Estudiar después de cenar

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Estudiar después de cenar. Un clásico.

No lo he probado casi nunca, que yo recuerde. Pero hoy me ha dado buen resultado, y quizás repita.

Ando todavía intentando centrarme, coger el ritmo... y ya estamos a mediados de octubre. Reconozco que hasta el pasado domingo NO me había dicho a mí mismo: "venga, déjate de excusas, y ponte en serio. Que esto va en serio, sí.".

Por otro lado, me ha costado mucho encontrar la manera correcta de organizarme el tiempo. Había reservado los fines de semana (bueno, desde el viernes hasta el lunes) para la Tesis, porque no tengo clases; lo hice porque pensaba que es cuando más tiempo seguido tengo para trabajar. Pero NO me resulta; siempre tengo algo que hacer, o estoy cansado de toda la semana...

Este fin de semana, me dediqué a tope a docencia: revisar transparencias, ejercicios propuestos, corregir las memorias que los alumnos me entregan en las prácticas, etc. Y me quité mucha faena de encima, como para casi vivir de rentas unas dos o tres semanas (o más).

O sea, que ahora ya no tengo excusa para aprovechar todo momento que tenga para la Tesis. He empezado BIEN la semana, digamos.

Y, para ser sinceros, me daba cuenta de que llego al final del día muy fresco, muchas veces, y que desperdicio varias horas después de cenar hasta que me duermo (generalmente, demasiado tarde, [mucho] después de las 12 de la noche).

Un amigo mío, que trabaja fuera de la Universidad, está preparándose ahora para un examen relacionado con su trabajo, y estudia por las noches; ¡se acuesta casi a las 3!

No sé si llamarlo ejemplo, inspiración... El hecho es que me dije: si quiero sacar esto adelante (la Tesis), he de tomármelo en serio (a eso me refería al principio del post). Esta semana me he propuesto intentar levantarme bastante pronto, como si tuviera un trabajo normal (je, je). De momento, lo estoy cumpliendo.

También estoy más concentrado en la Tesis todo el día. Y después de cenar pienso aprovechar también un rato, sobre todo los días en que tengo clases, como hoy.

Veo que ahora he hecho un pequeño esfuerzo, real, por tomarme esto más en serio. Tengo que decirlo aquí, y decírmelo a mí mismo, para animarme.

Aun así... Veo que todavía me queda mucho. Estoy todavía comenzando a leer artículos básicos, relacionados con mi tema de investigación, y cuanto más leo, más me doy cuenta de lo que me falta por leer, lo que me falta por abarcar...

Eso del RSS

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Para los que tenéis problemas al acceder a este blog (ya comenté que soy consciente de que tarda mucho en cargar y de que no es muy cómodo de leer, y que modificaré el diseño cuando pueda), os sugiero que os suscribáis a él mediante RSS.

A lo mejor sabéis de qué va, pero a lo mejor no. Para los que no: entráis en Google Reader o Bloglines (hay muchos más "agregadores", pero estos dos son los más conocidos), y os dais de alta.

Después, podéis añadir los blogs a los que soléis acceder regularmente, bien desde esas páginas o bien a través de los blogs en cuestión. Habitualmente, en las páginas web susceptibles de ser "agregadas" aparecen las siglas RSS, con un enlace que hay que pinchar, o copiar y pegar en Google Reader o Bloglines.

A partir de ese momento, para estar al día de lo que os interesa leer, sólo tenéis que entrar en esa página.

Lo he explicado fatal. Aquí podéis encontrar una mejor explicación:

¿El arte de la docencia, o la rutina de dar clase?

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Como ya veis, ando atareado y escribo poco aquí.

Sólo puedo decir que es buena señal, en este caso, porque la verdad es que estoy bastante centrado en la parte de revisión bibliográfica de mi Tesis.

Pero siempre hay lugar para enlazar (no me da tiempo a comentar) varios posts del siempre interesante blog de Lola, El Lolaberinto.

El tema común a todos ellos: el arte de la docencia, y cómo algunos lo transforman en una penosa rutina. Recomiendo este blog, y estos post:


Y algo que no tiene nada que ver con la docencia, pero que recomiendo:

Centrándome, con mucho trabajo por delante

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En todo este tiempo no he escrito porque me sentía con pocas ganas de contar nada. No por nada; simplemente, he pasado todo el mes intentando centrarme en lo que tenía que hacer.

En ese sentido, la primera mitad del mes de septiembre ha ido bien, pero ahora toca centrarse [más aún] en la Tesis.

