone prepararse una gran batería de preguntas, para cada tema, práctica o examen, con sus correspondientes respuestas, y procurar que estén bien planteadas, ponderadas, que haya suficiente variedad, etc. Y después, meterlas en el sistema informático, y rezar para que no se quede colgado o haga cosas raras.

De momento, voy a pasar. Cuando se reformen los planes de estudio, y acabe la Tesis, entonces hablaremos.

Sí que participé hace unos años en el uso de una herramienta similar, pero desarrollada ad hoc para su uso en una asignatura concreta (la intención inicial es que sirviera para más asignaturas, pero al final el proyecto se ha ido abandonando). La experiencia fue buena.

Sin embargo, de momento, no veo que estas herramientas puedan sustituir a los clásicos exámenes escritos; por falta de madurez de las herramientas informáticas en sí, y de los propios usuarios (profesores y alumnos), no por otra cosa.

Bueno, lo comento como anécdota, al hilo del enlace que he incluido arriba.

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sábado 5 de abril de 2008

Extended deadline: vida extra


Me ha encantado esta viñeta de PhD Comics (pinchad sobre ella para leerla mejor). Trata sobre las fechas límite de envío de trabajos, resúmenes o artículos para un congreso, que en inglés son conocidas como "deadlines" (líneas de muerte, literalmente).

La situación que plantea la viñeta es súper realista, y lo gracioso es verlo reflejado tan bien.

Cuando te planteas presentar un trabajo a un congreso, una de las cosas más importantes que hay que mirar es la deadline, como solemos decir.

[También hay que detectar otras fechas y detalles interesantes prácticos, como los siguientes: fecha límite de inscripción reducida (a precio reducido)—la segunda fecha más importante, después de la deadline—, si hay cuota de inscripción especial para estudiantes u otros casos, si hay que enviar sólo un resumen (un abstract, en inglés), un resumen extendido (de 2 a 4 páginas, por ejemplo) o un artículo completo (aunque no llega a ser como un artículo para una revista de investigación), etc. Además, hay que ver si la ciudad donde se realiza el congreso es bonita... pero ya hablaré de eso otro día.]

Pues bien, algo que sucede [casi] siempre, y que queda genialmente reflejado en la viñera de PhD Comics, es que, unos días antes de la fecha fijada como deadline (a veces, unas horas antes), la organización del congreso publique en su web y envíe por e-mail a los interesados un aviso informando de que la fecha tope de entrega se pospone unos días.

Viene muy bien, porque siempre se apura hasta el final. El trabajo hay que enviarlo unos meses antes del congreso, y siempre te pilla haciendo otras cosas más importantes y/o urgentes... Con lo cual, creo que no me equivoco imaginando que la situación que refleja la viñeta es muy común entre los investigadores. A mí me suele pasar, al menos, y no soy el único por aquí...

Además, es gracioso: como dicen en la viñeta, "siempre pasa lo mismo" (siempre suelen extender la deadline), pero, aun así, siempre te olvidas, y vas agobiado hasta el último momento para terminar el trabajo.

Cuando se te ocurre consultar el web del congreso, unos días antes de la deadline, y lees: "Extended deadline", con una nueva fecha, respiras tranquilo... Es como una "vida extra", en un videojuego, cuando están a punto de matarte.

Me ha sucedido hace muy poco, con un trabajo que tenía que entregar para un congreso, antes de Pascua. Apuré hasta incluso después de la extended deadline (nos lo aceptaron, por suerte).

Aun así, mi reacción interior suele ser la misma que la del personaje de la viñeta: "¿Tengo que seguir trabajando en esto durante otra semana?"

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jueves 3 de abril de 2008

Fiesta Erasmus brasileña

Cuando he bajado hoy del transporte público, llegando a la Universidad, lo primero que he visto ha sido un cartel amarillo en una farola que decía "Fiesta Erasmus Brasileña". ¿Puede haber una combinación de palabras que evoque más al cachondeo desenfrenado?

Si "fiesta", "Erasmus" y "brasileña" son tres palabras que, cada una por separado, son muchas veces sinónimo de pasarlo bien, juerga, risas y jolgorio (podéis ver los términos relacionados que encuentra Google Sets cuando le metes esas tres palabras), juntarlas en un mismo concepto debe ser la jarana elevada al máximo exponente.

Lo curioso es que el cartel anunciaba que la fiesta era ayer, miércoles 2 de abril. ¡Miércoles! Sabía que lo típico de las fiestas Erasmus, y universitarias en general, era hacerlas los jueves, porque los viernes la gente se va a sus casas (los que viven no muy lejos) o salen con otros amigos... Pero, ¿un miércoles?

El Holandés, un investigador y compañero genial, experto en estos asuntos, me ha explicado que las discotecas saben que los jueves y los viernes la gente ya tiene sus sitios donde sale habitualmente. Así que, si los responsables de un local quieren organizar una fiesta temática como esa, para que tenga éxito lo normal es hacerla un miércoles. Yo alucino.

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