Los exámenes (el del día 1, y otro a mediados de mes) fueron desastrosos: se presentó poca gente, y suspendieron muchísimos. En el caso del primer examen, hubo un 50% de aprobados (antes de la revisión era un 40-45%), y en el segundo examen, yo aprobé sólo a 1 de 7; a mis compañeros de asignatura (somos bastantes profesores) no les fue mucho mejor.

Tuvimos un congreso internacional a la puerta del despacho, como quien dice, y la verdad es que es un gusto.

El congreso fue en la seguna mitad del mes; la semana de antes la pasé preparando la ponencia.

Y el final del mes lo he pasado intentando reiniciar la revisión bibliográfica de mi Tesis. Lo estoy consiguiendo, pero muy lentamente, y me desespero, por toda la faena que veo aún por delante. Estoy muy al inicio de mi Tesis. Me queda mucho. Y no puedo dejar de pensarlo.

Aun así, sí que he conseguido ponerme tareas concretas, para intentar ir cumpliéndolas, etc. Para el mes de octubre me he propuesto hacer una parte de la revisión bibliográfica relacionada con un aspecto concreto pero importante de mi Tesis, y presentarle un informe a mi director de Tesis a lo largo de noviembre. Podría ser en forma de techincal report, como una revisión.

Un technical report es un tipo de artículo o trabajo que algún tipo de organismo o empresa hace público. La NASA tiene technical reports, por ejemplo. En el ámbito universitario, un technical report suele ser un trabajo que publicas a través de la página web de tu Departamento, por ejemplo, con una numeración, de modo que ya es un trabajo publicado, y puedes hacer referencia a él.

La gente suele publicar techical reports cuando tiene un trabajo sencillito o algún ejemplo o resultado práctico, o algún resultado marginal o secundario, que no va a enviar a ninguna revista científica; pero tembién suelen publicarse como technical reports los artículos que has enviado para ser publicados en alguna revista (sin saber aún si están aceptados o no), para que ya sea un trabajo público.

Por cierto, no quiero terminar el post sin dar las gracias a toda la gente que últimamente ha publicado comentarios en el blog. Los agradezco muchísimo; me alegra saber que alguien me lee. Os animo a seguir participando.

Y eso que el formato actual del blog es muy incómodo de leer (demasiados plugins de Java, y el desagradable enlace de "leer más"). Intentaré renovar el diseño del blog... en enero, como muy tarde. No puedo prometer más.

Un examen para comenzar el mes

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Está claro que este mes de agosto he escrito menos que el año pasado... No es que haya trabajado menos, que conste, sino mejor, en todo caso. He conseguido descansar más.

Bueno, termina agosto. Mañana comienza septiembre, último mes del curso. Y mañana, día 1, a las 9h... tengo una cita con mis alumnos.

Examen extraordinario de una de las asignaturas que impartí de febrero a mayo. Qué fecha más mala, qué hora más peor, como dirían por ahí...

Y examen que me he tenido que currar yo, porque prácticamente era el único profesor que ha tenido tiempo de ponerlo. Hoy mismo, una vez ya impresas las copias, he detectado un error en el enunciado de una pregunta, pero por suerte es fácil de corregir de palabra en el mismo momento del examen.

Con suerte, no tendré muchos exámenes que corregir. Estimo que se presentarán unos 50 alumnos, aunque he hecho copias hasta para 100 (y potencialmente se podrían presentar unos 149, pero nunca se ha dado el caso, en esta asignatura, de que en la convocatoria de septiembre se presenten más del 50% de los que se pueden presentar).

De esos 50 que espero que se presenten, se supone que me deberían tocar la mitad, más o menos, ya que he impartido 2 de los 4 grupos en que se divide la docencia de la asignatura. Un número más que asequible.

Bueno, ya contaré cuando tenga tiempo qué he hecho todas estas semanas en que no he escrito.

La verdad, la verdad: estuve a punto de abandonar este blog. De hecho, necesita una renovación a fondo. Pero, justo el día en que estaba barajando esa posibilidad, ocurrió algo que me hizo replanteármelo: ¡me llegaron dos comentarios! Dos comentarios en un mismo día, es todo un récord.

Parecerá una chorrada, pero para mí fue súper importante y significativo el hecho de recibir dos comentarios, y además, con mucha "chica", muy sustanciosos; comentarios que todavía tengo pendientes de contestar, por cierto. Lo haré tan pronto como me sea posible.

Bueno, hoy he vuelto a mi casa, después de pasar dos días fuera, en un lugar sin Internet y súper tranquilo... Veremos cuánto me dura esta tranquilidad, a partir de mañana.

Gracias a todos los que me leéis. Creo que sigue teniendo sentido este blog. No prometo dedicarle mucho tiempo, pero sí un poco, cuando pueda, para renovarlo un poco.

Nos leemos. Un saludo.

Volviendo a centrarme

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La semana pasada estuve intentando arrancar el motor. Ahora ya voy a ponerme en marcha de nuevo.

En la práctica, estos primeros 10 días de agosto han sido de descanso, porque no he hecho casi nada de trabajo, aunque no he desconectado al 100%.

Hoy ya he intentado levantarme a una hora medianamente normal, y lo he conseguido. He hecho un poco de deporte (también lo estoy logrando, de momento), y hacia las 10h me he venido al despacho de la Universidad.

Podría quedarme en casa, pero de momento voy a venir aquí, porque veo que me concentro más.

He pasado la mañana contestando e-mails de amigos, pero también organizando un poco todas las tareas pendientes (de docencia, personales, etc.), que son bastantes. Ahora, todavía me falta meterle mano a las tareas de investigación, sobre todo a las relacionadas con la Tesis.

No quiero perder excesivo tiempo organizando, pero esto me sirve para centrarme, para resituarme. Llevo tanto tiempo con la Tesis parada...

Planificando el verano

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O lo poco que queda de él.

Como veis, este año no estoy tanto en mi despacho (en estos momentos, escribo desde mi casa). Me he tomado el mes de agosto con más calma.

Faena no me falta. Pero, casi por necesidad, y un poco por inercia (o sea, porque no podía ser de otra forma), he decidido que este verano no viviré sólo para mi Tesis. Sería comenzar el curso ya cansado; un poco me pasó eso el año pasado, la verdad.

De momento, desde que volví de viaje, he pasado tres mañanas escasas en el despacho. Una de ellas, contestando a correos y cerrando temas del curso anterior. Otra, limpiando la mesa, archivando exámenes ya corregidos y preparando unas preguntas para un examen de septiembre. Y hoy, no ha llegado a una mañana, he estado empezando a organizarme lo que quiero que sea el resto del verano.

De momento, sólo me he apuntado en una hoja todas las cosas más o menos importantes que no quisiera dejar de hacer. La Tesis es sólo alguna de ellas. ¿Eso significa que voy a meterme todavía más presión, con más cosas a hacer, y que voy a acabar estresado y frustrado por no poder abarcar todo lo que me propuse? No; al menos, esa no es la intención. Al revés, quiere decir que asumo que me apetece hacer otras cosas a parte de la Tesis, y voy a dedicar un poco de tiempo a cada cosa. Y hasta donde llegue.

Porque, entre las cosas que me he apuntado, también está ver a los amigos, estar con mi familia y mi pareja, y dedicar tiempo a aprender un nuevo lenguaje de programación (me gusta la programación informática, y la uso en mi trabajo a veces) y a mejorar mi inglés, con el material de Vaughan (a ver si es verdad). Y hacer deporte. De momento llevo dos días cumpliendo lo que me había propuesto, en este último asunto.

Siendo sincero, sé que me he apuntado demasiadas cosas, y que sólo quedan 3 semanas para septiembre, donde tendré que empezar a preparar un congreso que tenemos a finales de mes, y los exámenes extraordinarios, y... Buf, mejor no lo pienso ahora.

Pero la clave es intentar cambiar algo, que no sea un verano igual que el anterior. Sí, avancé mucho el DEA, pero no tanto comparado con el tiempo que empleé. Veo que mis recuerdos del verano pasado no son un espejismo.

Por cierto, alucino releyendo lo que escribí a finales de agosto del año pasado. ¡Aún hay en esa lista cosas pendientes de realizar! La revisión bibliográfica de la Tesis, no la retomé nunca; y casi voy a tener que recomenzar con eso, este mes de agosto.

Tengo pendiente un post, a medio escribir, para comentar una herramienta que me está ayudando bastante a organizarme el tiempo: Remember The Milk. La usé en el pasado, y después de probar otros métodos, al final he conseguido organizarme con ella. La recomiendo. La llevo utilizando desde mayo con bastante éxito, diría yo. El objetivo mínimo está cumplido: llevar un control y seguimiento de todas las tareas que me traigo entre manos, y no ir agobiado intentando recordarlo todo. O sea, organizarme. Y ser constante en ello, que era mi punto débil.

La clave está, para mí, en poner como fecha límite de cada tarea no la fecha de fin, sino la fecha en que debe comenzar a hacerse o el día en que debe ser tenida en cuenta. Hasta ese momento, la tarea desaparece; en cada momento, sólo tengo en cuenta las tareas programadas para el día de hoy (y las de los días siguientes, por si acaso), e intento ser consecuente y dedicar mi tiempo sólo a lo que me he programado, y no a otras cosas.

El único esfuerzo —y la verdadera clave— es ir revisando un poco al final de cada día (para ver qué he cumplido, o si necesito seguir postponiendo una tarea para los días siguientes) y programando al final de cada semana (poner fechas para cosas pendientes, etc.).

Bueno, como decía, tengo un post para hablar de este tema, así que ya seguiré con él.

Ya estamos aquí de nuevo

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"El mes de julio ha sido auténticamente de locos", acaba de decir un locutor en la radio, ahora mismo. No se me ocurre una frase más adecuada con la que describir el mes que ahora —por fin— termina.

Ya está aquí agosto otra vez; ya estamos aquí de nuevo.

He estado unos días fuera de mi ciudad, descansando. Descansando como nunca, porque es la primera vez en mucho tiempo que me marcho con todo terminado y sin cosas pendientes en la cabeza. He conseguido desconectar bastante.

A la vuelta, un empacho momentáneo de reencuentro con la realidad, con el calor de la ciudad, y... con todos los nuevos proyectos que me esperan.

Proyectos en el ámbito profesional: retomar la tesis. Con tranquilidad; sobre todo leer, situarme, intentar organizarme... Así quedé con mi director de tesis. Eso me dio tranquilidad.

En el plano personal: muchas cosas pendientes. Demasiadas. Desde mayo me he descuidado bastante, y ahora toca retomar la vida normal. Y cuesta. Estoy desubicado.

Nuca digas este cura no es mi padre... ni esta no es mi nota

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De las muchísimas anécdotas que ha dejado este cuatrimestre, está la de un alumno que me escribió indignado con su nota. ¡Y eso que ni siquiera se la puse yo!

Hay gente para todo. Y hay alumnos que a veces se salen un poco de su papel, bien por ignorancia, bien por arrogancia...

El caso es que publiqué las notas de la asignatura que comparto con JR, y al poco tiempo recibí algunos e-mails de queja —sí, de queja— de algunos alumnos. La verdad es que JR corrigió bastante bajo, comparado conmigo, pero también es cierto que dejó algunos alumnos con 4,75 que después en revisión iba a subir a 5 (no lo hizo directamente porque es la primera vez que trabaja con nosotros y no sabía si la costumbre en esta asignatura era cargarse a la gente con 4,9 o no).

Me escriben a mí porque saben que yo contesto a los e-mails y JR no. [Esto será objeto de otro post, más adelante.]

La mayoría de los alumnos suavizaron su queja con un tono formal de extrañeza, preguntando educadamente por las tutorías, la revisión de exámenes, etc. Pero hubo uno que fue directo al grano.

No puedo reproducir el correo, pero, en pocas palabras, este es el resumen de lo que me decía:
  • Ha recibido el e-mail con su nota (el examen se lo corrigió JR), pero quiere comprobarla y no sabe buscarla en el listado que también se publica en Internet, accesible sólo a los alumnos. [Por supuesto, sí estaba publicado.]
  • Le extrañaría mucho que esa fuese realmente su nota. Me cuenta un rollo acerca de cómo se supone que dijo JR que iba a corregir los exámenes. Cree que el desarrollo de las preguntas no lo puede tener tan mal.
  • Me pide que YO le revise el examen de su parte, porque se va al extranjero y no podrá asistir a la revisión.
  • Quiere que le digamos su nota por ejercicios (saber lo que ha sacado en cada pregunta, vamos).
  • ATENCIÓN A LA POSTDATA: "PD: Es totalmente imposible que tenga esa nota".


Cuando lo leí, simplemente aluciné. Es posible que un profesor se equivoque al corregir. Es posible —y probable— también que la percepción que tiene un alumno de lo bien o mal que ha contestado el examen sea muy distinta de la evaluación real que efectúa el profesor. He tenido algunos alumnos insolentes o prepotentes en tutorías y en revisión de exámenes. Pero esto, algo de este estilo, es la primera vez que lo leo, la verdad.

Por cierto, la nota que le pusieron era un 3,85, y me he esperado a escribir esto hasta que pase la fecha de revisión de exámenes. Efectivamente, se ha quedado con un 3,85.

Como dijo Zoe al contarle esta anécdota: "Nunca digas este cura no es mi padre, de este agua no beberé... ni esta no es mi nota".

Convocatoria de gracia

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Algunos momentos graciosos tenemos que tener. Unos ex alumnos comentaban hoy con Zoe, mi compañera de despacho, qué es eso de la convocatoria de gracia.

"Pues que te aprueban si les haces gracia", ha dicho alguien.

No sé si se da en todas las universidades; la convocatoria de gracia se solicita cuando te quedan pocos créditos para terminar la carrera y hay una asignatura que... se te resiste.
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